Militantes del CeProDH y la Izquierda en Derecho en UNLP, en conjunto con abogados, abogadas y estudiantes de Derecho independientes con quienes llevan iniciativas políticas y jurídicas desde el comienzo de la pandemia, invitan a participar de esta iniciativa.
Jueves 16 de julio de 2020 14:37
Foto: Joaquín Díaz Reck
La pandemia mundial originada con el Covid-19 no sólo pone al descubierto la crisis sanitaria a nivel mundial, sino también una profunda crisis económica y social.
En nuestro país, junto con las medidas de aislamiento, el gobierno dispuso una serie de medidas para, según el Presidente, paliar la situación de aquellos que se ven más afectados en esta situación, pero nos preguntamos cuál es la realidad.
¿Es justo que los empresarios despidan? No, pero sucede.
El gobierno estableció el decreto de prohibición de despidos, pero centenares de empresas empezando por los grandes grupos económicos lo hacen, mientras el Estado, a través del Ministerio de Trabajo los avala.
¿Son justas las rebajas salariales a los trabajadores? No, pero sucede.
Miles de trabajadores sufren recortes salariales gracias a que el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT)contemplado en el decreto de prohibición de despidos, es utilizado por e mpresarios para suspender y bajar los salarios. Convertido en una herramienta muy útil para las patronales gracias al acuerdo firmado por la CGT y la UIA avalando esta reforma laboral silenciosa. Con el engaño que es mejor que te paguen el 70%, 50% o menos de tu salario antes que quedarte sin trabajo, mientras los empresarios siguen amasando fortunas.
¿Es justo que si trabajas desde tu casa (teletrabajo) no tengas horario? No, pero sucede.
Un sector muy importante realiza el trabajo desde su casa. Los empresarios ni siquiera garantizan los elementos para trabajar y como no salís de tu domicilio, las ART no cubren lo que pudiera pasarte. Los jefes te llaman a cualquier hora, no hay descansos. Teletrabajo con rebaja salarial parece ser el otro coctel que le gusta a los empresarios. Si sos mujer a la jornada sin fin del teletrabajo tenés que intercalarla con las tareas de la casa y el cuidado de los hijes.
¿Es justo que los precarizados no tengan representación sindical y se violen sus derechos laborales? No, pero sucede.
Si la dirigencia sindical firma salarios a la baja, con la excusa de no perder puestos de trabajo, peor es la situación para los trabajadores precarizados, a los que los sindicatos no representan, dejando pasar la literal expulsión de miles en su mayoría jóvenes de sus puestos de trabajo, siendo despedidos, cobrando nada, o se encontrándose directamente con que los dueños cierran sin explicación alguna, dejando a miles de familias en la calle.
¿Es justo que si sos estudiante y trabajas en una app o call center o en comercio y no te pagan el sueldo, o te despidieron, la Universidad te exija “continuidad educativa”? No, pero sucede.
Las universidades a decisión de sus rectores acompañados del silencio de las direcciones estudiantiles, se encuentran en una cruzada donde la meritocracia es el estandarte a seguir. Si antes para quien trabajaba era difícil acceder a la universidad, hoy pandemia mediante, es un imposible cuando te exigen tener wifi, celular, bajar apuntes por redes, cursar y rendir. Así la elitización de las universidades moldea a sectores de estudiantes que, con el esfuerzo individual, podés alcanzar un futuro. Poco importa que no tengas para comer.
¿Es justo que no se brinden elementos de seguridad e higiene a quienes continúan trabajando, como los repartidores? No pero sucede.
A ninguna de las empresas de aplicaciones, les interesa la vida de los miles de jóvenes que para ganarse el peso, porque son sostén de familia o estudiantes que necesitan costear su carrera, no sólo trabajan pedaleando cientos de kilómetros, sino que además lo hacen sin siquiera un barbijo provisto por la empresa. No tienen seguro de vida, ART, aportes, ¡absolutamente nada! Dejando como ha ocurrido en varias ocasiones su vida en esa carrera por tratar de hacer la mayor cantidad de entregas para al final del día contar con lo que les permita comer.
¿Es justo que los trabajadores de salud no cuenten con los elementos de protección adecuados para hacer frente a la pandemia? No, pero sucede.
Las y los trabajadores de la llamada primera línea, que son los que le vienen poniendo el cuerpo a la pandemia, han realizado miles de denuncias sobre la falta de elementos de protección personal en hospitales públicos incluso en establecimientos privados.
Argentina es uno de los países donde el porcentaje de infectados del personal de salud es el más alto. La negativa a los testear más, la falta de elementos de protección adecuados, y la obligatoriedad de concurrir a trabajar de personal de salud incluso siendo personas de riesgo, ha sido la única respuesta a los esenciales. Esenciales sí, pero indefensos por responsabilidad del Estado. Hay plata para los insumos, debemos dejar de pagar la deuda ilegal y fraudulenta y que esa plata vaya para enfrentar la pandemia!
¿Es justo que miles de mujeres permanezcan en aislamiento junto a quienes ejercen violencia de género sobre ellas, y el Estado no brinda una respuesta eficaz? No, pero sucede.
El aislamiento ha llevado a que miles de mujeres víctima de violencia de género deban convivir con sus agresores. Los femicidios siguen a la orden del día, mientras que el presupuesto para la asistencia a mujeres en esta situación cada vez es más irrisorio. Instalándose la certeza que en esta situación los femicidios seguirán en aumento. Además, se sigue negando el Derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito mientras se siguen manteniendo a los curas y a la Iglesia enemiga de las mujeres.
¿Es justo que militaricen las zonas más humildes, cuando no tienen acceso ni siquiera a algo elemental como el agua? No, pero sucede.
Mientas el Estado no brinda derechos elementales, como el agua, la pandemia se entreteje y aumenta en las zonas más vulnerables. Los crímenes sociales como el de Ramona le resultan indiferentes y la única solución que dan es el blindaje con las fuerzas de seguridad, militarizando zonas vulnerables. Muchos no alcanzan siquiera a llegar a los hospitales porque mueren por el camino.
¿Es justo que la policía del gatillo fácil siga desapareciendo y asesinando impunemente? No, pero sucede.
Militarización y el aumento de la política represiva por parte de las distintas fuerzas de seguridad parece ser la respuesta certera en todo el país, como en Chaco, Tucumá, CABA y Pcia de Bs As.
La policía durante la pandemia asesinó a una persona cada 40 horas, el asesinato de Luis Espinoza, Lucas Verón o la desaparición de Facundo Castro, son muestra del accionar de la maldita policía en todo el país. Pero además en el mundo, distintos sectores empiezan a levantarse contra estas injusticias.
Vemos a multitudes marchar en EEUU indignados por la muerte de manos de la policía de George Floyd, en Gran Bretaña destruyen las estatuas de Esclavistas, movilizaciones de miles en México, Alemania, Francia, mientras América Latina parece volver a despertar.
La pandemia de injusticias es internacional. Creemos que no hay salida a esta situación de manera individual. Por eso, desde el CeProDH y La Izquierda en Derecho impulsamos junto con estudiantes y abogados independiente esta iniciativa, consideramos que podemos aportar en la construcción colectiva a través de una gran Red de Estudiantes de derecho y abogados, que nos permita expresar y defender la voz de los sectores explotados y oprimidos, apoyando a les trabajadores, jóvenes, mujeres y disidencias que se organizan para luchar y poner fin a esta pandemia de injusticias cuyo responsable es el estado y sus instituciones.