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Red Internacional
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ELECCIONES #14F. La DUI: un debate simbólico en prime time

El bloque independentista se divide en cuanto a la cuestión nacional catalana en pleno debate. Mucha DUI, pero ni ERC, ni JxCat, ni la CUP esconden que para lograr la independencia hay que pactar con el gobierno central y la comunidad internacional.

Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968

Lunes 1ro de febrero de 2021

El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ha dado el visto bueno a las elecciones catalanas del 14F deprisa y corriendo. Las alegaciones de la Generalitat hechos en tiempos record han ayudado en la decisión. Y ahora afrontamos unas elecciones con unas “medidas de seguridad” más que dudosas e inciertas por su resultado.

Hay encuestas que pronostican una ajustada lucha por la victoria entre PSC, ERC y JxCat. También, en general dan la posibilidad de reeditar la alianza de gobierno actual, que podría ser más holgada con la participación de la CUP. Pero también habría la opción de hacer un nuevo tripartido entre ERC, el PSC y los Comunes. Opción descartada por las dos formaciones mayoritarias. Pero no se puede descartar cuando se habla de un indulto de Sánchez para Junqueras.

Estas elecciones extrañas, las más extrañas en más de 40 años, no lo son exclusivamente por las pobres medidas de seguridad, ni por la decisión del TSJC, ni por la lucha cabeza a cabeza entre ERC, JxCAT y PSC, ni por la polémica sobre la lengua del debate en RTVE, ni la existencia de presos políticos. Si no que además lo son por el debate que hay entre los partidos independentistas.

¿Otra república simbólica catalana?

Laura Borràs de JxCat se despachaba este sábado en un acto diciendo que “culminaremos el mandato de constituir Catalunya en un estado independiente y activaremos la declaración de independencia, movilizando al país por su defensa pacífica y democráticamente”. Y en el debate del domingo por la noche dijo lo mismo: “Si yo gano las elecciones inmediatamente abriría un diálogo directo para ponernos de acuerdo en la resolución que reactive esta declaración de independencia”.

La candidata “olvida” que su mentor, Carles Puigdemont, declaró la república catalana durante ocho segundos y que la declaración del 27O fue simbólica, sin efectos jurídicos como dijeron los presos políticos catalanes de JxCat y de ERC durante la “farsa-juicio” que hizo el Supremo y el Régimen del 78. Tanto JxCat como ERC dejaron pasar el gran apoyo popular del referéndum del 1O y la huelga general del 3O porque la “independencia” que quieren es para que las grandes empresas catalanas ganen más dinero.

Los dirigentes de Esquerra Republicana de Cataluña rehusaron las declaraciones de Borràs. Pere Aragonès dijo que solo eran una declaraciones “retóricas” y Marta Rovira, desde Suiza, que la República catalana “se tiene que construir”. Carles Riera le contestó el domingo dentro del debate organizado por RTVE diciendo que esto es “independentismo mágico” igual que la tabla de diálogo de ERC con el gobierno.

El candidato de la CUP en Lleida dijo al respecto que: “el logro de la independencia no se conseguirá reactivando de nuevo la DUI” y a continuación remató con un “por lo tanto nosotros estaremos pero pedimos que sea concreto y realista, que esto se haga con mucha más gente para tener mucha más fuerza”. Pero pedir realismo a JxCat es un oxímoron, a menos que sea “realismo mágico”. Hace más de tres años que llueve en el Macondo catalán. Y es que el mismo Carles Riera en un ejercicio de cinismo, o bien de desplegar la verdadera línea política de la CUP, anunció que “la clave para la autodeterminación pasa por la negociación con el Estado central y la comunidad internacional”, tal y como apuntan en su programa electoral.

Además, desde la CUP en el debate de ayer no pusieron ninguna excusa, todo y las críticas a JxCat y ERC, en el objetivo de que su propuesta no es otra que un “gobierno independentista”, todo un guiño a los mismos partidos de la burguesía catalana y que no aspiran a otra cosa que a la vuelta al autonomismo, cueste lo que cueste.

El problema es, entonces, que ninguna de estas respuestas dan solución a la situación abierta desde el 1O. Tanto las críticas de ERC como las de la CUP dejan en el aire el problema de qué pasó con la declaración simbólica de la república y que se tiene que hacer para recuperar la movilización de la clase trabajadora y el pueblo lograda con el 1O y lo 3O. A menos que todas las formaciones políticas soberanistas quieran una república sin la movilización en las calles y pactada con la monarquía del Estado español.

La propuesta del PSC no es menos mágica que la que hacen ERC y la CUP. El exministro de salud, Salvador Illa decía en el debate que “hay que pasar página de estos 10 años de división y decadencia en Catalunya” y sentenció que Catalunya ha vivido una “década perdida”. Los socialistas solo quieren “olvido y amnesia”. Algo así como que desaparezcan los más de 2 millones de personas que se movilizaron para votar la 1O. Dejan de lado a la mitad de la población que quiere autodeterminación, igual que la derecha que además quiere represión. De hecho, Salvador Illa es hoy la gran apuesta para la continuación del 155 en Catalunya embellecido bajo una pátina de “progresismo”. El mismo que mantiene a presos políticos en Lladoners o Puig de las Basses o que reprimió con gran violencia la revuelta de la juventud en octubre de 2019.

Estas elecciones, las más extrañas en muchas décadas, demuestran que las formaciones políticas no quieren organizar la movilización en la calle. No lo hicieron JxCat y ERC en octubre de 2017, ni después. Como máximo quieren una independencia acordada con el Estado opresor.

La única forma de establecer una relación de hermandad entre los pueblos del Estado, ya sea dentro del mismo país o en países separados, será a través de la movilización del pueblo catalán, con independencia de los partidos de la burguesía, y con la clase trabajadora al frente en conjunto con el resto del Estado que acabe con el reaccionario régimen del 78 y permita en los pueblos que quieran ejercer la autodeterminación.