Piñera sale a decir: “la constitución que queremos nos une como chilenos”, pero ¿qué nos puede unir a un gobierno que tiene las manos manchadas con sangre mapuche y con las vidas de quienes lucharon en la rebelión de octubre?
L.M. Estudiante Historia y Geografía Universidad Playa Ancha, Valparaíso.
Miércoles 19 de agosto de 2020
En nuevas escandalosas declaraciones, Sebastián Piñera partió refiriéndose a la crítica situación que hoy está viviendo el pueblo mapuche, después de tener una política de criminalización y militarización en la zona menciona “Dentro de ese marco por supuesto que estamos dispuestos a dialogar y a buscar soluciones, pero respetando siempre la protección de la vida y el estado de derecho”
Por otro lado, refiriéndose al debate del proceso constituyente y la votación del 25 de octubre, Piñera señaló que: “En ese plebiscito que está contemplado en nuestra constitución hay dos opciones. Yo estoy convencido de que todos los chilenos queremos cambiar, perfeccionar, modernizar nuestra Constitución”, continuó diciendo Piñera, palabras increíbles considerando que bajo su gobierno se ha buscado frenar cualquier transformación al régimen.
Y continuó “La reforma constitucional que estableció el plebiscito fijó dos caminos. Uno es una convención constituyente y el otro es que el Congreso asuma esa responsabilidad constitucional, porque todos queremos cambiar y mejorar la Constitución. Pero lo importante no siempre son los caminos”, agregó.
Apostando todo a un proceso constituyente amañado para cuidar este régimen al servicio de los ricos
Nos habla de civilidad uno de los gobiernos que niegan las violaciones, asesinatos y torturas. Que deja en impunidad a los policías y militares represores y niegan los informes internacionales sobre violaciones a las DDHH. El ejercicio “democrático” de Piñera está al servicio de acallar cuestionamientos mayores y desviar que nuevamente surjan las movilizaciones.
Nos habla de justicia un gobierno que encarcela a la población que protesta por hambre mientras dejan en libertad a los ladrones de cuello y corbata que se coluden en las farmacias.
Nos habla de libertad un gobierno que tiene cientos de presos políticos, que tiene militarizado el wallmapu. La única libertad es la que tienen los grandes empresarios para saquear poblaciones enteras, devastar el medio ambiente mientras mantienen en condiciones precarias al pueblo trabajador.
Este giro discursivo hacia el proceso constituyente, lo realizan porque saben que están aislados y porque el proceso puede contener el impulso de nuevas movilizaciones que superen la rebelión de octubre.
Es un llamado a la unidad en un escenario convulsivo, con demagogia sobre la democracia mientras vetan en los hechos cualquier expresión política nueva para el proceso constituyente.
Para terminar con el régimen de los 30 años, es urgente mantener la lucha por una asamblea constituyente libre y soberana, sin trabas ni vetos, y en función de aquello desplegar la perspectiva de la movilización y el camino abierto en la huelga general del 12 de noviembre, para enfrentar y derrotar los planes del gobierno y luchar por acabar con toda la herencia de la dictadura militar.