Este fin de semana tuvo lugar una nueva asamblea de la CUP. En ella se votó una enmienda importante a la política de los 10 diputados en el Parlament catalán.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 23 de mayo de 2016
Foto: Twitter
En la Asamblea de Esparreguera, la militancia de la CUP ha votado un correctivo a la política que su dirección está efectuando en los últimos años. La enmienda votada tiene varios párrafos que sin ser cortantes, sí señalan una exigencia de un cambio de rumbo.
Desde las elecciones pasadas la CUP está cediendo a las posiciones de Convergència y Junt pel Sí. Sectores de la formación anticapitalista empiezan a ver esto como un problema para profundizar en el camino de la independencia. Aún así, está por verse ese presunto giro de "retirada de la mano extendida". Sus dirigentes han salido a suavizar el carácter de ruptura de esta enmienda, explicando en declaraciones a los medios que "Nosotros no rompemos ninguna legislatura ni nada", tal como anunció el miembro del Secretariado Nacional, Xevi Generó.
En la enmienda se denuncia que "El proceso independentista en Cataluña se encuentra hoy atrapado entre las pantallas de un proceso que parece no tenga que culminar nunca". Efectivamente eso es lo que está sucediendo. Una especie de día de la marmota, en la cual Puigdemont, Junqueras y Mas siempre dicen que están haciendo las estructuras de un Estado independiente, pero aún siguen en el mismo punto de partida.
También se denuncia dentro del mismo texto que “el independentismo se ha visto atrapado en las dinámicas y estructuras exclusivamente institucionales y parlamentarias”. Totalmente cierto. Desde el 27S hasta la investidura de Puigdemont la CUP solo ha debatido sí o no a Artur Mas.
Recientemente, dio un apoyo político a Ada Colau con unos presupuestos moderadamente sociales, mientras la alcaldesa enfrenta a los trabajadores del Metro, los trabajadores del top-manta y antes traicionaba el compromiso de las escaleras de los técnicos de las subcontratas de Movistar.
Además se cuestiona la acción del Junts pel Sí en relación al acuerdo del 9N pasado, puesto que solo realiza “acciones simbólicas”. Lamentablemente, hay que recordar que ese acuerdo incluye un apartado donde limita todas las acciones acordadas a las negociaciones que el President catalán tenga con el Gobierno central. Es decir, papel mojado.
También señala claramente la ambigüedad del acuerdo de investidura. En el cual, lo único que queda claro es que la CUP debe votar conjuntamente con Junts pel Sí en aquellos temas que comprometan la estabilidad del govern Puigdemont. De hecho, la Asamblea de Esparreguera se ha realizado dos días antes de que el vicepresident y conseller de Economía, Oriol Junqueras, presente los presupuestos en los que aún está por verse la posición de la CUP.
En síntesis, el nuevo documento deja bien claro que en la nueva legislatura no se ha avanzado en el proceso democrático por la autodeterminación nacional catalana. Y exige en primer lugar que antes de enero próximo se celebre un Referéndum Unilateral para verificar el apoyo popular hacia la independencia.
El “correctivo” a la política de “mà estesa” a los Convergentes y Junts pel Sí se extiende a la negativa a votar unos presupuestos que no supongan una ruptura con el Estado Español. Incluso, en ésta declaración se plantea la necesidad de ampliar la base independentista hacia la izquierda. Para culminar en la realización de un “proceso constituyente” que permita la participación popular en la definición de la plena soberanía y de ruptura.
Sin embargo, éste correctivo no acaba de romper con los representantes de la burguesía catalana. En el mismo se hace una exigencia de que al menos se cumplan 5 medidas del acuerdo (¿cuáles?) antes de los próximos tres meses y que el total se haya realizado en menos de un semestre. Plazos que no están justificados. De todas formas, no hay señal alguna de Junts pel Sí, o Puigdemont o Junqueras, de llevar a cabo alguno de los puntos del acuerdo del 9N. Aún así es importante recordar que ese acuerdo está condicionado a la negociación que Puigdemont haga con el Gobierno central.
Completar el camino de Esparreguera
Aún está por verse el alcance práctico de esta enmienda, aunque sin dudas en un paso importante que expresa que sectores de la CUP están cuestionando la subordinación a Convergència y a Junts pel Sí. Este paso dado, de desarrollarse podría ser un cambio en la estrategia política de la CUP, para emprender una ruptura con la burguesía catalana. Hay que romper con el día de la marmota de Mas, Puigdemont y Junqueras.
Ensanchar la base por izquierda implica avanzar en la defensa de las luchas obreras y populares en curso. El triunfo de ellas, será un gran paso para el avance de la lucha democrática por el derecho a decidir y por un proceso constituyente. Esta es una manera de romper con la dinámica institucional y parlamentaria que están ejecutando los 10 diputados de la CUP durante estos años en los que se ha desarrollado el proceso por el derecho a decidir de Catalunya.