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Opinion. La Moncloa y evitar la pasokización bien valen cinco tránsfugas

¿Y si un “tamayazo” acordado pudiera facilitarle gobierno a Rajoy sin pasarle la factura de pasokización al PSOE? Una hipótesis para pensar la profundidad de la crisis y prepararse para salidas excepcionalmente antidemocráticas.

Santiago Lupe

Santiago Lupe @SantiagoLupeBCN

Martes 28 de junio de 2016

Foto: EFE. Los diputados del PSM Eduardo Tamayo y Mª Teresa Sáez, tránsfugas que facilitaron el primer gobierno de Esperanza Aguirre en 2003.

A las puertas del próximo Comité Federal del 9 de julio, las dos grandes posiciones que se debatirán ese día en Ferraz están ya sobre la mesa. Pedro Sánchez y su equipo han recalcado en estos días que no harán presidente a Mariano Rajoy. El lunes, por medio de su portavoz Antonio Hernández, la actual dirección socialista respondía tajante a los periodistas con un “No vamos a apoyar la investidura de Rajoy ni nos vamos a abstener”.

Por otro lado, también ese mismo día, la editorial de El País -diario de cabecera de los socialistas liberales- se pronunciaba tajante por lo contrario. El rotativo del Grupo Prisa comenzaba su #PressingSánchez para que el PSOE facilitara el gobierno del PP y se mantuviera en la oposición. El temor a dejar sólo en la oposición a Podemos hace que hasta este representante de la “casta” periodística del 78, renuncie a pronunciarse por una “gran coalición” a la alemana.

Pero El País no está solo. Además de otros muchos medios, encabezados por la caverna mediática y el TDT Party, salieron importantes dirigentes socialistas a defender la misma posición. El más vehemente ha sido el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández-Vara, quien ha declarado que nada le “apetece menos que ayudar a quien tanto daño ha hecho a este país, pero creo que más daño haría no tener Gobierno”, decantándose por la abstención. Susana Díaz, la presidenta andaluza y presidenta del PSOE, no ha sido tan explícita, pero se ha negado a desdecir a Vara y ha mandado un mensaje similar entre líneas. En su opinión "los ciudadanos nos han dado los votos que nos han dado y es evidente que nos han mandado a la oposición".

Hasta el momento, Sánchez cuenta con el apoyo de los barones de Galicia, Asturias, Navarra, País Vasco y Aragón. El valenciano, Ximo Puig, no se ha querido alinear con ningún bando, aunque considera que el PP debe formar gobierno “lo más pronto posible” contando con otras fuerzas del campo conservador. Y es que en lo que sí parece que hay acuerdo es que no se intentará la vía de formar un tripartito con Cs y Podemos, una opción de la que ni uno ni otro quieren hablar.

Por lo tanto, bajando a la dura realidad de los números la opción soñada por el PSOE, que no dependiera de su abstención la formación de un gobierno Rajoy, sencillamente no existe. Para que el PP pasara una investidura, en primera o segunda ronda, necesita de sus 137 diputados, los 32 de Ciudadanos, el de Coalición Canaria y seis más. ¿De dónde los puede sacar? Las opciones son pocas y difíciles.

Ayer saltaba a la prensa que el PSOE podría cederle un voto sin demasiado coste directo. Se trata de Pedro Quevedo, de la formación Nueva Canarias que iba en una lista de coalición con los socialistas por Las Palmas. Está por verse si éste aceptaría, pues ha dicho que no y sería difícil de justificar para esta pequeña formación que compite con la conservadora Coalición Canaria en el archipiélago. Pero aún en el supuesto de facilitar este tránsfuga pactado ¿Y los otros cinco?

Descartados los nacionalistas catalanes, Podemos y EH-Bildu, sólo quedan el quinteto del PNV. Dar de nuevo la llave de la Moncloa a Rajoy, para la derecha nacionalista vasca sería entregar al mismo tiempo la de Ajuria Enea a Podemos. En otoño se celebrarán las elecciones autonómicas en el País Vasco y el PNV, que acaba de ver como la formación morada le ganaba en las tres provincias, sabe cuál es el resorte más importante para seguir administrando los negocios de la burguesía vasca, tal y como ha hecho durante casi toda la democracia. Se podría pensar que Rajoy podría ofrecer un acuerdo ventajoso, pero eso olvida por completo tanto la delicada situación fiscal como sobre todo que toda concesión al País Vasco haría caer a los 32 diputados de Ciudadanos, una formación gestada en la lucha contra el amplio marco de competencias catalanas y vascas.

Así que, le pese a quien le pese en el Comité Federal del PSOE, la pelota está en su tejado. Para evitar un tercer round electoral, y la “responsabilidad de Estado” del PSOE -no olvidemos una de las dos principales patas del Régimen del 78 y para muchos la “más responsable” de esta democracia para ricos-, el PSOE estaría en el límite del precipicio. Al borde de facilitar un gobierno del PP que vendrá con una agenda de ataques que puede dejar pequeña la de 2012 en adelante y con la voluntad de imponer una salida reaccionaria y autoritaria a la crisis del Régimen del 78.

Ahora bien, en estos días de grabadoras, filtraciones y cloacas, todo puede pasar. Podría haber una posibilidad de resolver este entuerto aritmético, conseguir lo aparentemente imposible: que gobierne el PP con estabilidad parlamentaria -que no social ni política- y el PSOE pueda “salvar la honra”, no regalar el monopolio de la “oposición” a Podemos e intentar evitar la temida “pasokización”.

La receta ya está inventada y puesta en práctica, se llama “tamayazo”. Tiene su origen en junio de 2013, cuando el PP de Esperanza Aguirre estuvo al borde de perder el gobierno de la Comunidad de Madrid frente a la suma de los diputados del PSM e IU. Había bastante en juego, nada menos que el control de los grandes negocios urbanísticos y especulativos de los años más pujantes de la burbuja, los mismos que hoy aparecen en los sumarios de la Púnica y otros casos de corrupción. Para evitarlo el PP y una trama de constructores compraron – supuestamente, ya que la investigación judicial fue bloqueada por el entonces Fiscal General Jesús Cardenal – dos diputados socialistas que se ausentaron del primer y sucesivos plenos. Al final se disolvió la Asamblea de Madrid, se repitieron elecciones y “Espe” inauguró la era de los Correa y compañía.

Con todo lo importante que fueron aquellos “pelotazos”, lo que está hoy en juego para el régimen político y el capitalismo español es mucho más importante. También es cierto que un “tamayazo” hoy tendría muchos más costes para el futuro gobierno, un plus añadido a la deslegitimación del sistema de representatividad y a la posible contestación social y política desde la calle.

Pero, si para Enrique de Borbón, París (el trono de Francia) bien valía una misa (su conversión al catolicismo), formar un gobierno con cierta estabilidad y salvar a la histórica pata del Régimen del 78 de la pasokización al mismo tiempo, bien valen cinco o seis diputados tránsfugas. Sería ampliar el caso del diputado canario a cinco del PSOE, algo que hasta se podría acordar o consentir entre los tres partidos implicados y que quedaría perfectamente “justificado” en las discrepancias internas dentro del PSOE.

Se trata sólo de una hipótesis, sin duda. También el “tamayazo” podría ampliarse a 85, como propone Fernández Vara en contraposición directa de la principal promesa de su partido en la campaña.

El difícil entuerto en que se haya el Régimen del 78, después de seis meses con gobierno en funciones y no se sabe cuántos por delante, forzará salidas excepcionales que seguramente pondrán a la luz, todavía más, las oscuras y pérfidas maniobras con las que los partidos del régimen han gobernado, gobiernan y gobernarán para seguir dejando a salvo los intereses de los de siempre. Pensar todas las posibles y advertirlas, debe ser parte de las tareas preparatorias para retomar el combate contra la democracia del IBEX35 y el Régimen heredero de la Dictadura.


Santiago Lupe

Nació en Zaragoza, Estado español, en 1983. Es director de la edición española de Izquierda Diario. Historiador especializado en la guerra civil española, el franquismo y la Transición. Actualmente reside en Barcelona y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.

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