JxCat (la marca electoral de PDeCAT) y ERC inician negociaciones para consensuar acuerdos que pasan por la renuncia a la vía unilateral.
Ivan Vela @Ivan_Borvba
Miércoles 22 de noviembre de 2017

Foto: EFE
“La República pervive como un sueño dentro nosotros” ha sido frase lanzada este miércoles por Carles Puigdemont. Una frase cargada de intenciones y horizontes políticos que van cogiendo forma en los principios de acuerdo post electorales que ya negocian PDeCAT y ERC.
Según filtraciones de ambas formaciones que han recogido tanto Nació Digital como La Vanguardia, ambas formaciones han acordado nueve puntos de defensa común para desde el mismo día 22 de diciembre tener unidad en los objetivos, y entre estos no parece que se mantenga la defensa de los resultados del referéndum del 1 de octubre ni la defensa de la voluntad de la gran mayoría de catalanes expresada, entre muchas otras jornadas, masivamente en la huelga general del 3 de octubre.
Los puntos 8 y 9 de este primer esbozo de pacto post electoral entre las dos formaciones soberanistas son los que definen la necesidad de “alcanzar un gran acuerdo de país” para ampliar “la mayoría ciudadana partidaria de que Catalunya pueda ejercer el derecho de autodeterminación”. Además se añade en el siguiente punto que este proceso deberá ser en “negociación bilateral con el Estado y con la UE”.
Este documento, aseguran las fuentes de ambas formaciones, no es definitivo y aún se debe negociar con la CUP. Albert Botran, exdiputado de la formación anticapitalista, ha rechazado taxativamente la vía de la negociación bilateral con el Estado y la UE. En una entrevista en Catalunya Radio, Botran, ha asegurado que “nuestra estrategia no se basa en esperar esa negociación porque se le pone muy fácil al adversario: no se sentará nunca en la mesa y mientras tanto algo tienes que hacer”, a la vez que advertía que esas negociaciones “caerán en saco roto”.
¿Un documento para la CUP o para “los comunes”?
No cabe duda que los puntos 8 y 9 serán puntos de disputa en el frente soberanista. De hecho, tal y como apuntan los medio de Nació Digital y La Vanguardia, la filtración se realiza a la vez que el documento llega a manos de la CUP para su valoración, de ahí las declaraciones de Albert Botran expuestas anteriormente.
El abandono de la vía unilateral para alcanzar la independencia no parece una de las decisiones más inteligentes si lo que se busca es mantener el frente soberanista con la CUP. Ahora bien, frente a la escandalosa claudicación del Govern sin ninguna resistencia frente al Estado central, la vía de negociación bilateral con el Estado y la UE sí es una opción que otros consideran válida.
“Los comunes”, aquellos a los que la semana pasada se remitía Oriol Junqueras en su carta, parecen ser los destinatarios de este documento. Y es que los guiños de ERC a la formación de de Xavier Domènech han sido una constante y ni mucho menos empiezan con este documento o la carta de la semana anterior.
Ya en el momento de la aplicación del 155 por parte del gobierno de Mariano Rajoy y el apoyo del PSOE y concretamente del PSC, ERC ofreció a Colau estabilidad en Barcelona sin necesidad de entrar en el gobierno. Una medida que también fue apoyada por el PDeCAT a través de nada más y nada menos Xavier Trias.
Incluso Teresa Forcades, impulsora de Procés Constituent y cercana a “los comunes” aseguraba este martes en una entrevista que “para el enfrentamiento máximo, he visto que nos ha pasado el momento”. Un llamado más a optar por la vía negociadora.
Es por ello que frente a la estrategia de vía unilateral que mantiene la CUP, el PDeCAT y ERC hayan optado de cara al 22 de diciembre, por girar la mirada a la otra orilla y sumarse a las voces que hablan de pactos con el gobierno.
Pero para salir de las repúblicas que viven “en sueños” y hablar en base a la realidad y sus actores, sería necesario que PDeCAT y ERC, y los propios “comunes”, especificaran como se negocia con un Estado que pone a la Corona, Judicatura, Policía y Gobierno a reprimir al pueblo catalán y a encarcelar al Govern. O que expongan la hoja de ruta para conseguir la negociación con la UE del capital, que no se cansa de mirar para otro lado en la cuestión catalana ni de pisotear los derechos humanos en cualquier parte del mundo, dentro y fuera de sus fronteras.