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Red Internacional
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Juventud. Jóvenes y universitarios con Ayotzinapa, ¿por qué movilizarnos a un año de los 43?

Este sábado se cumple un año de la brutal represión en Iguala en la que el ejército y la policía desaparecieron a 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero. El movimiento estudiantil fue parte vertebral de la lucha por su aparición. ¿Qué lecciones deja este año de movilización? Y ¿por qué se vuelve vital inundar las calles este 26S?

Yara Villaseñor

Yara Villaseñor Socióloga y latinoamericanista - Integrante del MTS - @konvulsa

Viernes 25 de septiembre de 2015

Los 43, crudo ejemplo de la criminalización hacia la juventud que se organiza

¿Por qué el movimiento estudiantil, una vez más, fue parte medular del proceso de exigencia de aparición con vida de los 43? Limitarnos a la empatía, a la enorme conmoción y al odio profundo que este feroz ataque generó en jóvenes y estudiantes deja de lado la grave situación de violencia y criminalización que vive la juventud en México.

Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto se ha disparado la violencia contra luchadoras sociales y activistas, la presencia de tortura sexual en la represión, a costa de elevar la impunidad que oculta la colusión de los funcionarios públicos, cuerpos represivos y todos los niveles de gobierno con cárteles del narcotráfico.

Muestra del hostigamiento y persecución que vive la juventud organizada son los brutales ataques porriles al plantel CCh Vallejo y CCH Naucalpan, que siempre valen de pretexto a las autoridades para denunciar a los “grupos estudiantiles” -en realidad porriles- que amedrentan a la comunidad para criminalizar a los estudiantes organizados.

Qué decir de las decenas de miles de varones jóvenes asesinados, ”víctimas colaterales” de la guerra contra el narco. O el espeluznante aumento del feminicidio que cobra al día la vida de 7 mujeres, principalmente jóvenes trabajadoras, de la periferia urbana y migrantes que también enfrentan las redes de trata y la precarización laboral.

Y es que la desaparición de los 43 expresa un panorama atroz para jóvenes que tienen que enfrentar la privatización de la educación y el cada vez menor acceso a este derecho universal, con 92% de aspirantes rechazados en las universidades. Además, guarda silencio sobre las terribles condiciones laborales ofertadas para la juventud, orillada al trabajo precario, inestabilidad en el empleo, súper explotación y salarios miserables.

Al pisar terreno carcelario, escandaliza que las prisiones y centros de reclusión estén inundados de jóvenes de las clases populares que han carecido de oportunidades y viven en climas hostiles, así como cientos de presxs políticxs en el país, muchxs de ellxs jóvenes y estudiantes arbitrariamente detenidos por actividad política.

De aquí que el movimiento estudiantil que enfrenta cotidianamente este presente agresivo que anuncia un futuro de miseria se vea impactado hasta la médula y orillado a participar de los principales procesos políticos a nivel nacional.

Necesitamos construir organizaciones permanentes para enfrentar los ataques del gobierno

En este panorama, la pregunta al aire es cómo contener el descontento y la disposición a la movilización más allá de esta coyuntura, en particular para enfrentar la privatización de la educación, el recorte al presupuesto para las universidades públicas y la antidemocracia en nuestras instituciones educativas.

El tema de moda para la comunidad universitaria de la UNAM es la sucesión en Rectoría. Un proceso a todas luces antidemocrático que busca garantizar los intereses del gobierno federal y, por esta vía, de las grandes transnacionales y de Washington, al interior de la universidad.

Y es que frente a lxs candidatxs a la rectoria, ningunx representa la voz e intereses de la matrícula estudiantil, trabajadora y académica precarizada. De aquí que el potente proceso de activación y participación política que catapultó la desaparición de los 43 debería servirnos como punta de lanza para construir mecanismos que permitan que seamos lxs estudiantes, trabajadorxs y académicxs quienes decidamos el rumbo de la universidad.

Frente a la imposición, denunciamos la medieval figura de Rector, que no tiene justificación académica ni administrativa al ser la correa de transmisión de la política del Gobierno Federal.
Al mismo tiempo, denunciamos a la antidemocrática Junta de Gobierno y al reaccionario Tribunal Universitario, que tiene en su haber más de 500 expulsiones por motivos políticos sobre todo en la post huelga del ‘99.

Exigir la transparencia del proceso de designio de Rector(a), como plantean varios intelectuales y académicos, es totalmente insuficiente, pues la propia legislación universitaria y los organismos involucrados en la imposición de Rector reproducen y preservan la estructura antidemocrática de la UNAM.

Frente a esto, y ante la sucesión anunciada, tendríamos que exigir voto universal para elegir al(a) Rector(a), a lxs directorxs y coordinadorxs de carrera. De esta forma se expresaría la voluntad de la mayoría. Pero esto como parte de la lucha por conquistar -en lugar de la figura del rector, completamente reaccionaria bajo este régimen universitario- un gobierno tripartito y proporcional de estudiantes, trabajadorxs y académicxs, para poner la universidad al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.

Sin embargo, la voz de los que hacemos la universidad día con día no será escuchada por buena voluntad de las autoridades universitarias. Y los planes de privatización y elitización de la universidad no serán frenados con decretos y peticiones a estos organismos antidemocráticos.

Sólo la movilización conjunta de estudiantes trabajadores y académicos, de manera independiente a las autoridades universitarias y a los intereses de los partidos políticos y empresariales que representan, puede imponer nuestras reivindicaciones.

Sólo con la movilización tripartita podrán lxs estudiantes politécnicos democratizar el IPN, empezando por que la base estudiantil, de manera abierta y democrática defina los criterios para llevar a cabo el Congreso General Politécnico, al contrario de cómo está decidiendo la cúpula de la Asamblea General Politécnica.

Sólo con la movilización tripartita lxs estudiantes de la UNAM podremos democratizar nuestra Universidad, ponerla al servicio del pueblo pobre y trabajador y ver nuestros intereses reflejados en el rumbo de esta institución.

Es por esto que todas las lecciones de este año de lucha por la aparición con vida de los 43, deben ayudarnos a construir organizaciones representativas, democráticas y permanentes del movimiento estudiantil, que nos permitan salir con más fuerza en el próximo proceso y organizar la defensa frente a la privatización y contra la antidemocracia.

Este 26 de septiembre, demostrar la fuerza y vitalidad del movimiento estudiantil y la juventud, nuestro ánimo de lucha y nuestra disposición de ligarnos a los sectores de trabajadores, comunidades, campesinos y pueblos en resistencia contra los planes de este gobierno es de primer orden. Así como dentro de la universidad la unión hace la fuerza, el movimiento estudiantil debe poner todos sus esfuerzos en la coordinación y articulación con las distintas luchas a nivel nacional.

A la par que proponemos esto, desde la Juventud del Movimiento de los Trabajadores Socialistas impulsamos la construcción de una fuerte organización revolucionaria que levante una alternativa independiente a este régimen asesino, que se juegue a desarrollar el descontento y la movilización desde una estrategia para vencer, desde un programa anticapitalista y socialista.

¡Todxs a la movilización de este sábado a las 12hrs desde Los Pinos!
Súmate al contingente del Movimiento de lxs Trabajadorxs Socialistas y a la construcción de una organización revolucionaria anclada en la juventud y los centros de trabajo.