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Red Internacional
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18 de Octubre. La disputa por el balance de la jornada

Figuras de todos los sectores del régimen se enfocaron en un discurso de rechazo a la violencia y reivindicando una paz en abstracto. Los medios de prensa tradicionales invisibilizan brutalmente manifestaciones de centenares de miles de personas a lo largo de todo el país y muestran imágenes criminalizadoras. Sí, la lucha es el camino, pero ¿cuál será la perspectiva? ¿por dónde avanzamos con la lucha?

Martes 19 de octubre de 2021

Destacadas figuras políticas, desde Boric a Kast, desde Irací Hassler hasta el ministro del interior, se enfocaron en un discurso de rechazo a la violencia, a una violencia “en general”. Los medios de prensa tradicionales, mientras tanto, invisibilizaban brutalmente manifestaciones de centenares de miles de personas a lo largo de todo el país y mostraban imágenes criminalizadoras en las que hablaban de las movilizaciones pero mostrando saqueos.

Este 18 de octubre, el régimen que pasó de la transición de la democracia hasta nuestros días quiso imponer la lectura de una jornada marcada por hechos de violencia, haciendo como si las masivas movilizaciones no hubiesen existido. Los políticos del régimen, desde la derecha hasta el PC y el Frente Amplio como “sostén por izquierda” del mismo, se sumaron al coro de la condena a la violencia.

Quienes asistimos a las movilizaciones pudimos notar, entre cánticos y pancartas, que las demandas de la rebelión seguían patentes: Fuera Piñera, libertad a las y los presos políticos, demandas por derechos sociales de pensiones, educación, vivienda. Lo que a su vez deja en claro que esas demandas no se han resuelto hasta hoy, con Piñera aún gobernando y con una Convención Constitucional en la que se le cede cada vez más espacio a la derecha.

Con tal razón es que se explica en gran parte las masivas movilizaciones en conmemoración al inicio de la rebelión de octubre de 2019. Estas masivas concentraciones y marchas a lo largo del país mostraron el camino de la lucha, camino que el régimen se esmeró en ocultar. Carabineros por ejemplo estimó en diez mil personas la concentración en Plaza Dignidad, cuando había varias decenas de miles, más de un centenar de miles de personas.

El régimen heredado de la dictadura oculta la movilización porque fue el camino que realmente les hizo peligrar con perder sus privilegios, lo criminalizan para que el debate público se posicione más a la derecha, y la izquierda del régimen, representada por el Frente Amplio y el Partido Comunista, se une a al coro de los hipócritas corruptos de la derecha para facilitar esa tarea.

Irací Hassler, del Partido Comunista, expresó que “La unidad de Chile debe superar la violencia.”. En la misma línea se pronunció el presidenciable del Frente Amplio, Gabriel Boric, por una unidad de país en abstracto, como si los cambios que necesitamos se pudieran dar con esa unidad diplomática incluso con los represores. No, la unidad que necesitamos es la unidad de la clase trabajadora y el pueblo, esos contingentes que podría mover tanto el Frente Amplio como el Partido Comunista en los sindicatos, centrales y federaciones que dirigen, pero esa no es su perspectiva.

Si bien se mostró una masividad en las calles, una enorme cantidad de personas apoyando las demandas de octubre, esas ganas de acabar con el Chile heredado de la dictadura, también es cierto que no hay una perspectiva clara de movilización. Desde la Convención Constitucional hasta las elecciones presidenciales, todo lo que intenta hacer el régimen va en dirección a desviar la movilización, a criminalizarla, y a bogar por una paz que sólo significa paz para ellos mismos e impunidad para los represores.

Lo hemos dicho y lo seguiremos diciendo: sin la lucha en las calles las demandas por las que luchamos no podrán ser conquistadas, y la derecha recuperará aún más aliento. Pero no se trata de una lucha en las calles a secas. Para que la movilización tenga una perspectiva clara de conjunto se necesita que entren en escena los grandes organizaciones de la clase trabajadora, los grandes contingentes de trabajadoras y trabajadores de empresas estratégicas, que entren además las federaciones estudiantiles, que se pueda coordinar una verdadera fuerza que pueda arrebatar nuestras demandas. Decimos coordinación de las luchas además, porque luchas hay, pero dispersas, y por tanto más fáciles de aislar para el gobierno, los empresarios y quienes defienden el status quo desde la derecha hasta el Frente Amplio.

Para poder coordinar estas luchas no hace falta sólo voluntad, sino que sobre todo un programa político unificador, un Pliego Único de demandas organizado desde asambleas de base. Este pliego debe ir en perspectiva de la huelga general para echar a Piñera del gobierno y conquistar nuestros intereses: derechos sociales en educación, pensiones, salud y vivienda; desmilitarización del Wallmapu y devolución de sus tierras ancestrales; libertad a las y los presos políticos de la rebelión y del pueblo mapuche.