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Internacional. La carrera por la vacuna de Covid ¿conflicto geopolítico o pelea por la vida?

La carrera por la vacuna contra el SARS CoV 2 continúa tensando los conflictos internacionales ¿Se profundizarán también las tendencias proteccionistas de las potencias?

Lunes 11 de mayo de 2020

La semana pasada tuvo lugar una reunión virtual convocada por la Unión Europea en la que también participaron presidentes y ministros de Canadá, Japón, Jordania, Noruega, Israel y Sudáfrica; China asistió también pero únicamente como oyente y EEUU, India y Rusia brillaron por su ausencia.

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A pesar de que científicos de varios países han informado que una vacuna eficiente tardaría entre 12 y 18 meses, Trump aseguró el pasado 4 de mayo que su país la tendría para finales del 2020. Su carrera contra el tiempo -y contra los propios pronósticos de la ciencia- responden a la urgencia de ganar popularidad frente a las elecciones de noviembre.

Las farmacéuticas estadounidenses que han incursionado en esta carrera son Pfizer, Moderna, Johnson & Johnson, Regeneron, Inovio Pharmaceuticals, Novarax y Gilead Sciences, siendo las dos primeras las que van más adelantadas.

Mandatarios de la UE expresaron la preocupación de que de ser EEUU quien obtenga primero la vacuna, la niegue a los países que no considere aliados, pues ya intentó comprar y patentar los avances del laboratorio alemán CureVac. Esto sumado al retiro del apoyo económico a la OMS y la declaración de la Ley de Producción de Defensa por Trump, con la que prohibía la exportación de insumos, son las acciones que preocupan a los funcionarios europeos.

Pero en total fueron 69 los países que siguieron los pasos de EEUU y su política proteccionista, restringiendo o de plano prohibiendo el abastecimiento de medicamentos e insumos a otros países. A inicios de abril también hubo varios casos de lo que el socialdemócrata alemán Geisel llamó “piratería moderna”, pues varios países retuvieron cargamentos que tenían otros destinos, como el caso de Turquía.

Mientras tanto China tiene 8 proyectos para desarrollar la vacuna de los 90 que existen en el mundo, en un laboratorio de Wuhan parecen ya tener un importante avance y es que el país asiático produce el 80% de los antibióticos que se producen a nivel mundial

Para China, ganar la carrera de la vacuna implicaría una mejor posición frente al imperialismo internacional frente al desalentador panorama económico a nivel mundial. Un funcionario de la seguridad nacional estadounidense declaró a The Washington Post que “Tanto el Partido Comunista chino como la Casa Blanca saben que quien encuentre una vacuna viable en este momento, básicamente gobierna el mundo”.

Los conflictos económicos y políticos que China y EEUU vienen arrastrando desde hace ya unos años se agudizan al calor de la crisis económica y sanitaria y en última instancia son la expresión de conflictos geopolíticos y comerciales en otros terrenos.

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La política proteccionista de la burguesía en ambos países está lejos de defender los intereses de “sus pueblos”, en realidad ambos gobiernos están preocupados por la posición que tendrán para estar a la cabeza de la economía mundial y expandir su dominio.

Gane quien gane, no serán los millones de trabajadores desempleados, contagiados o que han perdido a familiares tras esta crisis los que encuentren beneficio, quienes se llenarán los bolsillos serán una vez más las grandes farmacéuticas, de las cuales las 10 más importantes ganaron tan sólo el año pasado 392 mil millones de dólares a base de lucrar con la salud.

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La colaboración internacional es esencial para avanzar velozmente en el descubrimiento de una vacuna eficiente, los esfuerzos de todos los gobiernos deberían estar puestos en la investigación científica y compartiendo entre ellos los avances. Pero estos esfuerzos deben partir de la nacionalización de las farmacéuticas y los laboratorios y funcionar bajo control de sus trabajadores, sin ningún tipo de pago a sus millonarios dueños. Esta no puede ser una nueva excusa para que los de siempre continúen enriqueciéndose.

El interés por salvaguardar la vida humana, de los sectores oprimidos y explotados del mundo entero debería ser la prioridad, sin importar el color ni la nacionalidad.