Cuando ingresé al Poder Judicial sentí que me había subido a una máquina del tiempo para aterrizar en el siglo XV. Siendo empleado de última categoría no podías dirigirte nunca directamente al Juez.
Esteban Quillo Trabajador del Poder Judicial
Miércoles 3 de agosto de 2016 15:31
Cuando ingresé al Poder Judicial sentí que me había subido a una máquina del tiempo para aterrizar en el siglo XV. Siendo empleado de última categoría no podías dirigirte nunca directamente al Juez. Una vez, una causa quedó sin resolverse porque el juez de feria no quiso recibir por parte del único empleado que había quedado en vacaciones información sobre una presentación, porque como dijo su secretario “el no habla con empleados”.
Ellos siempre “tenían razón” (hablaras de comida, de política o de leyes), siempre había que festejarles los chistes. Sus problemas nunca eran los tuyos. En tu oficina podían faltarte muchas cosas pero ellos se quejaban si el celular oficial que les da la corte (que demás está decir, no atienden nunca en cuestiones laborales, pero si lo gastan para asuntos personales) era un modelo barato exigiendo se les asignara uno caro y ostentoso. Llegan a ganar 5 veces más que un empleado, y mientras uno viaja en micro porque con el sueldo no se puede dar el “lujo” de gastar en nafta, ellos se hacen llevar y traer por el chofer oficial del Juzgado.
Si llegaba tarde por algún motivo me descontaban, pero el Juez entraba bastante tarde todos los días y por lo menos una vez por semana no venía y obviamente le ponían presente. Si querés encontrar algún Juez antes de las 09.30 horas, mejor búscalo en el gimnasio o en la peluquería, es más probable que estén ahí. Si te enfermas te mandan religiosamente el médico a tu casa, no de bondadosos sino porque no te creen, pero si se enferman ellos no tienen que explicar nada, total en las planillas les pasan como que fueron a trabajar todos los días.
Ellos cobran muchísimo más que vos, pero en muchos casos ni siquiera saben cómo acceder al sistema informático para hacer las sentencias (descontando que en la mayoría de los casos no las hacen ellos). Se toman las vacaciones en temporada baja porque “la India es muy caro en verano” pero vos no podes elegir tus vacaciones. A ellos no les descuentan ganancias ni tampoco obra social, porque su sueldo es por ley “intocable”. Si por esas casualidades elijen IOMA por opción (las personas de a pie la tenemos obligatoriamente) pagan como afiliados voluntarios, o sea mucho menos que un empleado de última categoría. No hacen cola para los trámites ni pagan multas porque “chapean” con la credencial de Juez.
Cuando leí sobre la presentación del Frente de Izquierda para recortar las jubilaciones de privilegios, fue un aire de esperanza para mostrarles a estos cuasi emperadores con los que convivimos diariamente y que se encargan de “juzgar” los asuntos comunes, que la monarquía terminó hace rato. Porque no sólo los empleados sufrimos esos privilegios puertas adentro sino que también los sufre todo el pueblo con sus fallos llenos de conservadurismo, infectados de “sentido común” y moral de ñoquis (estos son los verdaderos!) de saco y corbata.