Macri volvió a disponer del Teatro Colón como si fuera un hotel de lujo. En el marco del Foro de Negocios e Inversiones lo usó para rendir pleitesía a los empresarios extranjeros y sus socios menores locales.

Celeste Vazquez @celvazquez1
Jueves 15 de septiembre de 2016 00:00
El presidente Mauricio Macri organizó el lunes a la noche un agasajo de gala en el Teatro Colón, que ofició de bienvenida a los empresarios que al día siguiente formaron parte del “Mini Davos”.
Con el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta como anfitrión, el comienzo de la jornada estuvo a cargo de la orquesta estable del teatro. Luego llegó el momento de que los presentes degustaran el exclusivo menú a cargo de la empresa de catering IT (una de las más caras del país) acompañado de champagne y vinos Etchart y Rutini. Un menú muy fuera de las posibilidades de los trabajadores y el pueblo acosado por las penurias impuestas por este gobierno ajustador.
Fueron varios los funcionarios que no quisieron perderse el convite. Entre ellos: el ministro de Transporte Guillermo Dietrich; el ministro de Cultura Pablo Avelluto; la canciller Susana Malcorra; el ministro de Producción Francisco Cabrera y el infaltable secretario de Finanzas Nicolás “Nicky” Caputo, quien fue uno de los más solicitados por los empresarios. El funcionario, amigo y socio del presidente, es el primer contratista del Estado de la Ciudad de Buenos Aires, y uno de los empresarios que más ganancias obtuvo en el primer trimestre del gobierno de Macri. Seguramente, mucho se acercaron a pedirle la receta de su “buena suerte”.
Entre los empresarios estuvieron Cristiano Rattazzi (FIAT), quien afirmó que seguirán las suspensiones para los trabajadores automotrices; Enrique Cristofani (Banco Santander), otro de los más beneficiados en el gobierno de Macri; Gustavo Grobocopatel, dueño de uno de los mayores grupos agropecuarios y Paolo Rocca (grupo Techint).
La presencia extranjera, no tan numerosa como les hubiese gustado a los funcionarios, se hizo notar. Fueron de la partida Muhtar Kent de Coca Cola, líder en prácticas anti-sindicales al punto de asesinar a dirigentes gremiales en Colombia; Ali Moshiri de Chevron, la petrolera norteamericana beneficiada con los acuerdos con YPF y el embajador de EEUU Noah Mamet.
Por una noche el Teatro Colón se convirtió en una sede de gala donde el presidente y su gabinete comenzaron el remate del país al mejor postor.