CUP y Junts pel Sí han reabierto esta semana las negociaciones para que la formación independentista invista a Artur Mas como President de la Generalitat. Las nuevas reuniones llegan tras la tormenta que supuso la asamblea de Manresa y el artículo de David Fernández.

Arsen Sabaté Barcelona | @ArsenSabate
Jueves 10 de diciembre de 2015
La diputada electa cupaire Gabriela Serra ha confirmado que las comisiones negociadoras de la CUP y de JxSí se reunirán desde ayer jueves hasta el próximo 22 de diciembre para llegar a una propuesta unitaria para salir del bucle tras las elecciones del 27S.
Según Serra, este pre-acuerdo debe integrar el nombre o la fórmula presidencial del candidato a la presidencia. Sin embargo, en la comparecencia de la diputada no se han despejado las incógnitas de las posibles alternativas a la investidura de Mas por parte de la CUP.
Por el contrario, sí admitió que la propuesta que lanzó David Fernández en un artículo en el diario ‘ARA’ de dar dos votos favorables a la investidura de Mas a cambio de garantizar un plan de choque social, sigue estando encima de la mesa.
En este sentido, las declaraciones de Serra validando la propuesta de David Fernández, hacen pensar que las propuestas contrarias a lo que se votó en la última asamblea de la CUP, puedan seguir avanzando. Y más cuando la misma Gabriela Serra fue una de las voces críticas con el artículo de Fernández en el seno de la CUP.
Por su parte, Junts pel Sí presentó un plan de choque social justo el mismo día que David Fernández publicaba su propuesta y reafirmaba así su intención de restablecer las negociaciones. La comisión negociadora de la CUP valoró el plan de choque de forma insuficiente, pero a la vez lo consideran como un paso adelante de JxSí y un punto de apoyo para avanzar en las negociaciones.
Aunque Junts pel Sí acabara aceptando en las negociaciones un plan de choque que pueda aplicar algunas medidas de emergencia social, resulta utópico pensar que se podría ir más allá y cuestionar las políticas económicas y anti-sociales de Artur Mas y CDC, el representante político de la burguesía catalana. Ellos han sido los principales generadores de la crisis económica y social, aplicando los mayores recortes de la historia.
Así, de los resultados de las negociaciones entre las dos fuerzas políticas durante estos días, la CUP debe llevar una propuesta a la asamblea del próximo 27 de diciembre y allí votar una resolución. Una asamblea que se prevé definitiva para desatascar el punto muerto donde se encuentra actualmente el proceso, ya que el 9 de enero expira el plazo para formar gobierno y se iría necesariamente a la convocatoria de unas nuevas elecciones. Pero además, no está descartado que, dependiendo del resultado de la asamblea, se generen temblores de gran magnitud en el interior de la CUP.