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Estado Español

MOCIÓN DE CENSURA. La actitud acrítica de Podemos sigue sin seducir a Pedro Sánchez

Aún no de forma oficial, pero si oficiosa, el PSOE se abstendrá en la moción de censura que presentará Podemos el próximo martes en el Congreso.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Miércoles 7 de junio de 2017

Foto: EFE

En declaraciones recogidas por EL Pais, José Luis Ábalos, el provisional portavoz en el congreso de la formación socialista, ha asegurado que "la opción más razonable es la abstención. Compartimos el objetivo de la censura a Mariano Rajoy por los casos de corrupción que asolan a su partido [...] pero no estamos de acuerdo en cómo lo ha planteado Podemos.

El portavoz socialista asegura que la formación morada planteó la moción de censura cuando su partido se encontraba inmerso en sus propias elecciones primarias, además de asegurar que "no sabemos cuál es el programa de gobierno que plantea y que conoceremos en la misma sesión".

El PSOE se escuda en la falta de dirección para no haber realizado una declaración oficial frente a la moción de censura de Podemos. Pero lo cierto es que esta maniobra de Podemos, además de buscar un protagonismo mediático del que carecía entre los escándalos de corrupción y la batalla interna del PSOE, tenía como objetivo presionar a Pedro Sánchez desde el minuto uno.

La formación morada ha puesto todos los empeños en seducir a Pedro Sánchez y sus afines dentro del partido socialista. En el propio documento que fundamenta la moción de censura contra el gobierno de Rajoy, Podemos no cita deliberadamente al partido socialista en ningún momento.

Deja caer todo el peso de la corrupción y de las políticas austericidas sobre el Partido Popular (como no puede ser de otra manera), pero nada dice sobre la reforma del artículo 135, nada sobre la reforma laboral de Zapatero, nada sobre el caso de los ERE’s, por no sacar la hemeroteca y ver la hoja de servicios del partido socialista al Régimen del 78.

Desde que el esperado sorpasso al PSOE no se produjo en las elecciones de diciembre del 2015, la estrategia de Podemos pasa por ser el artífice de un gobierno "progresista" junto al PSOE. Para ello ha levantado todo un discurso que situaba a Sánchez como un líder reformador del partido socialista.

Pero nada más alejado de la realidad, si bien frente a la crisis de los social liberales en el Estado español Sánchez mantenía una línea diferenciada de Susana Díaz para su partido, esto no se traducía en la izquierdización que propugnaba Iglesias en su apoyo al secretario del PSOE. Sánchez es conocedor de las líneas rojas, y una de ellas es Podemos.
Y más en un momento en que el nuevo líder socialista va a intentar pescar en el electorado de Podemos para volver a atraer a antiguos votantes. El lema y la campaña para el congreso de los socialistas así lo demuestra. El slogan "Somos la izquierda" y frases como "somos la única alternativa real al PP", le recuerdan a Iglesias que el PSOE ni ha sufrido una pasokización (como es el caso del partido socialista griego) ni ha quedado reducido a un papel secundario como el PS francés. En el Estado español compiten por un mismo electorado.

De nuevo la orientación de Podemos choca con la realidad de la relación de fuerzas que hoy los resultados electorales han definido entre la formación neoreformista y los socialistas, la incapacidad de los primeros de marcar el ritmo de los segundos.

Una estrategia que da la espalda a la movilización en la calle, a la organización de la clase trabajadora y sectores populares, y que apuesta por la "política de salón". Prueba de ello fue la actitud frente a las Marchas de la Dignidad del pasado 27M en Madrid, cuando el fin de semana anterior Podemos llamó a una concentración de apoyo a la moción de censura en la Puerta del Sol.

Podemos se mantiene en su objetivo de asegurar una suerte de "segunda Transición", en la que aspectos menores puedan verse modificados, pero que de facto siga en pie lo esencial del Régimen del 78 bajo los mismos pilares.