El día de ayer en un nuevo balance diario sin la presencia del ministro de salud Enrique Paris, se dio a conocer la mayor cifra de fallecidos en lo que va la crisis sanitaria en Chile, contando 279 nuevas muertes inscritas en el Registro Civil y confirmadas con PCR, es decir, no se contaron muertes probables o sospechosas, pudiendo incluso oscurecer aún más la escandalosa cifra.

Cristobal Cartes Bernal Estudiante de Medicina U. de Antofagasta. Militante Vencer.
Domingo 28 de junio de 2020
La cifra récord de fallecidos se enmarca en una situación nacional bastante compleja. Por un lado, la brutal crisis sanitaria y un manejo de la pandemia a la medida de los grandes empresarios, acumulando hasta el día de ayer más de 267 mil contagios y 5.347 fallecidos, sin contar los más de 3 mil muertos escondidos por el ex ministro Mañalich. Hasta la fecha se encuentran un total de 63 comunas en cuarentena total, y manteniendo una constante militarización de las calles y represión con millonarias multas y penas de cárcel a las personas que no cumplan las medidas. Gonzalo Blumel, Ministro del Interior, ha tratado en innumerables ocasiones a la gente que sale de sus casas de “irresponsables” sin embargo, la gente debe salir a buscar su sustento económico y arriesgarse al contagio porque de lo contrario morirían de hambre.
Por otro lado, una crisis económica que están haciendo pagar a la clase trabajadora, a las mujeres y estudiantes, dejando familias completas en la calle, siendo despedidas de sus lugares de sustento económico o suspendidos sus contratos, a través de la ley de destrucción del empleo (votada por los partidos del régimen hasta el Partido Comunista), que obliga hoy a miles y miles de trabajadores y trabajadoras a pagar su sueldo a través de sus seguros de cesantía, dinero descontado a los trabajadores de sus suelos; mientras que en un mundo paralelo, la Ministra del Trabajo, María José Zaldívar, declaró hace unos días que estos fondos de cesantía no pertenecen a los trabajadores, sino que son fondos puestos por los empresarios.
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La crisis sanitaria en la Región de Antofagasta también ha llegado a un punto crítico, al día de ayer la región superó los 8.000 casos, y de manera paralela la región se ubica en el primer lugar con mayor cantidad de nuevos casos por cada 100.000 habitantes, superando incluso a la Región Metropolitana, situación que viene a demostrar una vez más el desastre sanitario que nos ha arrojado Piñera y su Gobierno, a través de una estrategia sanitaria a la medida de los empresarios y sus ganancias.
La situación en Calama es desastrosa, un hospital colapsado con una gran cantidad de contagiados y fallecidos, pero la producción de las mineras a manos de grandes empresarios sigue en marcha. Piñera establece cuarentenas truchas para la región, mientras las y los trabajadores deben continuar con la producción de las ganancias de los empresarios, arriesgándose a contagiarse y contagiar a sus familias. Parlamentarios de la región exigen el cierre del aeropuerto de Calama, acusando que los contagios son trasladados de ciudades como Santiago, sin embargo en las principales mineras y también focos de contagio de la zona como Chuquicamata, el 96% de los trabajadores viven en la ciudad de Calama.
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Tal como se ha mencionado anteriormente, la estrategia sanitaria del gobierno nos ha llevado a una profunda crisis, utilizando medidas “sanitarias” como toques de queda, militarización y represión a la población, imposición de cuarentenas truchas a la medida de las ganancias de los capitalistas, junto con terribles cifras de despidos y suspendidos, y llevando a cabo una segunda cocina contra la clase trabajadora, un nuevo “acuerdo nacional”, para endeudar e hipotecar a las generaciones futuras y asegurar y salvar las ganancias de los grandes empresarios.
Hoy es necesario que la clase trabajadora, pobladores, mujeres y estudiantes a través de un plan de lucha impongamos ya un programa de emergencia para enfrentar esta crisis sanitaria. La CUT y las direcciones sindicales como las mineras, deben salir ya de su cuarentena y pasividad con el régimen, tenemos que ir por un paro nacional para imponer un programa de emergencia al servicio de las grandes mayorías y no de los capitalistas.
Debemos tomar ejemplos de organización y coordinación como el Comité de Emergencia y Resguardo de Antofagasta, el Comité de Salud y Seguridad del Hospital Barros Luco, para poder organizar este plan de lucha que se imponga a este gobierno criminal y que también imponga de forma efectiva un programa de emergencia claro, que dé respuesta a la crisis sanitaria, que contemple medidas como test masivos, la reconversión de industrias al servicio de la clase trabajadora y sectores populares, disposición de residencias sanitarias y albergues gratuitos para todo aquel que lo requiera, por insumos ya para todos los hospitales y centros de atención médica, prohibición de despidos y derogación de la maldita ley de protección del empleo, por el cese de los trabajos no esenciales, con el pago íntegro de los sueldos a todas las familias suspendidas, y con un ingreso de emergencia de $500.000 impuesto a través de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas y grandes mineras, para que la crisis la paguen los capitalistas y no la clase trabajadora.