La pandemia de COVID 19 trajo consigo enormes pesares y nuevas carencias para nuestros pibes y sus familias. Llegó acompañada además de otra pandemia; la de la hipocresía estatal, que ofrece como solución una provisión alimentaria nutricionalmente pobre y que ofrece a las familias “beneficiarias” recursos solo dos o tres días en promedio.
Jueves 26 de marzo de 2020 13:07
El Gobierno de la provincia de Mendoza ha dispuesto provisión de alimentos para las familias de trabajadores que en este momento están siendo perjudicadas por el covid 19, ya que muchos no pueden salir a trabajar y si lo hacen, corren el riesgo de ser detenidos o procesados en un virtual estado de sitio.
La asistencia, denominada por muchos como “bolsones de hambre”, cuenta con dos opciones que incluyen algunos productos incorporados en la canasta básica que serán entregados cada 15 días.
Varios son los interrogantes que surgieron desde ayer, fecha en la que se comenzó con su distribución: ¿qué objetivo persigue esta medida? ¿Es adecuada y suficiente? ¿0 intenta solo disimular el hambre que viven muchas familias y pretende que se acallen las voces de los que más están sufriendo esta pandemia? Para echar luz sobre estas dudas, analizamos nutricionalmente la medida del gobernador Suarez y compartimos con ustedes algunas conclusiones.
En primer lugar, si sometemos a análisis la ejecución de un menú, de acuerdo a lo entregado en el bolsón A para una familia de 4 miembros para 15 días, podemos inferir los siguientes datos:
• En el desayuno, los cuatro integrantes de este grupo familiar sólo tomarán 1 vaso de leche de 200 cc los primeros 6 días con saborizante y sólo 4 de ellos podrán tener un turrón o alfajor para acompañar. El resto de los días NADA.
• En cuanto al almuerzo, con tal bolsón la familia podría realizar polenta hervida con arvejas: ½ paquete de polenta (50 gr/persona) sin leche (porque fue usada en el desayuno) con 1 lata de arvejas y otro día el otro ½ paquete de polenta con 1 puré de tomates. O sea, este bolsón permite que nuestra familia coma 2 días y los 13 restantes NADA.
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Ahora bien, examinemos lo entregado en el denominado “bolsón B”
• El té o mate cocido casi alcanzaría para 1 saquito por persona por día con 1 cucharada sopera de azúcar durante los 15 días y sólo permitiría acompañar al desayuno con 2 vainillas por persona durante 1 ½ día, el resto de los días NADA.
• En el almuerzo podrían preparar fideos blancos con una cucharada de aceite 1 y ½ días, 2 días arroz blanco con una cucharada de aceite y 1 ½ día de lentejas con una cucharada de aceite; un menú poco apetecible sobre todo para los más pequeños y que sólo cubriría 5 días de la quincena.
• Podrán consumir 1 día postre a través de la lata de durazno, pera, etc. El resto de los días NADA.
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Analizando más profundamente ambas opciones, basándonos en los requerimientos nutricionales promedios en desayuno y almuerzo para una familia constituida por 4 personas, con 2 hijos en edad escolar y todos sanos podemos inferir que:
• El bolsón A aporta sólo el 27,45 % de las proteínas requeridas en ambas comidas para hasta la llegada de la nueva entrega. El bolsón B aún peor, solo aporta el 16 % de las proteínas necesarias. En los dos casos, es pertinente aclarar que son todas de bajo valor biológico (ninguna de origen animal).
• En cuanto al valor kilocalórico el bolsón A cubrirá solo el 12 % de los requerimientos destinados a desayuno y almuerzo y el bolsón B el 30,18 %, hasta la llegada de una nueva entrega.
• El aporte de fibra vegetal es casi nulo teniendo en cuenta que no incluyen vegetales crudos y frutas frescas.
• El contenido de calcio es nulo, teniendo en cuenta que los requerimientos rondan entre 800-1000 mg/ca/día/persona y que un vaso de leche aporta aproximadamente 240 mg y encima es provista para los primeros 6 escasos días del mes.
• Ambos bolsones contienen productos con marcas que contienen jarabe de maíz de alta fructosa, sustancia altamente cuestionado su consumo por su relación con la diabetes mellitus, el colon irritable y la hipertrigliceridemia (aumento de triglicéridos en sangre).
Planteada en época de pandemia como una solución a la función social que ha tomado la escuela, la medida es a todas luces insuficiente. Nutricionalmente tal provisión de alimentos no está sujeta a las leyes de la alimentación formuladas por el Dr Escudero (que fijan la normalidad de un plan alimentario), ya que no son suficientes, completos, armónicos ni adecuados. Es responsabilidad del Estado que todos los niñes tengan garantizado el derecho a una alimentación saludable y que cubra con todos sus requerimientos nutricionales. Mucho distan de serlo con estas estrategias implementadas desde el gobierno de Mendoza.