La rectoría de la UNAM vuelve a asegurar que ya se está resolviendo la falta de pagos a docentes, pero no está dispuesta a basificar a sus docentes y dignificar su labor.
Jueves 1ro de abril de 2021
Este martes, la UNAM, a través de sus páginas oficiales, sacó un comunicado en el que aseguró haber “realizado todos los movimientos administrativos para regularizar la situación de rezago en el pago de salarios de profesores de asignatura y ayudantes”.
Anteriormente la UNAM había anunciado que había entregado sus sueldos íntegros al 98% de los docentes, lo cual fue desmentido por los mismos. Además, los y las profesoras que en las últimas semanas han protagonizado un importante proceso organizativo en la universidad, han denunciado que al recibir sus salarios de varios meses en un pago único, se les cobran impuestos como si salario mensual correspondiera al del conjunto de meses atrasados que se les están remunerando.
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Dicho comunicado termina con las siguientes palabras: “La UNAM reitera su compromiso de cubrir íntegramente los salarios de sus académicos y exhorta a toda la comunidad a retomar las actividades académicas al término de la Semana Santa.”
A toda luz, las intenciones de la Rectoría que a la cabeza tiene a Enrique Garue, es acabar con los paros y las asambleas, que si bien en un inicio se desataron por la falta de pagos a docentes y adjuntos, ha develado que la situación de este sector es de por sí precaria, con ingresos mensuales que rondan los 1,140 pesos, sin estabilidad laboral y con un sindicato totalmente patronal como lo es el AAPAUNAM.
#UNAMnoPaga Profesores de asignatura trabajan con sueldos y tratos indignantes pero los grandes funcionarios mantienen sueldos exorbitantes
Publicado por La Izquierda Diario México en Sábado, 27 de marzo de 2021
La preocupación de las autoridades universitarias es que la universidad vuelva a la normalidad, pues aunque han declarado que resolverán el pago a todos y todas las docentes y adjuntas, no han dicho ni una sola palabra sobre la demanda profundamente sentida del movimiento #UNAMNoPaga: la basificación de toda la planta docente y la promoción de los adjuntos para que a mediano plazo puedan conseguir un trabajo estable como docentes de la UNAM.
Los constantes intentos de la rectoría de la mano del AAPAUNAM, que recientemente aseguró que es un privilegio recibir salario durante la pandemia, por contener el descontento que ha alcanzado ya más de una veintena de escuelas y facultades de la universidad, sumando también a estudiantes que han decidido solidarizarse activamente con sus docentes, ha sido totalmente infructuoso.
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Este movimiento tiene la posibilidad de avanzar en arrancar la basificación para el 100% de la planta docente, la cual debe avanzar en ser la demanda central de las asambleas, paros y movilizaciones, pero esto será posible únicamente si se apunta a atacar los altos sueldos de los directivos y altos burócratas de la universidad, como el del mismísimo Graue que percibe 108 mil pesos al mes.
Para esto es fundamental que no se deposite una pizca de confianza en la rectoría y directivos, sino únicamente en la fuerza y unidad de los docentes con los otros dos sectores de la comunidad universitaria: estudiantes y trabajadores, articulando las demandas de los tres sectores para darle mucha más fuerza al movimiento y manteniéndolo completamente independiente a la rectoría, los partidos del régimen y el gobierno.
Enrique Graue, el resto de su administración y las anteriores, han sido las encargadas de transmitir a la UNAM la política de precarización del trabajo docente junto a todo un resto de planes que apuntan a desfinanciar la educación pública. Pero la rectoría de la UNAM es solo una pieza del rompecabezas compuesto también por la enorme crisis en la que están sumidas 11 universidades estatales, a las cuales el gobierno del Morena se ha negado a salvar a pesar de su retórica de universalizar el derecho a la educación.
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La otras piezas de este rompecabezas son el anuncio de despidos en la SEP, ejecutados por Delfina Gómez, los recortes de asignaturas en la ENAH, los despidos de trabajadoras de intendencia subcontratadas en el IEMS, la imposición de cuotas altísimas en universidades estatales de Coahuila, San Luis Potosí entre otras.
Lo que la UNAM quiere evitar a toda costa no solo es la organización al interior de la máxima casa de estudios, sino que este germen se extienda y articule con el descontento generalizado en el sector educativo y que la exigencia de basificación y dignificación de la labor docente se convierta en una consigna de carácter nacional.