Desde octubre Walter pelea por su reincorporación tras ser despedido de la línea de colectivos. Al no tener respuestas de la empresa ni el municipio, ayer se encadenó y comenzó una huelga de hambre.
Jueves 19 de enero de 2017 11:36
La línea 202 de Berisso, propiedad del tristemente conocido Osmar Corbelli, el mismo dueño de las líneas 273, 214 y la Este, entre otras, sigue con el conflicto iniciado en octubre de 2016. En aquel momento los trabajadores denunciaron, en conferencia de prensa, haber sido agredidos por la patota de la UTA (CGT) cuando decidieron afiliarse a la UCRA (C.T.A), en un acto de persecución gremial.
Uno de los trabajadores despedidos, Walter, comenzó una protesta que rápidamente se vio rodeada por la solidaridad de otros choferes, "desde el 5 de octubre pasado, no hemos tenido respuesta de ningún lado, tocamos varias puertas, el Concejo Deliberante, el intendente y nada", aseguró y agregó, "no doy más, tomé la decisión de encadenarme en la puerta de la terminal y hacer una huelga de hambre. Quiero que alguien me dé una solución. No quiero plata, quiero la reinstalación a mi puesto de trabajo".
En cuanto a las causas de su despido, Walter afirmó que oficialmente "dicen que es por reestructuración de la empresa", sin embargo, "personalmente Corbelli afirma que los números de la Línea no le estaban dando, aunque ya en octubre había choferes entrenándose para comenzar a trabajar y hoy hay un montón nuevos".
Asimismo, Walter denunció las condiciones de trabajo que sufren: "los coches son palanqueros, hay muy pocos coches automáticos, los horarios no te dan y los servicios son malos", y recordó que "por reclamar todo eso también nos echaron, porque ya veníamos reclamando hace rato a los delegados de UTA por vía legal y hacían oídos sordos".
En la puerta de la cabecera de la línea interurbana que recorre desde Los Talas – Berisso a La Plata, los despedidos recibieron a choferes de otras líneas, así como el acompañamiento de docentes de Berisso y trabajadores estatales, quienes se acercaron a llevar la solidaridad e intercambiar experiencias.
Diego Herrera, otro de los trabajadores despedidos, dijo "yo estoy con Walter, no opté por encadenarme como él y no voy hacer huelga de hambre. La empresa planteó para mi despido la misma excusa de reestructuración después de casi 4 años de trabajo, pero también me plantearon que nosotros no estábamos de acuerdo con las normas que la Empresa tenía y por eso el señor Corbelli nos despedía".
En momentos en que el gobierno de Macri, propone para este año aplicar más flexibilización laboral, e intenta reformar los convenios colectivos de trabajo, la modificación de la ley de ART, para intentar que las paritarias cierren nuevamente a la baja, todas medidas a favor de las patronales para aplicar más ajuste, la burocracia sindical divide la fuerza de los trabajadores del transporte, llevando a acciones como la de Walter.
La tregua de la burocracia de la UTA que pacta con patronales como las de Corbelli, depositando confianza en el gobierno y la justicia, negándose a dar elecciones de delegados en las líneas e impulsa la persecución de los choferes que se quieren organizar, solo fortalece la política de despidos y la división de los trabajadores.
Ante esta situación crece la organización y la solidaridad, así como la exigencia a los gremios para que sean más democráticos, permitan la elección de delegados y escuchen a la base y no a las patronales. Al tiempo que luchan por mejores condiciones de trabajo y porque el transporte público sea un derecho y no un negocio privado.