La derecha, para reprimir y criminalizar, buscaría entregarle herramientas al Poder Legislativo (facultad que hoy solo tiene el Ejecutivo) para declarar Estados de Excepción y entregar a las Fuerzas Armadas las facultades necesarias para controlar “situaciones de emergencia”.

Ricardo Rebolledo La Izquierda Diario
Jueves 16 de febrero de 2017
Acá son dos las discusiones, el hecho mismo de la existencia de la facultad del Estado de Excepción Constitucional, hoy por hoy a uso y discreción del Poder Ejecutivo, y el proyecto mismo de reforma que está impulsando la derecha que busca entregarle estas facultades al Poder Legislativo.
La reforma a la constitución seria la siguiente:
“El Congreso Nacional, con el voto favorable de las tres cuartas partes de los parlamentarios en ejercicio, podrá requerir al Presidente de la República la declaratoria de cualquiera de los estados de excepción establecidos en esta Constitución, quien deberá, en el plazo de seis días contados desde la notificación del acuerdo, ejecutar las medidas necesarias para su cumplimiento”.
No es casual de adonde viene la propuesta, del sector más reaccionario de la derecha, la Unión Demócrata Independiente (UDI), que constantemente pide el estado de excepción en La Araucanía para criminalizar y reprimir al pueblo mapuche, y defender a los empresarios forestales.
Sabemos en la práctica el uso de los Estados de Excepción a lo largo de la historia, las veces que ha sido ocupado en desastres o causas naturales son las mínimas, ha sido la mayoría de las veces puesto en contra del pueblo trabajador.
Una pequeña perspectiva histórica
Durante el siglo XIX los Estados de Excepción fueron en su mayoría usados para dominar, o controlar luchas dentro de la mismas clases dominantes, la fracción que se encontraba en el gobierno la usaba para controlar a la otra, y viceversa. Asimismo, para reprimir las luchas de trabajadores y oprimidos.
Durante el siglo XX se convierten en una herramienta clave para el control del movimiento obrero, sus huelgas y las luchas sociales, convirtiéndose en tragedia en donde fue aplicado. Muchas de las veces terminando en sendas masacres obreras como La Matanza de la Escuela de Santa María, entre otras muchas mas, o campesinas, como en Ranquil, que conocemos fueron dadas en Estados de Excepcion.
Los gobiernos militares del ´24 al´32 también utilizaron en todas sus capacidades estos estados, y ya a mediados del siglo XX fueron usados para frenar combativas huelgas obreras, como la de los mineros del carbón de Lota y cercanías, que agrupó a cerca de 23 mil obreros, donde se declaro Estado de Excepción y fueron enviados 18 mil militares de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, que no solo terminaría en una represión brutal, sino que en la creación del mismo campo de concentración de Pisagua.
No es casualidad que la derecha golpista hoy busque facultarse mas métodos de represión.
Con un régimen cuestionado por los casos de corrupción, donde vemos en las calles un cuestionamiento a toda la herencia de la dictadura abierta el 2011 por el movimiento estudiantil y la lucha por la educación gratuita, la lucha del mapuche por su tierra, una recuperación que va en alza del movimiento obrero, a hoy ver masivas marchas que buscan acabar con las AFP.
Hay que terminar con cualquier facultad de algún poder del Estado para sacar a los militares a las calles, y acabar con cualquier instrumento que le otorgue a esta institución forjada en masacres internas, cualquier control y poder sobre la población. Esta herramienta no es más que un intento de fortalecer la criminalización y luchas contra todo el pueblo trabajador.