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Red Internacional
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Mundo Obrero. La CGT en la cuenta regresiva: mañana reunión clave votaría amenaza de lucha

El Comité Central Confederal aprobaría una medida de fuerza para cuando sea “oportuno”. Una amenaza mientras negocia con el gobierno. Macri confía "en la prudencia del gremialismo argentino".

Fernando Scolnik

Fernando Scolnik @FernandoScolnik

Jueves 22 de septiembre de 2016

Mañana será el día. El largamente anunciado Comité Central Confederal de la CGT unificada se reunirá a las 10 horas en la sede de Azopardo 802 de la Ciudad de Buenos Aires, y decidirá los pasos a seguir para la central sindical.

Luego de casi un año de pasividad frente al ajuste implementado por el macrismo y los gobiernos provinciales, desde distintas alas de la CGT vienen alentando versiones respecto del anuncio de una posible medida de fuerza.

En este marco, el Comité Central Confederal buscará mañana darle una carta al consejo directivo conducido por el triunvirato de Schmid, Daer y Acuña que pueda ser usada como amenaza para intentar negociar con el gobierno alguna demanda, en un marco de fuerte descontento popular por la inflación y los despidos.

En ese sentido, ayer el Secretario de Prensa de la CGT, Jorge Sola, informó a la salida de una reunión del consejo directivo cegetista que “seguramente” el Comité Central Confederal facultará el viernes al consejo directivo a disponer una medida de fuerza cuando “lo considere oportuno”.

Esa definición le daría un carácter incierto a la medida, ya que hasta el momento más de 100.000 despidos, una escalada inflacionaria, el veto a la ley antidespidos y la entrega a los fondos buitre no fueron suficientes para que fuera "oportuno" que la CGT saliera a enfrentar el ajuste. Las cúpulas sindicales encontraron más provechoso dedicar este tiempo a negociar el manejo de los fondos millonarios de las obras sociales.

Según informa la agencia DyN, otras fuentes sindicales manifestaron que se realizaría “un paro nacional en la segunda quincena de octubre, a menos que el gobierno decida dar respuesta positiva a nuestras demandas".

Los reclamos planteados por las cúpulas de la CGT al gobierno de Mauricio Macri están referidos al impuesto al salario, aumento para los jubilados, despidos y reapertura de paritarias, entre otros.

Amenazar para negociar

Ayer por la mañana, desde Nueva York, el presidente Mauricio Macri insistió en que confía "en la prudencia del gremialismo argentino" y reafirmó que "el camino es el diálogo", al tiempo que aseguró que comparte "las preocupaciones" de la dirigencia sindical.

La confianza del presidente en la prudencia de las cúpulas sindicales está fundamentada. A diferencia de la tradicional fórmula del líder sindical Augusto Timoteo Vandor, que consistía en “golpear para negociar”, la táctica actual de los líderes de la CGT actual es “amenazar para negociar”.

Ayer mismo el vocero de prensa de la central, Jorge Sola, anunció que el ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay convocó para el próximo 29 de setiembre a la cúpula sindical para discutir el proyecto oficial sobre ganancias que el gobierno envió al parlamento. Sola reconoció también que existen contactos con otros funcionarios oficiales como el ministro de Trabajo Jorge Triaca y su par de Producción Francisco Cabrera.

De este modo, la reunión del Comité Central Confederal de mañana le votará al triunvirato una amenaza de medida de fuerza para asistir a esas reuniones con una carta de negociación. Las puertas quedarán abiertas entonces para no hacer una acción de lucha a cambio de alguna concesión de fin de año que permita a las cúpulas sindicales mostrar algún logro, aunque para el pueblo trabajador lejos esté de compensar lo perdido con la inflación y los despidos.

La CGT con la UIA, la Iglesia y el peronismo

La reunión de mañana tendrá lugar luego de la ronda de encuentros que el triunvirato cegetista llevó a cabo con los empresarios de la Unión Industrial Argentina, el Episcopado y distintos referentes del peronismo.

Sin ánimos de enfrentar el ajuste, la CGT es parte de quienes quieren llevar el descontento popular detrás de distintas variantes del peronismo, incluido Massa.

Un eventual paro, si el macrismo deja a la burocracia sindical con las manos vacías tras las reuniones, sería “dominguero”, es decir sin movilización ni continuidad, y tendría el objetivo de descomprimir la bronca y utilizarla políticamente, así como intentar frenar los cuestionamientos de otros sectores sindicales a la tregua de la CGT.

Muy por el contrario, desde la izquierda y el sindicalismo combativo se plantea la necesidad de un paro nacional activo con movilización de cientos de miles a los principales centros políticos del país, así como la continuidad de un plan de lucha hasta derrotar el conjunto del plan de ajuste que viene sufriendo el pueblo trabajador.


Fernando Scolnik

Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.

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