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Red Internacional
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Mundo Sindical. La campaña antisindical de Cambiemos no se toma vacaciones

La gobernadora Vidal ofrece la posibilidad de desafiliarse a los docentes. El Gobierno nacional amenaza con auditorias a los gremios. La dirigencia burocrática de los sindicatos defiende sus intereses mientras deja pasar despidos.

Lunes 15 de enero de 2018 22:41

Foto: gobernadora Vidal y ministro de Trabajo Triaca.

A pesar de que muchas versiones periodísticas dan por postergado el tratamiento de la reforma laboral, la campaña anti-sindical que desarrolla el oficialismo nacional no se detiene.

Este lunes se conoció una fuerte denuncia contra la gobernadora de la provincia de Buenos Aires. María Eugenia Vidal y sus funcionarios impulsan la desafiliación de los docentes a los gremios.

A cualquier docente que quiera consultar su último recibo de sueldo encontrará una leyenda que “invita” a desafiliarse.

“Ante la situación de público conocimiento sobre afiliaciones compulsivas a entidades gremiales o mutuales de agentes del sistema educativo de la provincia de Buenos Aires, informamos las entidades a las que usted se encuentra afiliado, de acuerdo a nuestros registros. Para iniciar el proceso desvinculación haga click en el enlace”, reza el cartel que aparece.

Desde el Suteba se criticó duramente el accionar del gobierno provincial. La seccional La Matanza de este gremio -donde conduce la oposición combativa ligada a la izquierda- señaló en un comunicado que la decisión de Vidal es “una clara e indisimulable coerción de la patronal sobre los trabajadores, un abuso de poder y una práctica desleal que violenta incluso la Ley 23.551 que regula las entidades gremiales y habilita la injerencia estatal en las mismas". Allí mismo se agregó que "en Suteba tanto la afiliación como la desafiliación son acciones voluntarias y conscientes de cada docente”, se señala en un comunicado que se difundió.

Vidal y el macrismo se suman a la campaña anti-sindical que pretende deslegitimar las organizaciones obreras en función de la corrupción existente en amplias capas de la burocracia sindical que usurpa las conducciones.

Pero esas dirigencias no son lo mismo que las organizaciones. Muy por el contrario, de lo que se trata es que los trabajadores recuperen las mismas y las conviertan en herramientas de la pelea contra el ajuste y los despidos.

Amenaza de auditorías

Este lunes nuevamente hubo amenazas del gobierno nacional hacia los gremios. La posibilidad de auditorías para analizar los padrones, libros contables y las propiedades de los gremios apareció como un medio más para apretar a la dirigencia sindical.

Aquí el cinismo del gobierno nacional vuelve a quedar de manifiesto. Hace menos de un año y medio, como parte de la negociación para que las conducciones sindicales desactivaran cualquier protesta contra el ajuste, el gobierno reintegraba enormes montos a los gremios por las obras sociales.

Las auditorías, según informa Perfil.com, se preparan en común entre el Ministerio de Trabajo y la Superintendencia de Servicios de Salud, en lo que atañe a las obras sociales.

Sin embargo, este sería solo un primer paso según las versiones periodísticas existentes. Posteriormente el gobierno podría avanzar en someter la investigación obtenida a las bases de datos de la AFIP, el Banco Central y los registros de la Propiedad, entre otras instancias.

Amenazas son para todos y para ninguno

"No toda la dirigencia sindical es igual". La frase la pronunció el ministro de Trabajo de la nación, Jorge Triaca, durante una entrevista radial. "La mayoría de los dirigentes cumplen su función gremial dentro del marco de la ley”, agregó. Se trata de una forma de amenazar y a nadie al mismo tiempo.

La furiosa campaña anti-sindical que se desarrolla marcadamente desde hace semanas viene in crescendo. La denuncia de la Procelac contra Moyano se sumó al gigantesco show mediático creado a partir de la detención de Marcelo Balcedo.

El objetivo general del gobierno apunta a debilitar la respuesta de las organizaciones sindicales ante los ataques por venir. La posibilidad de avanzar en este ataque se da a partir de la enorme corrupción existente entre las cúpulas sindicales.

Como se ha señalado “esa casta que se enriquece es, al mismo tiempo, la que perpetúa la enorme fragmentación y división de las filas de la clase trabajadora. Su usurpación de la cúpula de las organizaciones obreras conlleva una limitación de las fuerzas subjetivas de la clase para enfrentar los ataques del capital”.

Precisamente, para los trabajadores y las trabajadoras, al mismo tiempo que se rechaza esta brutal campaña antisindical, es necesario pelear por echar a la dirigencia sindical corrupta y traidora de las organizaciones obreras.

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Redacción

Redacción central La Izquierda Diario