El dirigente de la CGT opositora Hugo Moyano apareció ayer por los medios para doblarle la apuesta al paro convocado por los gremios del transporte, y anunciar que el 31 de marzo habrá un paro general.

Ruth Werner @RWlaruta99
Jueves 26 de marzo de 2015
La medida sería parte de un plan de lucha que incluiría más adelante un paro nacional de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo. En la reunión donde se decidió el paro estuvieron presentes además de Moyano, Guillermo Pereyra (petroleros), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Amadeo Genta (municipales), Gerónimo Venegas (UATRE), Omar Plaini (canillitas) Abel Frutos (panaderos), Jorge Pérez Tamayo (pilotos), Julio González Insfrán (capitanes y oficiales navales), Ricardo Epelbaun (señaleros) y Domingo Pereira (ceramistas), entre otros.
Aunque el sindicalista Roberto Fernández de la UTA (cuyo gremio es clave para garantizar la medida), suele confirmar medidas de fuerza y luego desdecirse ante poco y nada que le ofrezca el gobierno, pareciera que esta vez mantendrán la convocatoria. Gremios como La Bancaria también llaman a parar, al igual que la CTA opositora de Pablo Micheli, mientras que se espera que en los próximos días la CGT Azul y Blanca del gastronómico Luis Barrionuevo también se adhiera a la medida.
Cristina Kirchner y sus funcionarios han despechado a propios y extraños respecto a las exigencias de que se modifique el mínimo no imponible del impuesto al salario. Los referentes de la CGT oficialista fueron los principales damnificados y quedaron, como de costumbre, esperando anuncios que nunca llegaron.
Desde la izquierda, el referente de la oposición en el subte, Claudio Dellecarbonara, que acaba de ser elegido miembro del Secretariado Ejecutivo del AGTSyP (Asociación Gremial de los Trabajadores del Subte y Premetro) por la minoría, informó a La Izquierda Diario que “a los trabajadores nos sobran motivos para parar. Pero no confiamos en estos dirigentes que hace meses están en la tregua y que buscan llevar agua al molino de los partidos de la oposición tradicional, así como tampoco en los que apoyan al kirchnerismo. Hay que promover asambleas en todos los lugares de trabajo y parar no sólo contra el impuesto al salario sino por todas las reivindicaciones de los trabajadores, por un salario equivalente al costo de la canasta familiar, por el 82% móvil, para acabar con el trabajo en negro, por la efectivización de los trabajadores contratados, entre otros reclamos”. En esta convocatoria al 31M por parte de Moyano y los dirigentes de los gremios del transporte, esas reivindicaciones, las de los trabajadores precarizados, las de los que trabajan igual que los demás pero apenas si llegan a cobrar la mitad y carecen de estabilidad laboral, como de costumbre están ausentes.
El último paro general había sido convocado por la CGT de Hugo Moyano, la CTA Micheli y la Azul y Blanca de Luis Barrionuevo el 28 de agosto de 2014. Aunque ese día no se sumó la UTA, hubo un pronunciamiento nacional muy importante de los trabajadores contra el gobierno, que tuvo como telón de fondo la bronca por el impuesto a las ganancias y el avance sin pausa de la inflación contra el salario obrero. Esa medida de fuerza no tuvo continuidad pese a que el gobierno no otorgó ninguna de las reivindicaciones. Grandes luchas de fábrica contra los despidos como la gesta histórica de Lear (y antes el conflicto de la autopartista Gestamp) fueron abandonadas a su suerte por Hugo Moyano, mientras los patoteros del oficialista Ricardo Pignanelli del SMATA militaron más que nunca, con los métodos violentos que acostumbran tener contra los trabajadores combativos, para servir a los intereses de la multinacional norteamericana. El paro docente en la provincia de Buenos Aires volvió a mostrar el mes pasado la enorme disconformidad salarial que existe entre los trabajadores de la educación pese al oficialismo del SUTEBA de Yasky y Baradel. Tampoco tuvieron apoyo nacional de la CGT opositora. El tema que a ellos los desvela es a qué candidato presidencial de los partidos tradicionales van a apoyar para el 2015. Mientras los dirigentes de la CGT oficialista están en estos días pronunciándose a favor de Daniel Scioli, los de la CGT Moyano todavía no deciden si apoyan a Sergio Massa o al mejor posicionado para presidente, el derechista Mauricio Macri. El líder del Frente Renovador, que hace campaña demagógicamente contra el impuesto al salario, es apoyado por Facundo Moyano, y también por los burócratas del sector de “Los Gordos”, e “Independientes”, junto a Luis Barrionuevo.
Los dirigentes sindicales opositores se preparan para ser una fuerza de contención al servicio de un futuro gobierno, y para ello necesitan revalidar su papel haciendo una demostración de fuerzas. Por eso frente al 31M es necesario levantar una posición independiente. El reclamo por el impuesto al salario es justo ya que afecta a cientos de miles de trabajadores pero no puede ser el único. Hasta el INDEC intervenido acaba de reconocer que la mitad de los ocupados remunerados de la Argentina tenía, a fines del año pasado, ingresos por menos de $5.500 por mes. Ese monto representa la mitad del valor de la canasta básica de consumo para una familia tipo en Capital Federal que para ese mismo período rondaba los $ 9.940. El 80% de los jubilados cobrará, con el último aumento, apenas $4000. En un año electoral todos se llenan la boca con promesas, pero se vienen las paritarias y el gobierno querrá imponer sus topes salariales por debajo de la inflación. En las fábricas hay despidos y continúan las suspensiones. El trabajo en negro se ubica en un 33%. Millones no son efectivizados y por años continúan contratados. Los indomables de Lear siguen exigiendo su reincorporación, y los de Donnelley la expropiación de la planta. El 31M sobran motivos para ir al paro, pero levantando junto al Frente de Izquierda y los sectores combativos las reivindicaciones de todos los trabajadores, por la continuidad de un plan de lucha y con nuestras propias banderas, de forma independiente tanto del gobierno como de la oposición de los partidos tradicionales.