Los argumentos esgrimidos en su alegato final por Xavier Melero, abogado defensor de Joaquim Forn, son una confesión de la dirección política del procès. La confirmación de que iban de farol, a contramano de decenas de miles de personas que hicieron posible el 1-O.
Federico Grom Barcelona | @fedegrom
Miércoles 12 de junio de 2019
Se ha llegado al final del juicio farsa contra las aspiraciones democráticas del pueblo catalán, en donde a golpe de constitución y código penal se ha hecho encajar la realidad a las acusaciones de rebelión y sedición sostenidas por el Estado y la extrema derecha.
Xavier Melero, autodefinido como “liberal, no nacionalista” (o mejor dicho no nacionalista catalán) e impulsor de Ciudadanos en su formación, es abogado de cabecera, desde hace una década, del PDeCAT. Defendió en su momento a otros dirigentes de la antigua Convergencia como Oriol Pujol en el caso de corrupción de las ITV.
Pero, ¿quien es en realidad este abogado? El mismo que tiene a Pablo Llarena “un respeto profesional y un aprecio personal” y sostiene sobre el Tribunal Supremo que “es uno de los tribunales más prestigiosos de Europa” y que “no nos debemos hacer trampas al solitario y hablar del ‘tribunal de la tiranía’ o del ‘tribunal de la Turquía de Erdogan”.
El letrado encargado de la defensa del exconseller Joaquim Forn, Xavier Melero, ya se había negado en su momento, a diferencia del resto de las defensas de los procesados, a alegar indefensión frente al Tribunal Supremo.
Pero si por algo ha pasado Melero a ser discutido públicamente, es por su alegato final durante la sesión de ayer, en el que plantea que se está confundiendo desobediencia con rebelión, así como que las acusaciones son lisa y llanamente humo, o que probar la violencia es imposible porque no la hubo. Hasta aquí no difiere demasiado de lo que plantean las otras defensas.
Sin embargo, sostiene también que las estructuras de Estado prometidas, el apoyo internacional, fueron meras fanfarronadas por parte del Govern y que la DUI no fue más que un hecho simbólico, indicando que la única en el mundo que se la ha tomado en serio ha sido la Fiscalía del Estado. Melero dice por su defendido, en forma de confesión, que los hechos indican que el Govern renunció voluntariamente a cualquiera de los mecanismos de independencia.
Este discurso está lejos de toda la épica y la retórica sostenida por la defensa de sus compañeros procesados, Melero, como durante todo el juicio, exhibe otra estrategia de defensa que expresó en sus conclusiones finales. En sus propias palabras, una defensa “más técnica” que “política”.
"El Govern de la Generalitat incumplió sistemáticamente el contenido de sus leyes de desconexión para que nada de lo que hiciera tuviera validez normativa. El Gobierno de la Generalitat incumplió la declaración de independencia" sostuvo el letrado.
Y continúa "No se arría la bandera, no se comunica nada al cuerpo diplomático y todo el mundo se adapta a la aplicación del artículo 155”. Y advierte, a sabiendas de lo incomodo de sus argumentos para varios de los encausados, que “soy consciente de que a alguien puede molestarle esta versión de los hechos. Pero esto es lo que ocurrió"
Todos estos abandonos, fueron denunciados desde la izquierda revolucionaria consecuente con el derecho a la autodeterminación. Pero como reza el axioma jurídico, “a confesión de parte, relevo de pruebas”.
El letrado sostuvo en una de sus argumentaciones que “el mensaje que debe lanzar esta sala en su sentencia no puede ser de ninguna de las maneras: señor mío, si va usted a rebelarse vaya armado, porque por lo menos si va armado podrá deponer las armas y beneficiarse de un atenuante. Cosa de que si va usted a cuerpo gentil no ocurrirá en ningún caso”.
Para cerrar, aprovechó para tener palabras de agradecimiento con el Tribunal por su atención y a la policía por cuidar del orden y la seguridad, antes de concluir por “apostar por reconstruir una España en la que solamente discutamos por William Faulkner”, en una referencia a la película ’Amanece, que no es poco’
Entre las voces a las que escuecen estos comentarios se encuentran Mireia Boya de la CUP, la cual expreso en su cuenta de Twitter, que las palabras de Melero eran una “bofetada al independentismo con la mano abierta”.
Bernat Dedéu, filósofo y tertuliano, en modo irónico ha afirmado que Melero y "España" ha dado una "gran lección": "Cobrar pasta para acabar insultando y humillando a tus clientes. Sombrerazo. Aplausos sonoros. Ovación. Aprendamos de una vez".
Por su parte, Albano Dante-Fachin, al frente del Front Republicà ha señalado que “lo que dice Melero sobre las renuncias post 27-O deberían ser seguidas por explicaciones de los responsables”.
Pero Melero pone en evidencia la verdadera estrategia y los intereses de la dirección del procés. La inconsecuencia intrínseca de la burguesía y la pequeña burguesía para llevar adelante y hasta el final los derechos democráticos más elementales, como es el derecho a la autodeterminación nacional, que solo pueden ser conseguidos mediante los métodos de la lucha de clases.