Lo anunciaron tras un plenario en el que también participaron dirigentes de la CTA y del kirchnerismo. Será “antes que finalice noviembre”. No se habló por el momento de paros ni un plan de lucha.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Lunes 20 de noviembre de 2017

El día no jugó a favor, hay que reconocerlo. El “Plenario de la militancia” convocado por la Corriente Federal de Trabajadores en Luján tuvo que “confrontar” con un día lluvioso y fresco.
Sin embargo, durante la mañana se realizaron las comisiones previstas para los representantes de los gremios convocantes, que terminaría votando un documento. Mientras, se realizaban las reuniones de rigor con referentes políticos y sindicales que habían llegado hasta allí.
Como ya habían sido anunciados, entre los más destacados estaban Pablo Moyano (dirigente de Camioneros y la CGT), Hugo Yasky y Pablo Micheli (dirigentes de dos de las CTA). Cerca del mediodía se sucedieron las reuniones de las que participaron dirigentes de los gremios que integran la corriente: Bancarios, Gráficos, Atilra, Judiciales, Farmacia y Curtidores, entre otros. En ese marco se fueron sellando los acuerdos que anunciaría en el acto de cierre Sergio Palazzo, la figura más visible de la Corriente.
“No vamos a tercerizar la confrontación”
Ya entrada la tarde, el Plenario tuvo su acto de cierre. Allí hablaron, entre otros, el dirigente de la Federación Gráfica Bonaerense Héctor Amichetti y el referente del kirchnerismo Jorge Taiana.
Luego sería el turno del orador más esperado, Palazzo. El secretario general de los bancarios plantearía que “Macri es una circunstancia, el poder está detrás de las corporaciones que gobiernan”. Luego insistiría que “este es un modelo que claramente vino a disciplinar al movimiento obrero argentino”, recorriendo los principales puntos que quedaron en pie de la reforma propuesta por el Gobierno. Ahí llegó la primera crítica a parte de la actual dirección de la CGT. “No estamos dispuestos a tercerizar la confrontación con este gobierno en manos de un triunvirato”.
La frase, para la tribuna, causó el efecto esperado. Más tarde plantearía que “ni siquiera cuidaron el lugar donde sellaron el pacto, en la Sociedad Rural que conspiró contra Perón e Irigoyen”.
Entonces aprovechó para hablar de los aliados que propone para la “confrontación con el gobierno”. Allí hizo referencia a Pablo Moyano, quién en la reunión había dejado el compromiso “desde la secretaria gremial de la CGT junto a muchos gremios que están en la CGT a acompañar la movilización en contra de la reforma laboral”. También agregó que “Yasky está en la misma sintonía, o los pequeños y medianos empresarios. No estamos dispuestos a tercerizar ni los sueños ni la voluntad política de confrontar”.
Así, en su discurso Palazzo fue delineando el planteo de la Corriente Federal y otros sectores alineados fundamentalmente con el kirchnerismo. “Nos dirigimos a todos los espacios de la oposición política y social. Tenemos que aceptarnos sin exclusiones, el enemigo está en Balcarce 50”. Evitó referirse a algunos “amigos” que habitan otros edificios, como el Congreso, pero han votado todo lo que pidieron desde “Balcarce 50”.
En el tramo final, Palazzo criticaría la reforma previsional y aprovecharía para volver a criticar a “algunos dirigentes de la CGT que se han olvidado de los jubilados, nosotros no. Por eso vamos a movilizar antes de que termine noviembre al Congreso”.
Así anunciaba la convocatoria a una movilización de la que, además de su corriente y el moyanismo, participarían las CTA, movimientos sociales y políticos. “A más tardar este miércoles nos vamos a juntar todos los interesados, para estar planteando que la semana que viene hay que hacer la gran movilización nacional contra la reforma laboral y tributaria. Porque los que estamos ahí, peronistas y radicales, no estamos de acuerdo con resignar derechos”, sentenció.
A pesar del cierre de Palazzo, de conocido origen radical, el dj “pisó” sus últimas palabras con el inicio de la marcha peronista, que cantaron algunos desde las sillas pero nadie desde el improvisado escenario.
¿Una estrategia de confrontación?
Palazzo definió correctamente como un “pacto” la nueva redacción del proyecto de “reforma” que sellaron el Gobierno y la CGT. También marcó muchos de los puntos que efectivamente afectarán la vida de trabajadores y jubilados.
Evitó decir que las reformas también vienen consensuadas con los gobernadores peronistas, que entre otras cosas han acordado el saqueo al ANSES y los fondos de los jubilados.
En el documento que la Corriente divulgaría minutos después del discurso final, se marcan varios de los ataques que implican las “reformas” de Macri. Pero también allí proponen que el movimiento obrero salga en defensa de las PyMEs. “No cabe duda de que de esta manera se acentuará la baja del consumo y las ventas, la producción y el empleo, afectando sobre todo a las pequeñas y medianas empresas”. Ese será el motivo para convocarlas reiteradamente a la unidad. Justamente a uno de los sectores donde más se extienden los despidos, el trabajo “en negro” y el fraude de las “tercerizadas”.
La estrategia sindical se concentrará, según plantea el documento, en reclamar la reanudación del Comité Confederal de la CGT y un plenario de delegaciones regionales. O sea, la clave serán los cuerpos orgánicos y no las asambleas en los lugares de trabajo o la participación de las bases.
La convocatoria de la Corriente para los próximos días, junto a gremios del moyanismo y las CTA, serán una de las expresiones de rechazo a las “reformas” y una posibilidad de confluir en las calles con otros sectores que se vienen movilizando, como el sindicalismo combativo. Pero hay que señalar que es una convocatoria que, sin dudas, se debería haber hecho antes. Una movilización convocada por grandes gremios como Bancarios, Camioneros o Docentes, acompañados por esas corrientes y centrales, habría hecho más difícil el pacto de la CGT. Pero nadie quiso “hacer olas” mientras negociaba el triunvirato. Ni hablar de una jornada de lucha que incluyera el paro de esos sindicatos, que podrían paralizar los bancos, el transporte de cargas, la logística y muchos servicios, los diarios y las empresas lácteas, así como los subtes y otros lugares de trabajo. Hasta hoy fueron solo declaraciones.
Sin embargo, la reforma aún no fue impuesta. Estamos a tiempo de impulsar la unidad en las calles de todos los que quieren realmente derrotar las reformas. Para eso no alcanza con una marcha: hace falta un plan de lucha serio, con asambleas y paros. Quienes dirigen centrales o sindicatos que dicen oponerse al ataque de Macri, tienen la responsabilidad de impulsar la más amplia participación de los trabajadores de sus gremios, y que puedan confluir con quienes ya estamos enfrentado el ataque de Macri y el pacto con la CGT y el PJ.
Solo así podremos derrotarlo.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.