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Red Internacional
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REPRESIÓN BARCELONA. “Jóvenes alborotadores”...y la violencia histórica del capitalismo contra la juventud

Las imágenes de jóvenes enfrentando la represión policial en las calles de Grácia llegan a los medios burgueses en tono de criminalización, pero ¿es extraño que la juventud reaccione ante la violencia que infringe este sistema?

Martes 31 de mayo de 2016

Foto: Pedro Mata. Fotomovimiento

Al calor de las duramente reprimidas protestas por el desalojo del Banc Expropiat en el barcelonés barrio de Grácia, representantes políticos tanto de Barcelona como del resto del estado y de todo el arco parlamentario comprendido entre el PP y BeC vuelven a poner el grito en el cielo contra “los violentos”, condenando a los manifestantes e ignorando la brutalidad policial.

Las declaraciones son de lo más variopinto, como la del director general de los Mossos d’Esquadra, Albert Batlle, que asegura que los disturbios son causados por "50 personas enormemente violentas y organizadas" mientras los vídeos muestran a los Mossos d’Esquadra cargar con virulencia contra las movilizaciones de más de 2.000 personas en el barrio.

El ministro de Interior, Jorge Fernández-Díaz, condenaba las protestas y aseguraba que eran producto de “gobernar apoyado en extremistas y radicales”, en referencia a las CUP, apoyo necesario para que el Ejecutivo catalán apruebe los presupuestos. Àngels Folch, del Secretariado Nacional de la ANC, twitteaba: “Queda claro que Cataluña y los catalanes no tenemos nada que ver con esta violencia”.

También los Ayuntamientos del Cambio tienen qué aportar al debate, como Ada Colau, que en sus declaraciones condena “la violencia y los destrozos que no llevan a ninguna parte”, en referencia a los manifestantes, como reitera la "confianza en la actuación de los Mossos en incidentes tan complicados como estos".

La criminalización de la protesta saltaba con tintes reaccionarios a los medios de comunicación burgueses, que dejan fuera del objetivo a los numerosos heridos causados por las brutales cargas de los Mossos que utilizaron los dañinos proyectiles de foam, cañones de sonido y las porras y repiten como un disco rayado la idea de los “violentos organizados”, la “violencia sin sentido” y la protesta no legítima.

Esta actitud la podemos esperar de la versión de consenso de las fuerzas políticas “sensatas” y los medios de comunicación “imparciales”, pues es la misma maquinaria accionada exactamente dos años antes ante las protestas de Can Vies en el barrio barcelonés de Sants.

De esta forma podemos ver a los medios “serios” como Antena 3 presentar las noticias sobre las protestas contra el desalojo del Banc Expropiat como una dialéctica entre “violentos” y “vecinos”, excluyendo a buena parte de los habitantes del barrio que apoyan al Centro Social Okupado y las actividades que realizaba, como podemos ver en este vídeo:

Es también especialmente ejemplar el artículo publicado el viernes 27 de mayo en El País con el título “Los 200 alborotadores históricos de Barcelona”, que plasma de forma certera el característico maniqueísmo entre “buenos” y “malos” que acostumbramos a ver en la propaganda burguesa a través de los noticieros y periódicos.

De esta forma presenta a “200-300 alborotadores, definidos como una especie de guerrilla urbana, que genera el caos” tras unas protestas en las que se ve estallar la rabia de una juventud harta de represión y miseria en una Barcelona erigida como paraíso de la especulación urbanística y la precariedad laboral.

A lo largo de todo el artículo aparece la información que supuestamente obtienen las unidades policiales dedicadas al espionaje político en Barcelona, hablando de “antisistema que arremeten contra el mobiliario urbano, la policía y todo aquello que consideran símbolos del sistema “opresor”.

También se hace referencia a “un número reducido de profesores universitarios que difunden una ideología que, aunque no propugna la violencia, sirve de colchón filosófico”. Todo parecido con los informes del tardofranquismo sobre las protestas estudiantiles es pura coincidencia.

Este artículo sólo es un ejemplo del contradictorio retrato de la juventud combativa en la prensa burguesa. Son los “alborotadores” o “vándalos” presentes en las movilizaciones, que “causan daños por su naturaleza violenta” sin control, y al mismo tiempo son “grupos de jóvenes que se suceden generación tras generación”, que integran “organizaciones terroristas” y “tienen vinculaciones internacionales”.

Por una parte estos medios presentan a la juventud como manipulable y desinformada (siendo ésta la utopía del sistema educativo capitalista) que no entiende las protestas y se dedica a “destrozar” como accionada por mecanismos de rabia.

Ciertamente, la juventud tiene razones para dejar de acumular rabia y pasar a la acción, aguantando el peso de la crisis capitalista con enormes tasas de paro y precariedad laboral o siendo expulsada de las universidades por razones económicas, mientras esto se ignora en los programas de los partidos de la nueva y la vieja política.

Pero es que la juventud también tiene la rabia de encontrar la criminalización y la represión policial y judicial cada vez que sale a luchar, la falta de libertades democráticas y del derecho a divertirse sin beneficiar a los empresarios.

Un comunicado contra el desalojo del Banc Expropiat afirma que “esta sociedad capitalista se basa en la violencia, cualquier debate serio tiene que partir de ese principio”. De tal manera, ignorar la violencia que ejerce el capitalismo contra la juventud y la clase obrera, no sólo a través de la policía, nos impediría comprender la lucha en Grácia, negando las condiciones de violencia y opresión que sufrimos todos los días para mantener en el poder y enriquecer a los capitalistas.

Por eso, hablamos de “alborotadores históricos” tal como hace El País a coro con la prensa burguesa, pero lo hacemos para reivindicar el “alboroto” y la rebeldía de la juventud que ha sido un detonante histórico para despertar a la lucha a las masas oprimidas en numerosas ocasiones.


Jorge Remacha

Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.