El alcalde de Santiago se ha caracterizado por su política de mano dura, no sólo contra el movimiento estudiantil y sus métodos de protesta, sino también hacia padres y apoderados, tachándolos de responsables.
E.E. Vergara Valparaíso, Chile
Domingo 18 de junio de 2017
FOTO: AGENCIA UNO
Durante estas últimas semanas, hemos visto cómo una serie de liceos vienen movilizándose a nivel nacional por medio de paros y tomas. En el caso de Santiago, ha sido la ciudad más dinámica, donde algunos establecimientos como el Liceo 7 de niñas, Confederación Suiza, y el Instituto Nacional –entre otros- han decidido tomarse sus espacios exigiendo tanto sus demandas internas, como también las relacionadas a las respuestas estructurales.
Sin embargo un enemigo les ha declarado la guerra tanto a estudiantes como a apoderados en el municipio, haciendo uso a diestra y siniestra de contingente de carabineros, en la necesidad de reprimir y neutralizar cualquier forma de protesta.
El RN Felipe Alessandri, actual alcalde de la municipalidad de Santiago, viene impulsando una política punitiva, que busca superar en creces la de su antecesora PPD, Carolina Tohá, por medio de una serie de principios coercitivos y de represión generalizada.
El “rompe y paga” es uno de los términos acuñados por Alessandri, por medio de los cuales busca criminalizar y aleccionar al conjunto del movimiento estudiantil, a través de un sector que se viene expresando activamente, sino también a sus padres y apoderados, jactándose incluso de que el día de hoy existen cinco apoderados demandados por el municipio Santiago, por daños superiores a los 3 millones de pesos, según señala el medio Cooperativa
A su vez la política del “colegio tomado – colegio desalojado” se ha instalando con toda crudeza, para evitar la organización estudiantil, que por métodos más radicales buscan ser escuchados por las autoridades que hacen oídos sordos a las demandas históricas de los estudiantes, y las precarias condiciones en las que se encuentra la educación pública.
Por último, el alcalde se refirió a la recuperación de clases de los liceos en toma, manifestando que estas no se recuperarán en verano sino los días sábados ya que los y las estudiantes “firmaban la asistencia y se iban a jugar a la pelota o lo que fuera” según señaló para el medio Ahora Noticias.
Felipe Alessandri y su artillería represiva
La política llevada por Felipe Alessandri, es expresión de la ubicación clásica de la derecha, que en afán de mantener una imagen predibujada de “orden público”, busca remover de raíz cualquier síntoma de ingobernabilidad. Ya lo había demostrado con su línea de combatir el comercio ambulante, aludiendo a la pérdida de competitividad, excluyendo y sancionando a cualquier comerciante que no estuviera establecido legalmente dentro del sector.
Sin embargo esta guerra declarada tanto a estudiantes como a apoderados por igual, toma ribetes particulares ante un contexto en el que movilizaciones parciales comienzan a surgir, y donde las conducciones del movimiento estudiantil se encuentran en una encrucijada de radicalizar o no sus acciones.
Lo cierto es que esta clase de política reaccionaria en contra del aún principal actor de oposición al gobierno, que son los estudiantes, topará con las necesidades concretas del movimiento estudiantil, cuyo escenario político les llevara a buscar nuevas formas de organización, saliendo del letargo al que le han conducido las direcciones conciliadoras del Frente Amplio, quienes han depositado su confianza en la reforma estructuralmente neoliberal del gobierno, con indicaciones más o indicaciones menos.
Encuentros más duros, y nuevas formas de auto-organización y defensa de base en contra de los abusos de la policía y las autoridades, no se pueden descartar.