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La Iglesia, dirigentes sindicales y políticos reunidos por el Pacto Social en Foetra

Foetra, el sindicato de telecomunicaciones, y su Secretario General Osvaldo Iadarola, abrió sus puertas nuevamente a la reunión en la que participaron la Pastoral Social, Héctor Daer de la CGT, la Unión Industrial Argentina, Federico Pinedo y Felipe Solá, el referente de Frente de Todos. ¿Pacto Social, para quién?

Florencia Saracho

Florencia Saracho Miembro por la minoría en la Comisión Directiva FOETRA - Agrupación Violeta | @fsaracho2014

Martes 17 de septiembre de 2019 17:11

No es la primera vez que en el auditorio de Foetra se realiza una jornada de la Pastoral Social. En anteriores oportunidades, Osvaldo Iadarola (MASA) había compartido mesa en esta misma jornada con el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.

La conducción oficialista de Foetra fue parte de las direcciones sindicales “dadoras de gobernabilidad”, dejando pasar absolutamente todo el ajuste del gobierno de Macri, en especial la devaluación que carcomió nuestros sueldos. Por su parte el secretario adjunto de Foetra, Claudio Marín (de la CTA de los Trabajadores, conducida por Hugo Yasky), no hizo ninguna crítica pública a un encuentro de estas características.

En esa reunión no faltó el intento de conciliación y de “paz” con declaraciones como las del arzobispo Mario Poli: "Se trata de una propuesta superadora de todo partidismo y fracción, porque la unidad prevalece al conflicto. Una propuesta que convoque a los principales actores de la política, capaces de gestar una Cultura del Encuentro que acentúe las coincidencias y no las diferencias". Palabras de paz y el llamado a un pacto social por parte de la Iglesia antiderechos, cómplice de los genocidas y encubridora de abusadores, como mínimo se debería pensar que nada bueno vendrá de ahí, no?

Dirigentes políticos y sindicales fueron en el mismo sentido que el arzobispo, muy en consonancia con el Pacto Social propuesto por Alberto Fernández, quien hace días atrás en Tucumán se había reunido públicamente con Héctor Daer y Miguel Acevedo, actual titular de la UIA, y donde no faltó la presencia de Juan Manzur y Sergio Massa, enemigos declarados del derecho al aborto y aliados del ajuste macrista.

Allí, en Tucumán, el candidato presidencial no había tenido la mejor idea, tras la represión a los movimientos sociales y trabajadores desocupados que estaban llevando adelante una importante jornada de protesta ante la profunda crisis social, de decir “evitemos estar en las calles” y que “evitemos generar situaciones que puedan llamar a la violencia", hablándole a las miles de familias que pasan hambre, buscando legitimar la violencia de los que fabrican el hambre y estigmatizando a quienes salen a reclamar por derechos tan elementales. La sintonía entre el candidato de Frente Todos y los dueños del poder ya había alcanzado su momento cumbre después de su reencuentro con “Héctor” (Magnetto), sí el dueño de Clarín, actual empresa que también tiene bajo su órbita a Telecom. Pero no deja de repetirse una y otra vez la misma foto.

Otro de los presentes en esta nueva jornada de la Pastoral Social en Foetra, era Felipe Solá, uno de los principales responsables políticos de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en el 2002 quien supo ser aliado de Menem, Duhalde, Kirchner, Macri, Massa y ahora reconciliado con Cristina y el Frente Todos. El mismo que acompañó a Alberto Fernández en la última gira por España y Portugal, reuniéndose con empresarios, banqueros, de las empresas telefónicas, y del turismo para usar como ejemplo el caso de Portugal, cuando en realidad ese modelo hizo todo lo que el FMI le permitió hacer luego de asegurarse un ajuste brutal sobre la economía portuguesa (disminución de salarios en el sector público, extensión de su jornada de 35 a 40 horas semanales, privatizaciones en gran escala, aumento del IVA de 10 % a 23 %, aumento de la edad jubilatoria, etc).

Nosotros queremos otro “Pacto”: entre los trabajadores y movimientos sociales

Macri se va pero el FMI, la crisis y la deuda quedan. Alberto Fernández ya se comprometió a “honrar” hasta el último centavo de la deuda, por lo cual seguirá con los ajustes y ataques contra las mayorías, y la unidad que se vio reflejada en el auditorio de Foetra es la postal de un futuro gobierno que ya forjó alianzas con los empresarios, busca calmar a los especuladores, y la burocracia sindical que dejó pasar estos 4 años de ajuste del gobierno macrista. Y con la Iglesia que militó contra los derechos de las mujeres y con los políticos que gobiernan para los intereses de los poderosos.

En estos años de ajuste, el Frente de Izquierda fue la única fuerza que planteó que la crisis la paguen los capitalistas, con un programa que afecte los intereses de los grandes empresarios, inseparable de la activa movilización de trabajadores ocupados y desocupados, mujeres y jóvenes precarizados y estudiantes. La única que plantea invertir las prioridades: romper con el FMI, dejar de pagar la deuda fraudulenta, nacionalizar los servicios públicos, el comercio exterior y la banca bajo gestión de los trabajadores, para que todos los recursos del país se utilicen para mejorar los salarios, las jubilaciones, crear trabajo mediante un plan de obras públicas que termine con la desocupación y preparar la fuerza necesaria clase trabajadora para enfrentar nuevos embates.

Es necesaria una salida para las mayorías populares y dar vuelta todo, nada bueno podrá venir de un “Pacto Social”. Para eso el auditorio de Foetra debería estar abierto para los movimientos de desocupados y sociales, para los trabajadores que enfrentan cierres de fábricas y despidos, para los sindicatos combativos. En definitiva poner en pie otro “Pacto” pero entre los trabajadores y sectores populares para que la crisis la paguen los que la generaron, los banqueros, especuladores y empresarios. Esta es la perspectiva desde la minoría de la directiva del Foetra y nuestra agrupación Violeta y para ellos hay que fortalecer al Frente de Izquierda-Unidad en el congreso, en los sindicatos y en el país.