Un contrapunto con las declaraciones de Osciel Contreras(PC) presidente de la CUT regional en el diario La Estrella de Arica. ¿Con quién unirnos para vencer?

Camilo Jofré Profesor, militante del PTR e integrante de la agrupación de trabajadores de la educación Nuestra Clase.
Lunes 1ro de mayo de 2017
El gobierno de la Nueva Mayoría, a través de sus reformas, buscó quedar bien, por un lado, con los empresarios que dieron su apoyo a un segundo gobierno de Michelle Bachelet, y por otro lado, intentó llevar la lucha de trabajadores y estudiantes, a un parlamento en donde la mayoría de sus partidos están vinculados a casos de corrupción, con dietas parlamentarias que llegan a ser 40 veces superiores al sueldo mínimo, parlamentarios muchas veces con intereses de por medio en el mercado educativo. Estas ilusiones de cambio, se empezaron a desmoronar a los pocos meses, partiendo con una reforma tributaria cocinada en el senado, la cual dejaba en claro el curso que siguieron la reforma laboral, la educacional, la carrera docente, solo por mencionar algunas.
Unidad, pero ¿con quién?
Es a partir de esto que queremos polemizar con las declaraciones que emitió Osciel Contreras, presidente regional de la CUT, en la Estrella de Arica, que al parecer sigue la línea de su compañero Julio Olivares, la misma estrategia del gobierno de la Nueva Mayoría, la estrategia de colaboración de clases entre trabajadores y empresarios.
En su entrevista para el diario afirmo: “Vamos a seguir trabajando en torno a mejorar las relaciones entre trabajadores y empresarios, mejorando la confiabilidad que debe existir para poder sacar adelante una gran cantidad de condiciones tanto de los trabajadores como de las empresas”, y finalmente agrega: “El discutir con las organizaciones empresarias es sano y con ello se pueden llegar a acuerdos que beneficie a los trabajadores directamente”.
¿De vedad podemos seguir pensando en que los trabajadores y el pueblo pobre, pueden llegar a acuerdos con los sectores empresariales del país? ¿Habrá que recordarle en que terminó cada reforma?, ¿Acaso no es seguir depositando confianza en una estrategia que en la historia del movimiento obrero en Chile ha traído trágicos resultados?, ¿Por qué seguir generando estas ilusiones?
Independencia política de los trabajadores
Los intereses de la clase trabajadora, son diametralmente opuestos a los intereses empresariales, esto debe quedarnos claro. Es en este sentido que no podemos pensar en ir “mejorando la confiabilidad” con la clase empresarial, como dice Osciel, para llevar adelante las demandas de miles de trabajadores a lo largo de Chile.
A los empresarios no les debemos nada, y los trabajadores no debemos esperar las buenas intenciones de quienes nos explotan. No dudan en dejar a miles de familias en la calle cuando su sistema empieza a entrar en crisis, y son el primer obstáculo junto al gobierno, cuando salimos a luchar por nuestras demandas.
Recabarren, antes que el partido comunista fuese deformándose por la línea estalinista de la URSS, dejaba en claro que: “Queremos repetirle una vez más a nuestros hermanos de miserias, que nada debemos esperar de las clases ricas, que nos gobiernan, que nos oprimen y nos explotan, y que todo debemos esperarlo de nuestras propias fuerzas unidas, organizadas y educadas para dirigir el trabajo en el porvenir.”
La CUT en Arica
Sin duda alguna, hoy la CUT en la XV región, pese a sus diferencias internas, tiene una cara diferente a la CUT que conocemos a nivel nacional. En manos del PC había estado enterrada durante años, como un espacio cerrado sin mayor apertura para huelguistas, trabajadores o agrupaciones que quisieran ocupar el espacio conocido como "La casa de los trabajadores".
El resurgimiento de un movimiento de trabajadores más combativo y participativo comenzó a poner en evidencia a una CUT completamente ausente en las grandes huelgas de la región como la de Pionner el 2013, ausente en el lock-out empresarial a Movil Home, y que tampoco se hizo parte activa en la gran huelga de Correos, la rebelión docente o el combativo paro de los recolectores de basura del mismo año, donde vimos cómo incluso los trabajadores expulsaban del lugar de concentración a Julio Olivares, quien era entonces el presidente CUT y también miembro del PC.
Hoy que se ha hecho más patente y constante ese ánimo de participación y organización. Vemos cómo sobre todo los y las trabajadoras del sector público y mineros han logrado irse apropiando más del edificio de la Casa de los Trabajadores, con asambleas y actividades; también ha servido la organización constante de la Coordinadora No+AFP, ha sido un trabajo de muchos, así como también de nuevos dirigentes de la CUT que han nacido en éste periodo de resurgimiento de la organización obrera en Arica.
Este impulso y esta nueva cara de la CUT regional tiene un lamentable contraste, que es la política oficial de la CUT que ha logrado que grandes sindicatos se desprendan de la Central, retirándose y vaciándola. La política de colación con empresarios nos lleva al mismo camino. La esperanza de un giro que permitiera democratizar la CUT con un voto universal para las elecciones de este año, terminó aplastada por la política de la Nueva Mayoría al interior de la central que pospuso éste cambio para el 2020. Esto generó aún más vaciamiento, retirándose completamente el Colegio de Profesores y luego congelando su participación en la CUT la Federación de Trabajadores del Cobre.
Este 1ero de Mayo diversas marchas y actos de conmemoración se han convocado tras la idea de hacer renacer lo que fue la Central Unitaria de Trabajadores en sus inicios, incluso la Coordinadora No+AFP, organismo que ha convocado a las últimas grandes movilizaciones en Chile, es parte de éste llamado en la capital del país.
Arica no escapa a la necesidad de una Nueva Central, una región donde han cerrado una de las clínicas más importantes de la ciudad con una crisis hospitalaria, una región con números altísimos de trabajo en negro, sin contratos, con una precariedad extrema y niveles de accidentabilidad muy elevados en la minería. Las soluciones de todas nuestras necesidades implican la reducción de las ganancias de los dueños de las empresas y muchas veces implican su opción por la quiebra y el cierre.
Una nueva central que esté a la altura del desafío que tenemos los trabajadores en Chile va a ser fruto de ésta nueva puja por re-crear nuestra central, lucha que se está articulando a nivel nacional y para la cual los nuevos dirigentes regionales de la CUT podrían hacer un gran aporte sumando sus fuerzas y la fuerza de la CUT Arica a esta invitación a articular todo el sur, el centro y el norte de Chile en el nacimiento de una central que a través de la confianza en la unidad de los trabajadores a través de la movilización, se proponga realmente a romper con el gobierno.