El consejo directivo volvió a patear la pelota a la tribuna y puso un compás de espera tras una magra oferta de Macri, que logró evitar un anuncio el día del gran pacto. Metáforas futboleras de una tregua que no tiene fin.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Viernes 8 de junio de 2018
Si tomamos a los hombres del Triunvirato como los DT del movimiento obrero, no hay dudas que tendrían que haber sido despedidos hace rato. Desde que comenzaron las eliminatorias con Macri, no ganaron un partido. Ni uno. Cientos de miles de despidos, la pérdida de 10 puntos del salario real (y ahora nos quieren rebajar otros 10), decenas de convenios flexibles y el saqueo a los jubilados. Una campaña para mandar a la clase trabajadora al descenso.
Uno podría pensar que son todos partidos arreglados. Los únicos dos que parecía que iban al frente – un paro en abril de 2016 y "medio" en diciembre de 2017 – fueron solo para descomprimir la bronca de la hinchada que descontrolada cantaba “ponele fecha”. Pero enseguida volvió la mala racha.
Ahora, cuando había alguna expectativa de que volvían a salir a la cancha, después de declaraciones y más declaraciones de los técnicos y dirigentes, volvieron a hacer un gol en contra.
No sabemos cuál será la próxima jugada, pero hay algo que no queda duda: esta CGT va a pasar a la historia como uno de los equipos más impopulares de todos los tiempos.
La pelota a la tribuna
La metáfora futbolística parece obligada. A pocos días del Mundial, todo indicaba que a la CGT no le quedaba otra jugada que convocar a un paro general. ¿Dominguero? ¿Para descomprimir? Seguramente, pero podía ser una posibilidad de expresión para millones que vienen acumulando bronca con los tarifazos, la inflación y los despidos. Podía convertirse en un pronunciamiento obrero opositor, justo en el momento en que el gobierno firmaba el pacto con el FMI.
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Ese acuerdo, se nota en la calle, se había convertido en otro de los motivos para exigirle a las conducciones sindicales que abandonen la tregua. En la memoria histórica del pueblo trabajador, el Fondo es sinónimo de ajuste, de miseria y deudas eternas.
Pero como vimos en las últimas horas, cuando los DT decían que esta vez habría paro y la fecha podía ser el 14, el gobierno armó su jugada: convocar a una reunión y proponer algunos puntos que pudieran dejar la pelota en la cancha de la CGT.
La propuesta oficial es conocida: homologar aumentos de hasta un 5%, en dos veces. O sea, una forma de reconocer que la bronca salarial no aguanta más, pero al mismo tiempo imponer un nuevo techo que apenas supere el 20% días después que el propio Banco Central reconociera que la inflación estará entre el 27 y 30%.
Así Macri, con muy poco, intentó que el día del acuerdo con el Fondo no se anunciara un paro, y que esa decisión se siguiera postergando. Claro, eso solo puede ocurrir cuando el rival siempre está dispuesto a ir para atrás, como dicen en la cancha.
Ni paro ni conferencia: comunicado y “compás de espera”
La tarde del jueves se hizo larga en el edificio de Azopardo, pero de a poco se fue filtrando lo que se discutía en el vestuario. A esa altura, conociendo a los protagonistas, nadie esperaba el anuncio del paro. Pero querían conocer cuál sería la próxima jugada del triunvirato. Como esos técnicos que después de una derrota no quieren dar la cara, a las 18h se levantó la tradicional conferencia.
El comunicado de prensa terminaba de confirmar el espíritu con que el consejo directivo va a salir a la cancha la próxima semana. Por un lado, nos tranquiliza informando que “el ministro Dujovne subrayó que el acuerdo con el Fondo no afectará los intereses de los trabajadores ni afectará la seguridad social”. Daría risa, si no supiéramos que las consecuencias de ese acuerdo serán dramáticas. Después, el anuncio de lo único que pudieron traerse en el partido de visitante: “la homologación de un aumento extra del 5% para aquellas paritarias que fueron cerradas en valores diferentes a la inflación”. En criollo: del 15% en 3 cuotas, pasaríamos al 20% en 5 cuotas. Pero hay que leer entre líneas: lo que hará el gobierno es homologarlos, no garantizarlos (dependerá de las negociaciones por sector); el compromiso no incluye a los estatales; decir 5% quiere decir que no homologará las que sean superiores a ese porcentaje. Un centro envenenado dirían en la popular.
Comunicado de la #CGT luego de la reunión en la que definieron aguardar hasta el próximo martes a la espera de respuesta del Gobierno. De #ParoGeneral, ni hablar. https://t.co/rt1llZdy3K pic.twitter.com/hHAeoVZKBL
— La Izquierda Diario (@izquierdadiario) 7 de junio de 2018
En el comunicado cegetista se aclaran los cinco puntos que plantearon en la reunión: una norma que evite los despidos (privados y estatales) por seis meses; reapertura de las paritarias sin ningún tipo de limitación; que no descuenten “Ganancias” a los trabajadores en el medio aguinaldo de junio; devolución de los fondos de las obras sociales; que no haya modificación a la actual Ley de Contrato de Trabajo.
Pedirle a Macri, después de lo que mostró en estos dos años y medio de mandato, que evite los despidos cuando ya vetó una ley y acaba de acordar con el FMI, que no ponga techo a las paritarias o cualquier de los otros puntos, es un sinsentido. Como pedirle a Alemania que se deje ganar una final.
Pero los triunviros repiten que “ahora la pelota quedó del lado del gobierno”. El martes irán en buscar de la respuesta a los cinco puntos y a las 16 horas se volverá a reunir el consejo directivo para resolver la próxima jugada.
Otro gol en contra
El llamado a una medida de fuerza el mismo día que el gobierno iba a anunciar el acuerdo con el FMI, hubiera sido una señal política importante. Como decíamos, podía ser la oportunidad de millones de trabajadores de encontrar un primer canal de expresión para su bronca. Pero la CGT volvió a tirar la pelota afuera, fue a jugar la final en zapatillas.
Nada descarta que la semana que viene convoque una medida, quizá para fin de mes o después del Mundial. Pero los plazos se seguirán postergando y a este paso nos van a ganar por goleada.
Vale decir que los otros que se postulan para DT no es que vienen jugando mejor. Camioneros confirmó su paro para el próximo jueves pero “solo por nuestra paritarias, vamos a ver qué discuten los muchachos el martes que viene” reconocieron a La Izquierda Diario. Las CTA de Yasky y Micheli harán su propio paro con movilización el mismo día. La CTA de Godoy vuelve a cortarse sola y llama a una medida el 19 de junio. La Corriente Federal sigue haciendo declaraciones pero no se desmarca de los cuerpos orgánicos.
El PTS y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas vienen reclamando un paro nacional activo, o sea no dominguero. Una medida que sea el inicio de un plan de lucha, o sea no “para descomprimir” ni para jugar al empate. Para ganarle a los ajustadores hay que poner en la cancha todas las fuerzas de la clase trabajadora, que viene mostrando desde el Subte a Chubut su voluntad de pelear en decenas de conflictos que las cúpulas dejan aislados. Y levantar un programa que no solo defienda el salario y el empleo, sino que rechace el nuevo ajuste que preparan con el FMI y el saqueo de la deuda externa.
Esa es la pelea que les propone a todos los sectores del sindicalismo combativo y los sectores en lucha.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.