Los discursos de asunción no depararon novedades en el plano de la economía. Pero las semanas previas se fueron anticipando toda una serie de medidas, al mismo tiempo que empezaron a sentirse algunos -ingratos- efectos de los cambios previstos. Lo que cambió fue que llegó el tiempo de pasar de los papeles a los hechos.
Esteban Mercatante @EMercatante
Viernes 11 de diciembre de 2015
El final es en donde partir
Como analizamos en Ideas de Izquierda de diciembre, el ajuste que se viene es resultado del agotamiento del esquema económico que sostuvo el kirchnerismo. Este administró dicho agotamiento con mecanismos que fueron llevados hasta el límite de lo posible.
En primer lugar, el uso del tipo de cambio como “ancla” parcial frente a los precios llevó a que hoy se encuentre sobrevaluado en términos reales en comparación con los niveles promedio históricos. A pesar de la severa devaluación que aplicó el gobierno de Cristina Fernández entre 2013 y 2014, la inflación licuó nuevamente el poder de compra del dólar en la economía nacional. La cuestión de la “competitividad” cambiaria es algo por lo que claman vastos sectores del empresariado desde hace tiempo, y ponen en primer plano las consecuencias sobre las economías regionales. No dicen, claro, que una devaluación como la que se espera significa grandes ganancias para unas decenas de exportadores, y el aducido alivio para el resto de la economía es en realidad sumamente limitado.
La administración de la venta de divisas que implementó el kirchnerismo también fue llevada al límite de lo posible, por la sencilla razón de que no quedan dólares para vender. Las reservas que tiene el BCRA según el último dato conocido (25.184 el día 2 de diciembre), muestran que no le queda poder de fuego en términos de intervención en el mercado. Ni los encajes de los bancos, ni los fondos del canje de divisas con China, ni lo depositado a cuenta de los pagos de bonos frenados por Griesa pueden ser utilizados para este fin.
El superávit fiscal, logrado durante 2002 gracias a un fuerte recorte y a la recaudación engrosada con nuevos impuestos (retenciones y e impuesto al cheque implementado en 2001), también es cosa del pasado hace rato. El año 2015 va a cerrar con un déficit fiscal por encima del 7 % del PIB, o con un déficit primario (que no contabiliza los pagos de intereses de deuda) equivalente al 3,5 % del PIB. Una de las partidas que explica el crecimiento del gasto es el crecimiento de los subsidios económicos, que tienen a la energía y el transporte como capítulos más importantes (representan un 4 % del PIB).
El elevado endeudamiento intraestado es el correlato de la explosión del gasto público y de la gangrena de la deuda, que mediante el “desendeudamiento” se transformó de deuda en dólares con privados a deuda del tesoro con organismos del sector público, en pesos. En el endeudamiento del tesoro con el sector público también la situación está al límite. El llamado Fondo de Garantía que constituyó Anses con los activos de las AFJP está compuesto en un 60 % por títulos públicos. También el Banco Central ha financiado hasta el límite la cuenta del tesoro: hoy el 67 % de sus activos están compuestos por títulos públicos y adelantos transitorios al Gobierno Nacional.
Verde que te quiero verde
La primer cuestión sobre el tapete, sobre la que ya estaban trabajando los funcionarios de Macri antes de asumir, es la de conseguir dólares para cumplir con la prometida “liberación del cepo cambiario”, que va inevitablemente acompañada de una feroz devaluación del peso frente al dólar (de entre 40 % y 50 %, para llevar el billete verde a un rango entre 13,50 y 15 pesos). Sin dólares para aguantar la presión del mercado, cualquier liberación del cepo puede terminar en una devaluación descontrolada, por encima de la proyectada.
El miércoles, el hasta entonces presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, se reunió con su sucesor, Federico Sturzenegger, que estaría siendo designado por decreto el día de hoy. El saliente responsable de la autoridad monetaria, informó que estaba en tratativas avanzadas la ampliación del swap con China, que significaría aumentarlo en un monto equivalente a los dos mil millones de dólares (para alcanzar en total los 13 mil millones de dólares). Además, también informó que en estos días se concretara un préstamo con el Banco Central Europeo, por otros 1.400 millones de dólares, y otros 400 millones adicionales serían aportados por bancos privados europeos.
Esto significaría sumar algo menos de 4 mil millones de dólares en términos nominales a las reservas del BCRA, pero al carecer de liquidez la mayor parte de las mismas (por lo mismo que ocurre con las hoy existentes) el poder de fuego de la autoridad monetaria.
A esta herencia que deja Vanoli, la administración entrante negoció sumarle alrededor de 3 mil millones de dólares de los exportadores, como adelanto hasta mediados de enero de una parte de los 6mil millones de dólares que Alfonso Prat Gay calcula que tiene retenido el sector agropecuario. Los productores liquidarían en enero y así la carga del impuesto a las Ganancias pasaría para la otra cosecha. La contrapartida son los cambios en la política agropecuaria que adelantaron tanto Prat Gay como el ministro de Agricultura Ricardo Buryaile: eliminación de las retenciones a las exportaciones de maíz, trigo y carne, la rebaja de las de la soja. Medidas que antes de aplicarse, ya empezaron a impactar sobre los precios de los alimentos. Las patronales agropecuarias también esperan para liquidar sus granos que se concrete el ajuste del tipo de cambio.
Por si esto fuera poco, ya está funcionando a toda marcha la máquina del endeudamiento. Para lograr un refuerzo de las reservas que supere los 10 mil millones de dólares (piso mínimo para manejar el ajuste cambiario según distintos analistas) avanza la tratativa para abrir una línea de financiamiento del exterior, por un monto que estaría rondando los ocho mil millones de dólares. Según difundió La Nación el dinero será aportado por los bancos HSBC, JP Morgan, Goldman Sachs, Deutsche Bank y el Citibank por una suma que rondaría entre 6 mil y 7 mil millones de dólares, y si se saldan algunas cuestiones regulatorias, se agregarían el Santander y el BBVA con otros mil millones de dólares. Para evitar a los buitres, el mecanismo será una operación de Repo en la que los bancos depositarán sus dólares en el Banco Central para fortalecer sus reservas, a cambio de la entrega de un bono por parte de la entidad. Como los contratos comenzarán a negociarse hoy en el BCRA, el dinero ya podría comenzar a entrar al país la semana próxima.
Si a esto sumamos el incremento de la deuda que se produjo entre enero y septiembre según informó el Ministerio de Economía (18 mil millones de dólares), estaríamos hablando de un aumento de 26 mil millones de dólares de la deuda en sólo un año, con el agravante de que un tercio del incremento sería de pasivos a devolver en dólares contantes y sonantes.
Los precios no paran de cambiar
La consultora Elypsis informó ayer que los precios iniciaron diciembre con la misma tendencia a la suba pronunciada con la que concluyeron el mes anterior, como resultado de los anticipos de cambios en la política económica realizados por los funcionarios designados por Macri, especialmente en lo referente al dólar y retenciones. La primer semana de diciembre marcó según la consultora un aumento de 1,2 por ciento intermensual, más del doble de lo que venía registrando ne promedio, siendo el registro semanal más alto desde febrero de 2014, es decir inmediatamente después de una severa devaluación. Según la consultora la inflación acumulada de las últimas cuatro semanas se ubica en torno al 3 %, la suba más alta desde marzo de 2014 en la medición que realiza Elypsis. De esta forma, “la inflación interanual quiebra su tendencia decreciente y se acelera”, advierte la consultora que conduce Eduardo Levy Yeyati. Las principales alzas se concentraron en carnes (5,1 %), aceites y grasas (3,7 %) y productos medicinales (3,4 %).
El ajuste cambiario más anticipado de la historia, que Macri y sus ministros vienen asegurando desde antes de ganar, ya tuvo efectos sobre los precios como si se hubiera producido. Lo cual no quiere decir que los aumentos no vayan a recrudecerse cuando se concrete.
Petróleo y política
El ministro de Energía, ex CEO de Shell Argentina Juan José Aranguren, no dio detalles todavía sobre la política energética y tarifaria, después de haber anticipado correcciones en la tarifa eléctrica, especialmente en el área metropolitana donde la distribución está a cargo de Edenor y Edesur (aunque manteniendo una “tarifa social” cuyo alcance se desconoce), y una negativa a subsidiar la importación de combustible. Según pudo conocerse en estos días, el almuerzo del día del petróleo (que es el 13 pero se celebrará el lunes 14), donde se reúnen los empresarios de todo el sector, podría contar con la presencia no sólo de Aranguren, sino también de Macri. Como para seguir cocinando ahí la continuidad de varios lineamientos noventistas de la política energética seguida por el kirchnerismo.