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Red Internacional
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EL MALTRATO MAYOR. La Plata: muere jubilado mientras reclamaba en sede del PAMI

El viernes 19 un afiliado falleció en mientras realizaba un reclamo en las oficinas del instituto pevisional de la capital bonaerense. Una muerte evitable. El doble discurso macrista al desnudo.

Valeria Jasper

Valeria Jasper @ValeriaMachluk

Martes 23 de febrero de 2016 14:14

Un muerto más. Una vida más que termina por la desidia de una obra social que desatiende y enferma cada vez más a nuestros jubilados y pensionados.

En horas del mediodía del viernes pasado, un afiliado de 67 años falleció en la sede central de PAMI de la ciudad de La Plata. Según relata el diario local Hoy, el afiliado “había concurrido a Los Tilos a realizarse un chequeo de rutina, donde le advirtieron un problema en el corazón. Pero no lo atendieron por no tener camas en el nosocomio, enviándolo a pedir el traslado a otra clínica a la sede local del PAMI. A poco de ingresar a la sede del organismo, se empezó a sentir mal, se descompuso y terminó falleciendo”.

No es la primera vez que los afiliados pagan con su salud y hasta con su vida las incompetencias y la perfidia de los funcionarios de turno que manejan una obra social devastada, atento a ser una de las cajas financieras más apetecibles.

El gobierno de Macri, vía el interventor Carlos Regazzoni, viene desarrollando una intensa campaña mediática publicando las cifras de la corrupta gestión kirchnerista que encabezó Luciano Di Césare. Sin embargo, cuando el humo marketinero se disipa, se empieza a ver con claridad su verdadera política para el organismo.

Con un presupuesto millonario como pocos ($ 82 mil millones para el ejercicio 2016) el Instituto sigue priorizando la cantidad y no la calidad de la atención al afiliado.

Se ha fomentando el vaciamiento de los espacios profesionales: cada vez menos profesionales de la salud (médicos de cabecera, kinesiólogos, psicólogos, trabajadores sociales).

Se ha sobrexplotado el área administrativa: con cada vez más jubilados, igual o menor cantidad de trabajadores administrativos para una mayor cantidad de trámites.

Se han precarizado las prestaciones médico-sociales: PAMI cuenta con mínimas instituciones propias para la atención, desde clínicas a geriátricos, sumado a un servicio ineficiente de ambulancias (que dista mucho de cubrir óptimamente las emergencias). Gran parte de lo servicios se encuentran tercerizados. Operaciones canceladas, prótesis de mala calidad, etc.

En cuanto al discurso “anticorrupción”, basta con el ejemplo del flamante coordinador ejecutivo de la Unidad de Gestión Local La Plata, Pablo Ávila, denunciado penalmente por la Asociación de Profesionales de IOMA por estafas con medicamentos y servicios de internación domiciliaria cuando se desempeñaba como director de Gestión Institucional de esa obra social.

No será de la mano de los gerentes macristas, ocupados en profundizar el vaciamiento del castigado sistema de salud pública y el achicamiento del Estado, que mejorará la calidad de atención de los adultos mayores.

El PAMI, eterno botín de guerra de los funcionarios y empresarios de la salud, debe ser administrado por sus propios dueños, los afiliados y trabajadores, únicos interesados en frenar su decadencia y convertirlo en un verdadero servicio de salud y asistencia social de primera calidad.