Moyano, Caló y Yasky salieron a criticar duramente la devaluación. Por ahora no pasan de las palabras.
Viernes 18 de diciembre de 2015
Medida tras medida, el macrismo aplica cada día un golpe mayor a los trabajadores. El ajuste anunciadísimo ya está en marcha y a gran velocidad.
Ayer por la tarde se liberó el cepo al dólar y se desató una devaluación que ya supera el 40 %, un duro golpe al salario. Ese ajuste va además acompañado por despidos que ya vienen ocurriendo hace rato.
Frente a la devaluación, los dirigentes sindicales como Caló, Moyano o Yasky hacen declaraciones alarmantes de lo que viene sucediendo ya. Todos denuncian la devaluación en curso. Pero hasta el momento no pasan de las declaraciones.
Antonio Caló: “Si el precio del dólar llega a 15 pesos, eso significará una devaluación del 50 por ciento. Vamos a reunirnos en el Consejo Directivo de la CGT para pedirle al Gobierno que nos otorgue un bono de 5 mil pesos para pasar las fiestas”.
El líder de la UOM también señaló que los empresarios y los sectores agroexportadores ya fueron beneficiados con “la quita de las retenciones”, mientras los trabajadores “todavía esperan”.
Hugo Moyano: "Esto tiene aroma a los 90”, dijo, remontándose a los años del menemismo y aplicación de los planes neoliberales. Al mismo tiempo llamó a “ser cauteloso” ante el nuevo gobierno.
Hugo Yasky: advirtió sobre los riesgos de pérdida de puestos de trabajo y entrada en recesión. Ayer se movilizó y habló frente al Congreso Nacional en la concentración del kirchnerismo. Decidió ayer el “alerta y movilización” en defensa del “sinceramiento del salario” y rechazó “el fuerte e incesante aumento de los precios, en especial de los productos de primera necesidad”.
Hasta ahora, lo que priman son las palabras y las declaraciones fuertes. Pero no han convocado a ninguna medida de acción concreta de los trabajadores para enfrentar un ajuste que ya empezó a golpear con todo.
Desde la izquierda clasista, por el contrario, se viene exigiendo asambleas por lugar de trabajo y que las conducciones sindicales abandonen los discursos y convoquen a medidas de fuerzas reales para enfrentar el ajuste.