La Marcha Federal, convocada por la CTA, está impulsada por empresarios y por intendentes y gobernadores del kirchnerismo. ¿Es posible mezclar el reclamo de los trabajadores con los ajustadores?
Jueves 1ro de septiembre de 2016
Foto: Agenda 4P
La Marcha Federal, es convocada por distintas organizaciones sindicales, así como por cámaras empresarias tales como APyME, Central de Entidades Empresarias Nacionales, Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino, y organizaciones políticas como La Cámpora, Nuevo Encuentro, Movimiento Evita y otros.
En los días previos a la marcha, Hugo Yasky, se fotografió en la preparación con Jorge Capitanich, así como con intendentes y legisladores del PJ, quienes dieron su respaldo a la movilización. Esta Marcha Federal pretende impulsar una nueva Alianza: el Frente Ciudadano con patrones y gobernadores peronistas y represores.
Una convocatoria del peronismo y sectores empresarios
El documento que se leerá en la Marcha Federal pretende usar el descontento popular contra el ajuste de Macri para provecho del peronismo y los empresarios nacionales. Por ejemplo, denuncia el ajuste del gobierno nacional, pero no el de los gobiernos provinciales como Alicia Kirchner y Rosana Bertone que efectivizó en estos días el desafuero sindical del Secretario General del gremio docente de Tierra del Fuego.
Asimismo, el documento apunta contra el pago a los fondos buitre, pero oculta que eso fue posible gracias a los votos de la mayor parte del Frente para la Victoria en el Senado. El texto también protesta contra los tarifazos, pero evita decir que gobernadores de todo el arco político salieron públicamente a respaldar los aumentos en las tarifas.
Quizás peor aún, la convocatoria propone la protección de la rentabilidad de los pequeños y medianos empresarios nacionales en lugar de la lucha por los intereses de los trabajadores que en esas firmas se desempeñan bajo la peor de las precarizaciones.
En su desarrollo, el documento también abunda en un embellecimiento de la década kirchnerista al sostener que “los jóvenes, que hasta hace un año contaban con múltiples posibilidades de empleo y facilidades para cursar estudios superiores, engrosan (bajo el macrismo, NdR) por millares y millares las filas de la desocupación”. Si lo último es cierto, nada más falso sobre lo primero: la juventud terminó el ciclo kirchnerista hundida en la precarización laboral, dejando la vida y la salud por salarios miserables en los trabajos, mientras que en la educación siguió vigente la menemista Ley de Educación Superior que permitió el avance privatista en la universidad.
Como se desprende claramente, la Marcha Federal no es entonces una medida de lucha sino, que tiene que ver con un “proyecto político, con un proyecto de país, de nación”. Para eso esconde el doble juego de los sectores del peronismo que hablan de resistencia pero sostienen la gobernabilidad de Macri.
El PTS-FIT no es convocante
El documento plantea la necesidad de un paro general contra el ajuste, demanda que venimos planteando desde la izquierda. Sin embargo, los mismos que hacen este planteo son los que durante el kirchnerismo se opusieron a los paros generales por justas demandas de los trabajadores, e incluso en muchos casos guardaron silencio frente a la represión.
El PTS-FIT impulsa todas y cada una de las medidas de lucha contra el ajuste y la represión bajo todos los gobiernos, participando de la más amplia unidad de acción para que cada pelea triunfe. Recientemente hemos sido parte del rechazo a ataques como la persecución estatal contra Hebe de Bonafini y la detención de Milagro Sala, sin ocultar nuestras diferencias políticas con estas figuras.
Sin embargo, la Marcha Federal no es una medida de lucha. Por ese motivo el PTS como partido no es convocante ni será parte del mismo. En aquellos sindicatos que oficialmente participan de la convocatoria y realizarán paro, como docentes y estatales, las agrupaciones impulsadas por el PTS han denunciado en plenarios y asambleas el carácter de la movilización e irán a la misma como parte de una columna independiente para llevar este planteo político, como lo han resuelto por ejemplo los SUTEBA La Matanza y Tigre.
Las seccionales opositoras o recuperadas a la burocracia en todo el país, como AMSAFE Rosario, no solo deberían abrir este debate de manera democrática en las bases, sino que debería tomar en sus manos, también, esta pelea política para no poner la fuerza docente al servicio de la reconstrucción de una Alianza en versión peronista, más aún con destacados enemigos de los trabajadores, tanto empresarios como políticos.
La reciente reunión de Seccionales Opositoras santafesinas realizada en Casilda era y es una oportunidad para la coordinación. Pero esta debe incluir a los y las miles de docentes que toda la bota santafesina y plantear un programa claro de independencia de cualquier sector burocrático, patronal, político o empresarial. No hacerlo, sería como marchar a un acto común con Binner, Bonfatti y Lifschitz.
Mientras tanto, el PTS-FIT viene realizando una gran campaña en todas las provincias del país, lugares de trabajo, estudio y barrios, bajo el planteo de que es necesario un paro activo nacional, con movilizaciones, contra el ajuste del gobierno nacional y los gobiernos provinciales. Contra los despidos, por reapertura de paritarias y contra los tarifazos, para que la crisis la paguen los capitalistas. Esta exigencia a las centrales sindicales se vuelve urgente de cara al 16 de septiembre, día de la audiencia pública por la tarifa de gas: es necesario ese día un gran paro nacional con movilización de cientos de miles para rechazar los aumentos con la fuerza de los trabajadores. Derrotar así el tarifazo sería un gran punto de apoyo para avanzar en un plan de lucha para enfrentar el plan de ajuste en su conjunto