En consecuencia, ahora cientos de millones de dosis podrían llegar a países pobres. En medio de la aparición de nuevas cepas y de incertidumbre en el mundo por la pandemia, la distribución de vacunas siguiendo la lógica de las ganancias de las farmacéuticas, priorizó a los países ricos.
Martes 16 de febrero de 2021
Este lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha otorgado la “aprobación de emergencia” a la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus que, según sus declaraciones, busca que su distribución llegue a cientos de millones de dosis, a países totalmente privados de inmunización, dice el organismo en su comunicado. Un procedimiento al que puede recurrir la OMS en caso de emergencia sanitaria.
"Hoy (15 de febrero) la OMS autorizó el uso de emergencia de dos versiones de la vacuna contra la Covid-19 elaborada por Oxford-AstraZeneca y dio luz verde a esas vacunas para ser introducidas a nivel global a través de Covax", tuiteó la organización.
El antígeno de Oxford-AstraZeneca es el segundo que autoriza la OMS, luego de que el 31 de diciembre pasado aprobara el de Pfizer-BioNTech y diera luz verde para ser parte de la iniciativa Covax.
Las dos versiones aprobadas de la vacuna de AstraZeneca, que se fabricarán en Corea del Sur y en India, representan una inmensa mayoría de los 337,2 millones de dosis de vacunas para Covax.
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La decisión adoptada por la OMS implicaría que en caso de emergencia sanitaria, ayuda a los países que no tienen los medios para determinar por sí mismos la eficacia y la seguridad de un medicamento, a fin de tener un acceso más rápido. La medida también permitirá comenzar su distribución a la iniciativa Covax, codirigido por la OMS, la alianza de vacunas Gavi y la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias para garantizar un acceso equitativo a las vacunas.
Sin embargo, ante una pandemia global las desigual distribución de las vacunas se explica por la lógica irracional de búsqueda de ganancias de las grandes farmacéuticas y el poder político bajo el capitalismo. Ante los avances de la ciencia y la tecnología, el acceso a la vacuna debería estar garantizado de manera equitativa, junto a un acceso a la salud pública y de calidad.
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