Recientemente la ONU declaró, que los dos casos más preocupantes de violaciones de derechos humanos son Nicaragua y Venezuela, esperan a tener resoluciones en el caso. Mientras el gobierno de Estados Unidos busca darle una salida que le favorezca.

Joss Espinosa @Joss_font
Martes 19 de junio de 2018
El alto comisionado de la ONU en materia de DDHH, Zeid Ra’ad al Hussein, declaró este lunes 18 de junio que es de extrema urgencia investigar los casos de Venezuela y Nicaragua, pues son los más preocupantes en cuanto a derechos humanos.
El comisionado pidió una pronta respuesta de ambos países para que inviten a observadores internacionales, para investigar las muertes violentas en el marco de sus respectivas crisis.
En el caso de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro se ha negado a permitir que observadores de la ONU revisen la situación.
Por su parte, el mediador en la situación de Nicaragua –clero católico- mencionó que está abierto a los visitadores internacionales.
En este último país, la crisis ha dejado cientos de muertos y miles de heridos, en las protestas contra el gobierno, causadas por la policía y el ejército.
OEA y ONU organismos al servicio del imperialismo estadounidense
Recientemente la Organización de Estados de America (OEA), votó de manera informal la suspensión de Venezuela de dicha organización, sanción que únicamente se había aplicado a CUBA y a Honduras. Esta sanción se da en el marco de la presión que generó Estados Unidos para tomar dicha resolución.
No es una novedad la presión ejercida por EEUU desde la ONU, para dar una “salida” a ambos conflictos, puesto que el imperialismo estadounidense busca que la resolución de ambos conflictos lo beneficie para los reacomodos políticos y económicos que se dan a nivel internacional, y seguir manteniendo a América Latina como su enorme patio trasero.
Recordemos que la ONU en múltiples ocasiones ha sido el pretexto perfecto para que el imperialismo intervenga y dé “salida” a conflictos en ciertos países. Es claro que la ONU es un organismo para lavarle la cara al imperialismo y aumentar su capacidad de coerción, como en el caso de Haití en el que con el pretexto de establecer paz, EEUU impuso gobiernos serviles a sus intereses. Esto aunado a los escandalosos casos de violencia sexual ejercida por los “cascos azules”.
Sin embargo, la denuncia a la posible injerencia de EEUU para la resolución de ambos casos, no exime a los gobiernos de Maduro y Ortega de la crítica: es innegable la violencia desatada en los últimos meses. Ni la derecha venezolana ni los empresarios y la jerarquía católica en Nicaragua, ni la injerencia estadounidense, darán una salida a la crisis que sea favorable a los trabajadores y los sectores populares.
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