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Red Internacional
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Nacional. Kicillof denunció una campaña en su contra por la difusión de sus dichos sobre pobreza

El ministro criticó la difusión que tuvo su afirmación de que no puede responder cuál es el número de pobres porque es una pregunta “complicada”. El ministro de Gabinete salió a apoyarlo, diciendo que “no es la tarea del gobierno” saber la cantidad de pobres.

Esteban Mercatante @EMercatante

Sábado 28 de marzo de 2015

El ministro de Economía, Axel Kicillof, denunció ayer una “campaña” en su contra de parte de los “diarios” que publicaron su reconocimiento de que no conoce el número de pobres que hay en la Argentina. En tanto el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aseguró que definir la cantidad de pobres “no es la tarea del Gobierno”.

El ministro manifestó que le “llamaron la atención algunos diarios” y denunció: “A colación de una entrevista que di ayer (por el jueves) con una radio, tomaron una declaración suelta y, de eso, comenzaron a armar una campaña contra mí, contra el Gobierno”. El funcionario manifestó que “quería denunciar esta maniobra, esta tendencia, esta forma de actuar, que consiste en que a mí me hacen una entrevista de una hora, me preguntan absolutamente de todos los temas, doy todas las respuestas y después toman una frase suelta que dije en el contexto de una pregunta lateral y, con eso, arman la agenda de lo que ellos quieren tratar”.

El ministro volvió así a dejar claro que no le parece una cuestión importante de la agenda pública informar el nivel de pobreza. Se trata de una información que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dejó de medir a fines de 2013, Si bien en su calendario de publicaciones tenía agendada la difusión de una medición de pobreza e indigencia para el 24 de abril de 2014, dejó de hacerlo sin ofrecer explicaciones. Según el INDEC se considera indigente a quien no alcanza a cubrir la canasta básica alimentaria (CBA) y pobre a aquel que no cuenta con los ingresos suficientes para solventar una canasta básica total (CBT, que suma algunos servicios a la canasta anterior). Pero como ambas canastas se contrastan con los precios del índice oficial, desde 2007 los números de pobreza e indigencia fueron puestos en duda, al igual que los de la inflación. Tanto es así que en la última medición oficial publicada (correspondiente al primer semestre de 2013) la pobreza se ubicaba en el 4,7 por ciento, menos de la quinta parte estimada para el mismo período por la Universidad Católica Argentina. Kicillof estimó que difundir el número de pobres que hay en el país es una “medida” que “es un poco estigmatizante”. “En estos últimos 12 años, hubo una reducción permanente en el coeficiente de Gini en un 20 por ciento, lo cual es un montón. Si quieren hablar de la cuestión de la pobreza, no hay duda de que hubo una enorme reducción de la pobreza en estos últimos 12 años”, sostuvo.

No obstante, en la última medición de ese coeficiente, el INDEC reconoció un deterioro, ya que se ubicó en 0,381 puntos al cierre de 2014, por encima del 0,372 del año anterior (el índice expresa una mejor situación al acercarse a cero). Lo cual resulta por demás notorio considerando que se trata de una información cuya no publicación puede responder sólo a uno de dos motivos: o a una negligencia extrema, dado que el empalme con la serie anterior que lo impediría es de resolución sencilla para técnicos capacitados –como los que el organismo hizo a un lado con la intervención que ya lleva 8 años; o hay una clara intencionalidad en no difundir ese dato.

Kicillof continuó ayer sin dar cifras oficiales sobre la pobreza, aunque sostuvo que en el Gobierno “ultra medimos” las necesidades básicas insatisfechas (NBI) sobre las que tampoco ofreció números. Kicillof la emprendió contra los medios de comunicación. “La idea de que hay un número de pobres, hay tantos pobres, no es la que está más instalada en el mundo. Hay cuestiones que tienen que ver con la pobreza estructural, que está relacionada con las necesidades básicas insatisfechas que obvio que la medimos, la ultra medimos y lo hacemos en cada uno de los censos”, dijo Kicillof a radio Del Plata.

El ministro contó ayer con el apoyo del jefe de Gabinete Aníbal Fernández. Un verdadero salvavidas de plomo, ya que el funcionario señaló en declaraciones antes de ingresar a la Casa Rosada que “no es la tarea del Gobierno la cantidad. La tarea del Gobierno es ocuparse del hombre y de la mujer de carne y huesos con sus hijos, de un país federal, que tiene que encontrarle respuesta a su gente”. Surge el interrogante de qué respuesta se puede dar de un fenómeno cuyo alcance se ignora a sabiendas, o peor aún –y muchísimo más seguro- se sabe pero no se informa.