Los salarios de los maestros se han visto mermados durante la pandemia, a la par que aumentó la carga de trabajo, al tener que solventar los gastos de la educación a distancia mientras aumenta la inflación.
Miércoles 7 de julio de 2021
Como la mayoría de los trabajadores, los maestros percibimos escasos salarios que durante la pandemia se han visto mermados por tener que solventar los gastos de impartir la educación a distancia, que exige contar con recursos como el internet y equipos de cómputo. Además, la inflación cada día aumenta, con una tasa de 5.9 por ciento anual en mayo. La inflación en México fue la segunda más alta entre los países de la OCDE, lo cual golpea más el poder adquisitivo de los trabajadores.
Maestros de México, entre los que más trabajan y menos ganan
De acuerdo con un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que elaboró en 2017, México se ubica en la posición 10 entre los países en donde los maestros ganan menos, esto a nivel primaria. Los docentes en este nivel escolar, según dicho organismo, perciben en promedio 19 mil 893 dólares al año al inicio de su carrera, mientras que en Luxemburgo, por ejemplo, tienen salarios de 70 mil 192 dólares anuales, y en Alemania de 56 mil 535 dólares.
La OCDE, sin embargo, maneja una cifra que hoy está por encima de la realidad, pues actualmente el salario de un maestro de primaria, con jornada normal, sería de 6,771 dólares anuales.
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Tambien los maestros mexicanos ocupan entre el segundo y tercer lugar en el ranking de la OCDE con más horas trabajadas por año.
El salario magisterial no alcanza
La secretaria de educación, Delfina Gómez, en la última sesión de los CTE, expresó que gracias al presidente se aseguró el pago de los maestros durante la pandemia, generando mucha indignación por parte del magisterio al evidenciar que no reconocía nuestra labor.
La SEP en lugar de valorizar la labor docente otorgó al magisterio de educación básica un aumento salarial por debajo de la inflación, como resultado de la “negociación” con los charros del SNTE que se dio el pasado mes de mayo.
De igual modo, la secretaría aseguró que se otorgará un incremento de 3.4% al sueldo base, en las zonas económicas II y III, para el Personal Docente, No Docente, de Apoyo y Asistencia a la Educación y Administrativo, Técnico y Manual, adscrito a los Subsistemas de Educación Superior transferidos a las Entidades Federativas.
Por otra parte, recordemos que en junio tanto Delfina Gómez como los líderes del SNTE presentaron como un gran logro el bono de $720 que se nos asignó como resultado de dicha negociación, lo que parece una burla si consideramos que ni siquiera alcanza para cubrir el pago de dos meses de servicio de internet, que cada docente hemos cubierto durante toda la pandemia.
Un mecanismo perverso con el que se pretende paliar esta situación es el Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM), continuidad del Servicio Profesional Docente de la reforma de Peña Nieto, que condiciona la mejora salarial y la promoción docente a evaluaciones estandarizadas que nada tienen que ver con nuestra práctica; discrimina a quienes no cubren los requisitos y nos divide para que no exijamos condiciones laborales y salariales dignas para todos.
Luchemos por salarios dignos
Los y las maestras debemos organizarnos y exigir salarios dignos, que mínimamente cubran el costo de la canasta familiar y que aumenten de acuerdo a las horas trabajadas y a la inflación real.
No podemos permitir que se sigan violentando nuestros derechos laborales. Para eso, es muy importante que nos organicemos desde las bases, escuela por escuela, zona por zona, sección por sección, para luchar por ellos. Contra los charros que nos traicionan, debemos democratizar y recuperar el SNTE como herramienta de lucha.
La CNTE debe romper con su pasividad y convocar a todo el magisterio nacional a llevar adelante un plan de lucha unificado en defensa de la educación pública y por todas nuestras demandas.