La Agencia Nacional de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) llevó a cabo prácticas de interrogatorio "más brutales" de lo que había admitido en los años posteriores a los ataques del 11-S y además sus resultados no fueron efectivos.
Jueves 11 de diciembre de 2014
Foto: Reuters
Así lo indicó ayer el informe del Comité de Inteligencia del Senado de EE.UU. divulgado tras cinco años de investigaciones sobre ese asunto.
El estudio, que consta de más de 500 páginas y abarca desde finales de 2001 hasta comienzos de 2009, revela, entre otros detalles escabrosos, que de los 119 detenidos bajo el programa de interrogatorios de la CIA, al menos 26 fueron retenidos por error.
El documento analiza el uso tortura en los procesos de interrogatorio a sospechosos y miembros de la red Al Qaeda retenidos en instalaciones secretas en Europa y Asia en los ocho años posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001 (11-S).
Según el estudio, los detenidos tras los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York sufrieron prácticas como la privación de sueño durante más de una semana y la amenaza continua de que no iban a salir vivos de la custodia a la que estaban siendo sometidos.
Entre otras cosas, el texto indica que, con la aprobación del personal médico de la CIA, al menos cinco de los prisioneros fueron sometidos a procedimientos "médicamente innecesarios" de "alimentación rectal" o "hidratación rectal" y otros tantos a baños de hielo. "Uno de los interrogadores le dijo a otro detenido que nunca irían a juicio" porque no podían "dejar nunca saber al mundo qué les habían hecho", relata el informe. "Agentes de la CIA también amenazaron al menos a tres detenidos con hacer daño a sus familias, incluyendo a los hijos de un detenido, y con abusar sexualmente de la madre de otro y ’rajarle la garganta a su madre’", detalla el texto.
El informe del Senado describe, asimismo, las prácticas de asfixia simulada practicadas al reconocido como cerebro del 11-S, Khalid Shaikh Mohammed, así como a otros detenidos, definidos como "series de ahogamientos" que en muchas ocasiones les producían vómitos.
El director de la CIA, John Brennan, defendió que la información extraída de las torturas fue "crucial" para entender a Al Qaeda y aún es útil para sus esfuerzos contra el terrorismo.
Ante la publicación del informe, el presidente de EE.UU., Barack Obama, insistió en que las prácticas de tortura durante la conocida "guerra contra el terror" no ayudaron a los "esfuerzos contra el terrorismo" ni a los intereses de seguridad nacional del país.
El primer ministro británico, David Cameron, dijo hoy que los países occidentales se arriesgan a perder su "autoridad moral" con el uso de la tortura, tras la denuncia del Senado sobre las prácticas de tortura de la CIA tras el 11-S.
La senadora demócrata Dianne Feinstein, presidenta del comité, y quien presentó ante el pleno de la Cámara alta el estudio dijo que "nunca hubiera sido un buen momento para publicarlo", dado su contenido y la inestabilidad internacional en zonas como Oriente Medio.
Sin embargo, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConell, y el republicano de más alto rango en el Comité de Inteligencia de la Cámara alta, Saxby Chambliss, consideraron que el informe "distorsiona" la realidad y tiene "motivaciones ideológicas".

Claudia Cinatti
Staff de la revista Estrategia Internacional, escribe en la sección Internacional de La Izquierda Diario.