Agua por todos lados. Expedientes completamente mojados y documentales que quizás no sirvan más. La falta de mayor presupuesto es sinónimo de condiciones laborales precarias.
Miércoles 14 de febrero de 2018 12:29

Luego del feriado largo y los festejos por el carnaval, el tercer piso del Poder Judicial de la Provincia de San Luis, particularmente, el Juzgado Civil, Comercial y Minas Nº1, amaneció completamente inundado. Aparentemente, la causa tiene que ver con la pérdida de agua en uno de los tanques de la terraza. Durante todo el fin de semana largo, el agua se habría venido acumulando hasta que comenzó a filtrarse por las paredes, tirando abajo partes del techo del juzgado.
Las primeras en enterarse del problema fueron las mismas empleadas del Civil Nº1, quiénes en pleno feriado, comenzaron a realizar las primeras tareas para detener la inundación e inmediatamente anoticiaron del problema a la Dirección de Recursos Humanos, al Superior Tribunal de Justicia (STJ) y al Sindicato de Judiciales Puntanos (SiJuPu).
La respuesta de la patronal de los empleados judiciales se hizo esperar bastante, a pesar de que el piso estaba mojado, las paredes estaban húmedas, el agua seguía cayendo del techo y el peligro de cortocircuitos y descargas eléctricas era cada vez mayor. Atento a ello y después de un sinnúmero de idas y venidas, el STJ resolvió “suspender los términos del día catorce de febrero del corriente año del Juzgado Civil, Comercial y Minas Nº 1 de la Primera Circunscripción Judicial, sin perjuicio de la validez de los actos que se cumplan”.
Pero, con esa última frase, se obligó a las empleadas del juzgado inundado a estar presentes en sus puestos de trabajo en el día de hoy aunque los peligros hacia la salud e integridad física de las trabajadoras eran más que manifiestos. Recién cerca de las nueve horas, después de que se convenció acerca de la imposibilidad concreta de realizar cualquier “acto” que pueda tener “validez”, la patronal judicial autorizó al personal del Civil Nº 1 a retirarse pero con la condición de cumplir horarios vespertinos para agilizar el ordenamiento del juzgado.
Como suele ocurrir en otras reparticiones estatales, la falta de presupuesto se traduce en condiciones laborales precarias. Entonces, cuando ocurren inundaciones, caídas de techos, derrumbes, accidentes y en algunos casos, hasta muertes laborales, se espera “naturalmente” que sean los mismos trabajadores quienes tengan que salir a remediar la situación (en este caso, trabajando a la tarde) cuando la simple lógica indica que es la patronal estatal la que tiene la obligación de solucionar los problemas que generan las malas condiciones laborales, garantizando la salud e integridad física de sus trabajadores.
Por eso, a la hora de hacer carne todas estas exigencias, cobra vital importancia el rol de los sindicatos y la organización independiente de los trabajadores más cuando los diferentes gobiernos vienen llevando adelante políticas de ajuste y recorte del gasto público, despidiendo, cerrando áreas y programas estatales, fomentando la precariedad laboral y recortando el presupuesto destinado a la educación, la salud y la Justicia.