Hoy, hace un año, la ciudad amanecía con un imponente cerco policial alrededor del edificio Municipal. Esa era la respuesta de la gestión recién estrenada del Intendente Garro y de la gobernadora Vidal hacia las trabajadoras y los trabajadores municipales que luchaban para resistir 4500 despidos.

Maine García Hija de desaparecides | Miembro del CeProDH y de Justicia Ya!
Domingo 8 de enero de 2017 20:38
Al día siguiente el Intendente hizo uso de la palabra en la fiesta tradicional “Bon Odori” en Abasto y fue abucheado por un sector de las y los presentes.
Respecto a la represión de esa mañana, Del Caño destacaba que “según narraban los propios trabajadores, entre los que había muchas mujeres y niños, buscaban entregar un petitorio y ser recibidos por algún funcionario responsable que dé respuesta sobre su condición” y afirmó que “lejos de ser ‘ñoquis’, como pretende hacer creer el Intendente, muchos tienen varios años de antigüedad”.
La represión a cargo de la Infantería bonaerense de Vidal incluyó gases lacrimógenos y balas de goma, con el saldo de varios trabajadores heridos por la espalda. No sería la única vez en el año que se desataba una feroz represión sobre trabajadores, en Octubre los choferes en lucha de la línea Este sufrieron similar respuesta: el “Garrote”.
La sede de la Municipalidad de La Plata estaba militarizada, con más de un centenar de efectivos de la Policía Bonaerense armados y pertrechados, quienes formaron un cordón para impedir el ingreso y egreso por las entradas de edificio. Pasadas las 10 de la mañana, la Policía desató una brutal represión con gases lacrimógenos y balas de goma. Algunos de los manifestantes terminaron heridos y también hubo algunas detenciones.
Al día de hoy muchos de los trabajadores continúan despedidos. Esta política de ajuste, represión y precarización, a tono con la política nacional y provincial, expresan un brutal desprecio por la vida de miles de trabajadoras y trabajadores de parte del Municipio del Garrote. Lo hasta aquí expresado es elocuente. Sin embargo, hay más: los casos de Valentina Pereyra y Néstor Sigara nos lo demuestra.
Valentina Pereyra y Néstor Sigara
A la estigmatización como “ñoquis” y “vagos” (o “empleados de papel”, en palabras de Mor Roig) con la que quisieron justificar miles de despidos, se sumó el despido claramente arbitrario y transfóbico de Valentina Pereyra, despedida sin mediar explicaciones el 5 de Enero, después de dos años y medio de un contrato laboral precario que la llevó a trabajar en diferentes áreas administrativas de la municipalidad. El municipio no cumple con la ley de Cupo Laboral Trans y se sigue peleando desde la Campaña por el Cupo Laboral Trans y con el apoyo del CeProDH por su reincorporación y el cumplimiento de la mencionada ley-también en Provincia que tampoco se cumple- que permitiría que miles de personas trans tengan el derecho a trabajar y no estar obligadas al ejercicio de la prostitución con su acoso, maltrato y persecución policial inherentes.
El trabajador de cooperativa municipal que realizaba tareas de limpieza, Néstor Sigara, se prendió fuego frente a un edificio municipal el 8 de Noviembre. Ya había expresado frente a las autoridades de la Dirección de Cooperativas que tomaría tal determinación en el caso de ausencia de respuestas. Su reclamo era el traspaso de él y su esposa a una cooperativa en el Casco Urbano para cobrar 5500 pesos de sueldo en vez de 3500. Luego de varios días de estar internado Néstor perdió la vida. Desde el área conducida por Ileana Cid no brindaron información oficial sobre lo sucedido.
Esto es lo que tiene el Municipio de la Plata para ofrecer a las trabajadoras y los trabajadores. Existen más de 30 cooperativas que no son más que un mecanismo perverso de precarización laboral ya establecido con las gestiones anteriores que garantiza que el Estado no se responsabilice de la relación laboral, violando todos los derechos laborales y gremiales, dejando en una total vulnerabilidad a las trabajadoras y los trabajadores que además muchas veces no saben cuál es su salario, por demás miserable. Otro mecanismo de precarización es el de las trabajadoras y trabajadores temporarios mensualizados, quienes no tienen asegurada su continuidad laboral, lo que los mantiene en una total incertidumbre enterándose cada tres meses si continúan en sus puestos de trabajo y sufriendo la interrupción de la cobertura de la obra social. Esta modalidad alcanza a más de la mitad de los trabajadores municipales de La Plata, algunos de ellos con más de 14 años de antigüedad.
La respuesta de los gremios
UPCN y STM (Sindicato de Trabajadores Municipales) son cómplices de esta situación. ATE no ha desarrollado su capacidad de organización y lucha hasta el final para enfrentarla.
Hace algunos días UPCN y STM acordaron salarios a la baja con el intendente Julio Garro. Sin menciones a la continuidad laboral después del 31 de diciembre de los más de 2000 precarizados, los mencionados gremios cerraron un acuerdo por el que en Octubre de 2017 el salario inicial de bolsillo llegará apenas a $5770. ATE no fue convocado a la reunión y tampoco se pronunció sobre los resultados del acuerdo.
El año transcurrió sin asambleas de trabajadores, con adhesiones formales a paros y movilizaciones propuestas por el Consejo Directivo Provincial del gremio. En los próximos meses se realizarán elecciones de delegados por sector que integren el Cuerpo de Delegados de ATE del municipio. También se realizarán elecciones para renovar la Junta Interna del gremio.
Como plantean desde la agrupación Marrón Clasista "Los trabajadores municipales tenemos que fortalecer la organización de base para enfrentar la precarización laboral y la miseria salarial del gobierno, por eso hay que desarrollar la más amplia democracia de las bases con representación de todos los sectores del municipio, de precarios y plantas permanentes, de afiliados a ATE y no afiliados". Y agregan que "hay que promover la conformación de un extendido cuerpo de delegados con trabajadores electos por afiliados y no afiliados en cada sector que permita desarrollar la fuerza necesaria para imponerle a los dirigentes sindicales un plan de lucha serio para enfrentar a Garro y su política de ajuste.
Esto daría fuerza al proyecto de ley que desde el PTS, el diputado Nicolás del Caño y la diputada Myriam Bregman han presentado en el Congreso Nacional: un proyecto de ley por el pase a planta permanente de todos los contratados y para prohibir los despidos, para que no sean los trabajadores los que paguen las consecuencias del ajuste y los negociados que mantienen los gobiernos de turno.