Tratando de apuntalar una medida para descomprimir el descontento social, la CGT durante estas semanas se reunió con intendentes, con Gioja, la UIA y la Iglesia.
Sábado 17 de septiembre de 2016
En el camino recorrido de tregua permanente, la nueva CGT transita una compleja decisión sobre como descomprimir el descontento social que causan las medidas de ajuste del Gobierno. El Confederal convocado para el 23 de septiembre, debería definir una medida de fuerza. El “debate” que tendrá lugar será si es paro sin movilización o una movilización que, todo indica, distará de ser contundente.
A este sinuoso camino se le suman los gremios que no aceptaron la formación de un triunvirato como los bancarios, conducidos por Sergio Palazzo, que reclaman “la inmediata reapertura de la paritaria” del sector y que, ayer viernes 16, como parte de la Corriente Federal de Trabajadores, marcharon junto a ambas CTA y múltiples organizaciones sociales hacia la Usina del Arte, en el marco de las Audiencias Públicas por el tarifazo de gas.
“Aquí estamos los trabajadores, los movimientos sociales, los partidos políticos populares, las organizaciones y asociaciones de consumidores y los pequeños clubes de barrios que vinimos a decirle no al tarifazo y no al ajuste de este Gobierno” sentenció Palazzo ante los presentes. El detalle es que el dirigente que pide a gritos el paro nacional, no convocó ni siquiera a un abandono de tareas que permitiera sumar más trabajadores a la movilización.
La reunificada CGT no convocó a esta audiencia y solo envió una comisión de veedores técnicos. Esto no puede entenderse más que como un mensaje de no confrontación con el oficialismo. Si faltaban gestos, acá va otro.
Si el confederal resuelve una movilización, será difícil no montarla en Plaza de Mayo, lo que podría implicar un punto de tensión mayor con el Gobierno. Sin embargo, este escenario aun está lejos de estar garantizado.
El gran impugnador
En otra línea el "Momo" Venegas ratificó este jueves pasado el proceso de impugnación que inició ante el Ministerio de Trabajo contra el Congreso Unificador de la CGT. El dirigente más cercano al oficialismo y a las grandes patronales del campo, advirtió que las nuevas autoridades aún "no están reconocidas".
"Hemos impugnado el congreso nacional y si tenemos que ir a la Justicia vamos a ir, pero no para hacer otra CGT, sino para que se convoque a un congreso y se haga la unidad monolítica de todo el movimiento obrero organizado". En clara sintonía oficialista, agregó además que “no creo que haya motivos para un paro porque hoy la inflación ha bajado y hay índices que demuestran que va a seguir bajando. Si baja la inflación, recuperamos el poder adquisitivo del salario".
Si Venegas está obligado a hacer de oficialista, Juan Carlos Schmid es el que arma los discursos críticos. Así, esta semana decía que “no hemos escuchado una sola voz de los sindicatos confederados que no tenga reclamos por la caída del empleo y la caída del poder adquisitivo”.
“Hemos demostrado más que prudencia” agregó en relación al pedido del ministro de Trabajo Jorge Triaca que había vuelto a insistir en ese pedido pocos minutos antes de entrar al foro que se conoció como Mini Davos.
Hacía años que la dirigencia sindical no tenía tanto diálogo -y en algunos aspectos, tan fecundo- con el poder político. En pocos meses Macri cumplió con su promesa de campaña de orquestar un mecanismo de devolución de los $ 30 mil millones adeudados a las obras sociales. A cambio cerró las paritarias, vetó la ley antidespidos y avanza sobre la precarización del trabajo, uno de los puntos más tentadores con los que el Gobierno intenta atraer inversores a la Argentina.
Mensajes desde (mini) Davos
Una de las peticiones exigidas por las multinacionales en el encuentro que se desarrolló en el CCK -inspirado en la cumbre de Davos- fue precisamente el pedido de mejorar condiciones de explotación de la clase trabajadora.
El mensaje llegado desde las multinacionales quedó claro para el Gobierno. Si quieren inversión “tienen que flexibilizar el mercado laboral”, resumió Bob Dudley, el consejero delegado de la petrolera británica BP, al diario El País de España.
Otra empresa clave por su enorme presencia en Argentina es Carrefour, que tiene 20.000 empleados en este país. Su director de desarrollo, Francis Mauger, no solo puso el acento en la flexibilidad laboral sino que también pidió que se bajen las cargas sociales. La mano de obra Argentina está muy bien preparada, en Carrefour tenemos más argentinos trabajando afuera que franceses en Argentina. Pero hay que disminuir las cargas sociales”, presionó Mauger.
En el marco de las audiencias por el tarifazo y luego de la marcha federal, otros gremios marcan la cancha y la conducción nacional de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que conduce Hugo "Cachorro" Godoy, definió que el paro de los estatales se realizará el próximo martes 27 de septiembre en todo el país.
La fecha fue definida en base a la necesidad de coordinar las acciones junto a otras organizaciones sindicales que se plegaron a la medida de fuerza como la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPROSA) y la Federación Nacional de Docentes, Investigadores y Creadores Universitarios (CONADU Histórica), entre otras.
Los reclamos de la medida de fuerza son el pase a planta permanente, la reapertura de las paritarias, la reincorporación de todos los trabajadores injustamente despedidos, el fin de la precarización, el ajuste y los tarifazos.
El camino tomado por la reunificada CGT de diálogo con empresarios de la UIA (enemigos de los trabajadores), con la Iglesia y el PJ, implica construir un consenso para garantizar la paz social y no "poner palos en la rueda" como pidió Macri.
Que David Ramallo, trabajador de la línea 60 haya perdido la vida por la desidia empresarial, que brinda pésimas condiciones de trabajo a los choferes y los usuarios y que aunque las políticas de ajuste se las tiren por la cabeza a los dirigentes, parece no importarles.
Tampoco parece importarles que el ministro Aranguren haya ratificado el tarifazo en la apertura de la audiencia pública por el gas. Allí el ministro defendió una suba promedio del 203%, bregó por un ajuste semestral y previó la quita total de subsidios para 2019 y 2022.
Todo parece indicar que será completamente testimonial lo que decidan en el próximo confederal. Hay sobradas muestras que el camino de la nueva CGT es construir puentes para evitar darle aire y cruzarse con sectores combativos y de la izquierda que vienen exigiendo plan de lucha, paro nacional en cada lugar de trabajo donde están presentes. El máximo riesgo que están dispuestos a asumir los dirigentes cegestistas es llegar a una medida "dominguera" y que nada se salga de su control.
Si por las dudas los dirigentes quieren ponerse en una pose más combativa, el Gobierno tiene un as en la manga, una carta para sacar a relucir los negocios que todo dirigente tiene. La situación de Omar “Caballo” Suárez está ahí para dar testimonio.