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Venezuela. La Ley de Amnistía de la derecha recalienta la tensión política

Como un plan bien orquestado, esta semana la oposición de derecha decidió retomar la iniciativa sancionando dos leyes, tomando desprevenido al gobierno luego del largo feriado de semana santa.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Viernes 1ro de abril de 2016

La oposición de derecha sancionó el martes la llamada “Ley de Amnistía y reconciliación” cuya exclusividad se centra en conseguir liberar a sus dirigentes políticos, haciendo lo mismo el miércoles con la “Ley de Bonos de Alimentación y Medicamentos para pensionados y jubilados”. Pero ha sido la sanción de la Ley de Amnistía que ha vuelto a tensionar la situación política nacional, pues la segunda Ley no se trata más que una cobertura demagógica de una derecha que lejos está de buscar mejoras para el pueblo.

Es muy probable que la derecha se esté sintiendo con nuevos impulsos por los aires que le llegan desde Brasil y por la visita de Obama por América Latina, que antes de su viaje había declarado que en Venezuela se hacía necesario un “cambio de gobierno”.

Al no tener capacidad de movilización callejera a escala nacional, de manera de presionar más fuertemente al gobierno, a la derecha se le ha hecho cuesta arriba hasta el momento cumplir su añorado plan de forzar la salida de Maduro en los primeros meses del presente año, luego de asestarle una fuerte derrota electoral el pasado 6 de diciembre. La situación en Venezuela es muy distinta en este sentido al escenario abierto en Brasil, donde la presidenta Dilma Rousseff se encuentra cada vez más acorralada, a pesar de que las crisis económica y política son mayores en nuestro país que en el vecino del sur.

Madrugando a Maduro

No cabe otra acepción que llamar de madruganazo a la maniobra realizada por la derecha al convocar a una sesión de la Asamblea Nacional, con una agenda legislativa para discutir el discurso del Papa en semana santa en el que había hecho alusión a la situación en Venezuela, con el llamado al diálogo. Estaba todo el Parlamento a pleno, con la totalidad de los diputados del chavismo y de la oposición presente, y quizás los oficialistas se habían repasado el mensaje papal de Pascua “Urbi et Orbi” para sus intervenciones. Pero de forma repentina se modifica la pauta, con la propuesta de la diputada de la oposición Delsa Solórzano (Un Nuevo Tiempo, el mismo partido de Manuel Rosales) quien propone incorporar la discusión en segunda instancia de la llamada Ley de Amnistía, y dejar lo del Papa para el jueves.

Se trataba de un libreto planificado, pues estaban presentes, además de los diputados, Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, Mitzy Ledesma, esposa de Antonio Ledezma, entre otras conspicuas figuras del espectro político derechista. Luego de casi siete horas de discusión la propuesta de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) fue sancionada, tal como estaba previsto y planificado. Pero el alargue de la discusión era más que una formalidad, y los representantes del chavismo no tuvieron más que patalear, al ser sorprendidos por una oposición que contaba con la mayoría necesaria para sancionar la Ley. Al tratarse de una votación en segunda instancia, la Ley pasa directamente para ser enviada al Presidente Maduro para su promulgación, o al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), si éste la considera anticonstitucional.

Si bien ya Maduro había anunciado el mismo martes que dicha Ley no sería aprobada por el Ejecutivo, el miércoles por la tarde volvió al tema afirmando que: “Ayer aprobaron en segunda discusión, de manera intempestiva, una ley que jamás ni nunca se había aprobado en Venezuela un instrumento jurídico como ese. Es la ley más criminal que jamás se haya aprobado en este país”. Afirmando también que dicha Ley está en contra de la Constitución Nacional y del orden jurídico del país y que “es inconstitucional en todas sus partes”.

Ya era cantado desde antes que la Ley de Amnistía no sería aprobada por el gobierno nacional así como tampoco lo será por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que seguramente la declarará inconstitucional. Esto no era un secreto ni para la oposición ni para nadie. Es lo mismo que está pasando con otro conjunto de leyes que ya se han votado en la Asamblea Nacional, como la de “crisis humanitaria”, la de “crisis de la salud”, la ley sobre el funcionamiento del Banco Central de Venezuela entre otras, que son bloqueadas por el propio gobierno o por el TSJ alegando inconstitucionalidad. Es lo mismo que desde la Asamblea Nacional se hace para rechazar las propuestas del gobierno, tal como fue con la negativa del Legislativo de aprobar la prórroga del Decreto de Emergencia Económica. Pero la diferencia está en que, como el chavismo tiene influencia asegurada en el TSJ, éste le da rango de constitucionalidad a las propuestas de Maduro, y las leyes corren.

Lo que busca la Ley de Amnistía

El objetivo central de la Ley de Amnistía sancionada en la Asamblea Nacional es aplicable en exclusividad para los dirigentes políticos de la oposición y justamente para hechos en acontecimientos en que se vieron involucrados, que en general engloba a unas 76 personas, pero entre los que se destacan las figuras de Leopoldo López, Daniel Ceballos, Antonio Ledezma, Manuel Rosales, entre otros. Ya en la primera sesión plenaria del año de la Asamblea Nacional, la MUD había anunciado que estaba en su prioridad para ser votada.

Por eso se refiere a hechos específicos, como los ocurridos entre el 11 y el 14 de abril de 2002, desde los últimos meses del 2002 y hasta los primeros meses del 2003, “si los respectivos delitos o faltas no quedaron abarcados” por el Decreto de Amnistía promulgado por Hugo Chávez el 31 de diciembre de 2007, los ocurridos entre el 3 de diciembre de 2007 y el 31 de diciembre de 2015, centralmente los del 2014 que es por los que están detenidos Leopoldo López, Antonio Ledezma, Daniel Ceballos, entre otros. Bajo ninguna circunstancia están incluidos trabajadores y campesinos presos por luchar, por organizar una huelga, por montar un sindicato, tampoco lo están centenas de trabajadores y campesinos enjuiciados por protestas callejeras. No cuestiona ninguna Ley represiva del Estado, en esto la derecha está de acuerdo con el gobierno y con el conjunto de las normas represivas que caen con cizaña contra el pueblo trabajador y pobre.

A la ley de Amnistía el gobierno le ha dado el nombre de “Ley de amnesia” pues indica que con esta iniciativa se busca promover la “impunidad” por la responsabilidad que le achaca a los dirigentes de la oposición centralmente por los sucesos de 2014, como si no fuera el propio Chávez quien ejecutó en diciembre del 2007 al Decreto de Amnistía que liberó a los golpistas de Abril de 2002 y del paro-sabotaje de la reacción, liberando a violadores de derechos humanos, golpistas y corruptos. La hipocresía no sólo reina en la oposición sino también desde el lado del gobierno, que las amnistías las proponen o decretan a conveniencia de sus intereses y de los pactos del momento.

Es que la cuestión de la Ley de Amnistía de la oposición y el rechazo que opone al gobierno a la misma no es más que la expresión de la lucha política que se libra entre lo concentrado del chavismo y la derecha local, expresando plenamente un contenido político en la actual disputa por el poder que buscan los de la derecha y la sobrevivencia en el mismo que procura el chavismo.

Recalentamiento de la tensión política

Es claro que la votación en segunda instancia de la Ley de Amnistía es parte del paquete que se había propuesto la Asamblea Nacional desde el comienzo de año, y que junto con las del plan destituyente (revocatorio, enmienda constitucional, renuncia) viene a calentar el ambiente político en el país.

Y nuevamente los ojos se ponen sobre Venezuela. Ya el Papa se había referido, en los días de la semana santa cristiana, a que en Venezuela se busquen “formas de diálogo y colaboración entre todos”, para referirse a la oposición y al gobierno. Y el secretario general de Unasur, Ernesto Samper, llamó este jueves al “diálogo” en el país al advertir que, tras la aprobación de la ley de amnistía en el Parlamento, se produciría un “choque de trenes”: “Ante el inminente choque de trenes q se avecina en Venezuela, tras la aprobación de la Ley de Amnistía (…) UNASUR recoge la solicitud del Papa Francisco por la paz y reitera su propuesta de diálogo institucional”.

Y efectivamente una vez más se reactiva la tensión política entre una oposición que se ha venido envalentonando, ávida por defenestrar al gobierno de Maduro con el proyecto del chavismo en decadencia, y de allí sus planes destituyentes. Como escribimos en un reciente artículo, en la derecha “se han percatado de que, si bien Maduro es un gobierno que ya no da más de sí”, esta misma derecha aún no puede avanzar en sus planes, mientras ve que los tiempos se aceleran mucho más en otros países. Y allí radica la desesperación de la oposición, el derechismo continental y el imperialismo.

Mientras todo esto acontece el pueblo sigue padeciendo los golpes de una aguda crisis económica que se profundiza cada vez más. Los planes del gobierno profundizan más esta crisis, pero también los que propone la derecha solo en función de los intereses empresariales. Oponerse a los planes de la derecha como a los planes del gobierno es clave para cualquier trabajador que busque orientarse hacia una salida de independencia de clase.