“Desde la Fe” semanario de la Iglesia Católica, por segunda vez emitió un mensaje contra la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, luego de la jurisprudencia que publicó la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la que decía que prohibir el matrimonio igualitario es algo anticonstitucional.
Jueves 23 de julio de 2015
En este semanario declaró “La Iglesia se opone porque no quiere que nadie sufra los daños que este tipo de unión suele provocar: daños a la salud física, psicológica y espiritual”. También afirmó que la homosexualidad es una enfermedad, que los homexuales son promiscuos y que “La Iglesia no odia a los homosexuales, los ama, y sufre si ellos sufren, por eso se opone al ‘matrimonio gay”.
La Iglesia que ahora está peleando contra el matrimonio igualitario, incitando a crímenes de odio contra la diversidad, y decidiendo dentro del mismo estado los derechos fundamentales de las mujeres y de la diversidad, es la misma que ha encubierto pederastas, la misma que ha sido cómplice de gobiernos represores y de dictaduras en América Latina.
Pero esos ataques no sólo han venido por parte de la Iglesia sino también de políticos como López Obrador, quien quiere poner a consulta los derechos de la diversidad sexual y de la mujer.
O como lo vimos el año pasado con la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano propuesta por el Partido Acción Nacional (PAN), cuyo objetivo era luchar contra el aborto y la moda de los matrimonios homoparentales.
Quienes dicen defender la vida son culpables de que cientos de mujeres mueran cada año por hemorragias, infecciones y perforaciones uterinas causadas por procedimientos clandestinos e ilegales.
Son también culpables de la violencia obstétrica y machista que viven a diario miles de mujeres pobres a causa de los deficientes sistemas de salud y planificación familiar.
Aquellos que se indignan ante las parejas y familias del mismo sexo son los mismos que ignoran los miles de casos de feminicidios y hacen caso omiso a las denuncias por discriminación, acoso y crímenes de odio cometidos en el país. Sus acciones hacen eco a sus intereses de clase y dejan una vez más de manifiesto, la alianza reaccionaria que existe entre la Iglesia católica y el Estado mexicano.
¡Separación efectiva de la Iglesia y el Estado!
En México, con las Leyes de Reforma, se llevó a cabo una separación formal entre la Iglesia y el Estado. Sin embargo, en los hechos, históricamente y hasta nuestros días, la Iglesia católica es un actor de peso en la escena política nacional.
Recordemos que la separación de la Iglesia del Estado es una tarea democrática que la burguesía en tanto clase conservadora fue incapaz de realizar. Al contrario, utilizó esta institución reaccionaria para defender la propiedad privada de los medios de producción, naturalizando la pobreza bajo la ilusión de la salvación en el reino de los cielos. Al mismo tiempo que nos impone por la vía de su ideología la “sexualidad” únicamente con fines reproductivos, por ello sólo la unión entre hombres y mujeres; castigando a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo.
Las posturas de la Iglesia no se tratan de piedad ni de amor por la humanidad: se trata de garantizar que en el futuro existan sujetos susceptibles de ser explotados y oprimidos por las trasnacionales y el empresariado.
Por eso, la lucha por el libre ejercicio de la sexualidad y contra la discriminación hacia las personas trans, gay, lesbianas –o cualquier sexualidad o identidad que se viva por fuera de la heteronorma- implica también luchar por la separación efectiva entre la Iglesia y el Estado.
Con el financiamiento del Estado, la Iglesia actúa como institución de control social de las clases subalternas. Las mantiene en la ignorancia oscurantista, así como opera de policía ideológica de las formas que adquieren las relaciones personales, con injerencia predominante en materia de educación y salud, afectando los intereses de las grandes masas populares.
En ese sentido se hace necesario pelear por la separación efectiva de la Iglesia y el Estado y por una verdadera educación laica, sin la moral conservadora, reaccionaria y patriarcal para acabar con el sometimiento a nuestra sexualidad bajo la reproducción capitalista.