El maltrato del gobierno y los bancos hacia la población de riesgo fue noticia este viernes. En las situaciones de crisis son las mujeres las más afectadas, y esa fue también la imagen que registró la jornada. Miles de abuelas y mamás en las filas de los bancos. ¿Porqué?

Brenda Hamilton Profesora de Historia (UBA). Integrante del Comité Editorial del suplemento Armas de la Crítica.
Sábado 4 de abril de 2020 17:22
La crisis sanitaria en la que se encuentra el país volvió a ser noticia en los medios de comunicación a través de los relatos de quienes pusieron sobre la mesa la desigualdad y la irracionalidad del mundo en el que vivimos. No hacía falta mirar muy de cerca las pantallas de la TV para darse cuenta que entre las personas que se vieron obligadas a agolparse en las filas bancarias, las mujeres nuevamente fueron protagonistas. Su presencia volvió a mostrar una vez más como las crisis económicas siempre recaen con más fuerza sobre sus espaldas.
Sus caras fueron las que inundaron los noticieros a la par de los desgarradores testimonios, que con suerte lograron escucharse entre los desatinados comentarios de algunos periodistas que se encontraban en los barrios. Para que su situación se conozca, para darles la voz que los grandes medios silencian o matizan, desde La Izquierda Diario realizamos además una amplia cobertura nacional.
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Las mujeres: las primeras en sufrir la crisis y el ajuste
Rostros de jubiladas que laburaron todas sus vidas dentro o fuera del hogar, porque no nos olvidemos que muchas de ellas son las que se hicieron cargo durante años del trabajo doméstico no remunerado en sus casas, inundaron la pantalla. Trabajando en los peores empleos, muchas veces precarizadas o sin estar registradas, sobre esas mujeres también pesó una doble o hasta triple jornada laboral que no tuvo ni aportes, ni obra social, ni ningún otro derecho. Algo que explica, además, que las mujeres sean el sector más numeroso entre quienes cobran la jubilación mínima, que no supera los 16 mil pesos, o entre quienes tuvieron que acceder a la moratoria.
Como cuenta la economista Lucía Ortega, “al llegar a la edad de jubilarse, el resultado es que solamente el 10,5 % de las mujeres entre 55 y 59 años presenta condiciones relativamente cercanas a la posibilidad de jubilarse, según datos de CEPA.”
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También vimos en esas interminables filas, a las madres beneficiarias de planes sociales que hacen cuentas todos los días para ver si llegan a comprarle la leche a sus hijas e hijos, mientras este alimento esencial ya está superando en el grueso de los supermercados los “precios máximos” sobre los que se vanagloria el gobierno, pero ningún empresario respeta.
Según el último observatorio del Anses, publicado en noviembre de 2019, el 94% de las titulares beneficiarias de la Asignación Universal por Hijo son mujeres, por lo cual podemos suponer que muchísimas de ellas se vieron expuestas el día de ayer a las largas filas bancarias en medio de la cuarentena, para cobrar los míseros 7 mil pesos de la AUH.
Son las mismas mujeres a las que el día anterior vimos hacer también largas filas, pero esta vez en las puertas de las escuelas, a la espera de los prometidos bolsones de comida "de calidad". Otra promesa incumplida y otro maltrato: porque como contaron numerosos testimonios en La Izquierda Diario, ese "alimento" no alcanzaba ni para una semana, y muy lejos está además de cubrir los nutrientes elementales que necesita un niñe para sobrellevar una situación como esta. ¿Por qué importan tanto las ganancias de los empresarios y banqueros y tan poco la vida de nuestros abuelos, abuelas, mamás y niñes de la clase trabajadora y de los sectores populares?
El cuadro de este viernes se completaba junto a las mujeres que acompañaban a las personas que por distintas discapacidades se encuentran pensionadas y necesitaban ir a cobrar un subsidio que apenas alcanza y viene siendo recortado en los últimos años. Siendo que además en Argentina las trabajadoras de casas particulares, entre las que se encuentran quienes realizan tareas de cuidado como acompañar adultos mayores y pensionados, son parte de una rama también en gran medida feminizada y que en la mayoría de los casos se encuentran sin derechos sindicales, trabajando el 75 % de ellas de forma no registrada.
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Siguiendo los datos del “Estudio Nacional sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad”, publicado en 2018 por el INDEC, también podemos ver cómo las mujeres vuelven a ubicarse porcentualmente por encima de los varones en casi todas las franjas etarias de la población que posee algún tipo de dificultad o discapacidad. (Ver cuadro estadístico)
¿Dónde están las prioridades?
El día martes de esta misma semana, el Gobierno desembolsó U$S 250 millones en intereses de deuda, lo que representa nueve veces más que el fondo especial de $ 1.700 millones destinado para reforzar el sistema de salud en medio de la crisis sanitaria. Este gran gesto se suma a que las entidades bancarias privadas y públicas obtuvieron en 2019 ganancias por $ 314.205 millone, y que en los que va del 2020 no estaría mermando.
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Parece obsceno contrastar estas enormes cifras con los aproximadamente $20.000 que reciben jubilados y jubiladas que cobran la mínima, o con los $7.000 que reciben 4 millones de beneficiarias de la AUH. Incluso en la última semana 11 millones de personas se inscribieron para cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia, es decir casi la mitad de la población económicamente activa. Pero estos fríos números no son solo datos: exponen la realidad de millones de familias que no saben cómo van a subsistir durante la cuarentena.
Hay quienes dicen que la única verdad es la realidad, y en este caso queda claro dónde está puesta la jerarquía de Alberto Fernández y su equipo, pese a los grandilocuentes dichos que el propio presidente hizo durante la campaña electoral. El gobierno sigue tejiendo acuerdos con los bancos, los empresarios y burócratas sindicales que están siendo los únicos beneficiados, mientras la crisi sigue golpeando a las mujeres trabajadoras y del pueblo pobre que junto a sus familias están pasando por situaciones realmente desesperantes.
Algunos testimonios de esta cruda realidad los pudimos escuchar el viernes en muchas de las entrevistas que se realizaron a la intemperie de las filas bancarias. Desde La Izquierda Diario nos ponemos a total disposición para difundir las denuncias de quienes la están peleando día a día, y nos sumamos a quienes no se resignan a vivir en la miseria de lo posible.
Para reforzar esta pelea, para que se escuche la voz de quienes no tienen voz en esta crisis, te invitamos a sumar tus comentarios, opiniones y testimoniones dejándonos tus comentarios y difundiendo esta nota.

Brenda Hamilton
Profesora de historia (UBA). Miembro del comité editorial del suplemento Armas de la Crítica.