El gobierno extendió el plazo para entregar indicaciones al proyecto de Reforma Laboral hasta el próximo lunes 14. Son doce indicaciones de la minuta de Cortázar. No hay acuerdo en cuanto a reemplazo interno ni respecto a quorum para titularidad sindical, entre otros puntos. En tanto, Eyzaguirre llama a la gradualidad, los empresarios sacan una campaña radial para cambiar la reforma laboral, Bárbara Figueroa afirma que la reforma “ya no dejó contenta a la CUT” y dirigentes contratistas del cobre debaten sobre el rol del PC en el gobierno.

Javiera Márquez Santiago de Chile
Viernes 11 de septiembre de 2015
Plazos para los consensos en el giro a la gradualidad
El 2 septiembre el gobierno anunció el aplazamiento de las indicaciones para la Reforma Laboral hasta el próximo lunes 14, según la Ministra del Trabajo, Ximena Rincón, esta postergación sería sólo por esta vez. La razón: doce indicaciones emanadas de la cocina de Cortázar, Patricio Aylwin, Zarko Luksic y el exdirector del trabajo Marcelo Albornoz.
Para comenzar a cerrar el debate ayer tuvieron una reunión: Valdés, Rincón, los asesores de ambas ministerios con los senadores oficialistas de las comisiones de Hacienda y Trabajo.
Las indicaciones buscan cambiar el texto emanado de la Cámara de diputados que señala el “no reemplazo del puesto de trabajo” por el “reemplazo interno” y que el “quorum para la titularidad” fuera del 30 por ciento de los trabajadores de la empresa. Además, el documento propone pactos de adaptabilidad como “banco de horas extras”, que con más del 50 por ciento de los trabajadores bajo un contrato colectivo la extensión de beneficios sea para la totalidad de los trabajadores de la empresa, propone el descuelgue individual de la huelga a los 15 días y, por último, mantener servicios mínimos.
Toda esta discusión se enmarca una nueva fase de la crisis económica con centro en China que impacta directamente en la economía chilena, confluyendo con la caída a mínimos en seis años del precio del cobre. Argumento suficiente para que los empresarios y la Derecha salgan a exigir la retirada de las reformas, como lo hizo esta semana el expresidente Sebastián Piñera para que los costos de la crisis los paguen los trabajadores.
En tanto, los empresarios lanzaron una campaña radial, llamando a cambiar la reforma donde participaron diversos líderes del referente laboral proempresa, conformado por 41 gremios empresariales y liderados por la Sofofa (Sociedad de Fomento Fabril). En la campaña aparecen personajes como Von Mühlenbrock, que por ejemplo preguntan en las cápsulas radiales si es que “¿les parece justo que los empresarios deban pedir permiso al sindicato para extender los beneficios colectivos a los trabajadores no sindicalizados?”.
Semanas atrás, el ex ministro y actual asesor de los senadores DC, René Cortázar, cuestionó que el eje de la actual administración sea la igualdad y no el crecimiento, y que los cambios sean al alero de las mayorías y no de los consensos. Luego, el fin de semana el titular de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre, hizo un balance que va en la línea que plantea Cortázar, mientras los empresarios hacen una campaña por cambiar la reforma y Piñera va más allá, plantea que hay que retirarlas.
Esta reforma ya no dejó contenta a la CUT
La presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Bárbara Figueroa, respecto a la prórroga hasta el lunes 14, señaló que si solo se aplaza por esta vez es una señal saludable. Este lunes siete- plazo inicial para entregar las indicaciones al proyecto de reforma laboral- en una entrevista hecha en radio Cooperativa, Figueroa, sostuvo que “esta reforma ya no dejó contenta a la CUT”, dado que no contempla negociación por rama. De ese modo respondió a las palabras de Eyzaguirre quien señaló en su entrevista a El Mercurio que si deja del todo contenta a la CUT o a los empresarios no sería una buena reforma.
Por otra parte, Figueroa señaló que el problema que atraviesa la reforma es quién la legitima, recalcando que ni la tributaria ni la educacional tienen legitimidad por ningún actor. Sostuvo que el empresariado no tendrá nunca legitimidad, ya que para ellos lo mejor es que no haya reforma laboral, del mismo modo para la oposición. En esa misma línea, señaló que el Ejecutivo debe tener presente la posición del principal organismo de los trabajadores respecto a la reforma por este problema de legitimidad.
Respecto a la desmovilización de los trabajadores, afirmó que estos debates sí han movilizados y que los trabajadores han ampliado el rango de sus demandas.
Por último, respecto al reemplazo interno en la huelga enfatizó que es un punto que la central no está dispuesta a transar, por lo que sostuvo que “en materia de huelga no puede haber ni reemplazo ni descuelgue ni fecha de término”. Mientras que la proporcionalidad para la titularidad le parece una doble discriminación ya que no hay derecho a negociación en todos los niveles y que además exigir un quorum, no permitiría ejercer plenamente los derechos colectivos.
Los cuestionamientos por izquierda
En medio de esta prórroga para las indicaciones de la reforma, el ex presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), Cristian Cuevas, renunció al Partido Comunista, luego de haberse retirado también de su cargo de gobierno, argumentando que desde los sectores conservadores y neoliberales han conspirado para evitar cualquier transformación. Estas declaraciones van en pos de apelar al cumplimiento del programa de gobierno. Cuevas declaró que desde afuera se sentía más cómodo para presionar esas transformaciones. Sin embargo, el ex vicepresidente de la CTC, Edward Gallardo, fue más allá e hizo una fuerte crítica al rol que el PC ha cumplido desde las direcciones los organismos de trabajadores como la CUT, la CTC y el Colegio de Profesores, criticando su posición de un pie en el gobierno y otro en la calle.
En ese sentido, recalcó que “el rol de Manuel Ahumada (PC) en la negociación del Acuerdo Marco con Codelco ha sido nefasto, ya que desmovilizaron con las manos vacías y un trabajador muerto”. Para el dirigente, es una estrategia de confianza y presión al gobierno, que ha sido definida a espaldas de las bases de los trabajadores, quitándoles la confianza en las propias fuerzas de la clase obrera. Es con esta lógica de confianza y presión por el programa de gobierno con la que- a su parecer- Cuevas no rompe. Finalmente, Gallardo señala que “la dirección de la CUT no ha salido a convocar para que los trabajadores impongan sus demandas bajo sus métodos históricos de lucha, de modo que se ha allanado el camino para moderar cada vez más las reformas, dejando espacio para que la Derecha avance cada vez más envalentonada, sacando a los camioneros, exigiendo más represión contra las demandas de trabajadores y los movimientos sociales.

Javiera Márquez
Periodista