Tras semana de tomas y paros en la UNAM para luchar contra la violencia hacia la mujer, la comunidad LGBTTTI+ debemos luchar para que el movimiento estudiantil retome también nuestras demandas.
Lunes 10 de febrero de 2020
En México la Diversidad Sexo Genérica (DSG) se enfrenta a los crímenes de odio, principalmente los que vienen de los sectores más precarizados, por ejemplo el 20.7% eran estilistas, el 20.2 trabajadoras sexuales y un 15% empleados del sector público y privado.
Esta cuestión se traslada al mundo laboral, 30% de las personas que viven abiertamente su orientación sexual e identidad de género en el trabajo ha recibido comentarios, conductas o actitudes negativas, además 42% de los homosexuales a la hora de pedir un empleo les piden la prueba de VIH y un 48% a las mujeres trans, ésto según datos de Letra S, CONAPRED Y CEAV.
Para los jóvenes de la DSG el escenario es aún más difícil, pues: no solo nos enfrentamos al rechazo de las universidades, a estudiar y trabajar al mismo tiempo en trabajos precarios, en los call center o en las cadenas de comida, y a la criminalización por el hecho de ser jóvenes.
También nos debemos afrontar a la homolesbitransfobia, principalmente los que vivimos en las periferias y en los barrios de las ciudades. Según datos de Yaaj México el 30% de la juventud que es parte de la diversidad se han enfrentado a agresiones policíacas, y alrededor del 50.7% no demuestra afecto públicamente a su pareja por miedo a la homofobia, sin olvidar la violencia que hoy se sigue viviendo en las escuelas, con la familia, etcétera.
Toda esta violencia y discriminación que a la que nos enfrentamos la DSG, se traslada no solo al ámbito familiar, si no, también a la vida universitaria: desde las aulas y pasillos de la universidad, hasta el trámite tortuoso para el cambio de género en los documentos, la nula educación sexual en todos los niveles educativos, etc.
Por eso es importante que surjan procesos democráticos y amplios en la universidad, cómo las asambleas que se han dado en algunos planteles, mismas que han permitido una gran discusión, es necesario que todas las demandas y acciones se tomen con el conjunto de la universidad , con discusiones amplias y no sin ella, para que se tomen en cuenta todas las demandas de la comunidad.
Para enfrentar la violencia de géneros es necesario llamar a la unidad de las luchas incluyendo las demandas de los trabajadores y académicos, contra la precarización laboral y sobre todo las de la diversidad que tienen un mismo origen con la violencia que viven las mujeres.
Es importante luchar por un plan integral que luche contra la violencia hacia las mujeres y la diversidad sexo genérica, que incluya educación sexual para todos los niveles, a la par de incluir demandas por una educación pública y gratuita para todas y todos.
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Misma que debe garantizar la atención médica para la salud sexual y reproductiva, que incluya clínicas para la interrupción legal del embarazo gratuita para todas las mujeres y personas gestantes ya sean de la universidad o no estén matriculadas, que los trámites para el cambio de género y nombre no sean tortuosos.
Junto a esto pelear por mejores condiciones laborales para los trabajadores y académicos, pero para que todos estos planes sean posibles, es necesario que se destine más presupuesto a la universidad, en lugar a la Guardia Nacional, la militarización del país, que junto a la policía nos criminalizan por ser jóvenes y diversos y con el no pago a la deuda externa.
Urge levantar un movimiento estudiantil independiente de las autoridades y del tribunal universitario, que son los mismos que criminalizan, levantan actas y suspenden a los estudiantes, trabajadores y académicos que nos organizamos en nuestras escuelas. Por eso es necesario pelear por una comisión de género y sexualidad, independiente a las autoridades, dónde se discutan de manera amplia y democrática que hacer ante cada caso de violencia.
Incluso los protocolos de violencia de género, que son creados a espaldas de la comunidad, con salidas punitivas que fortalecen los órganos universitarios como el Tribunal Universitario, que tiene una larga lista de estudiantes expulsados por luchar y organizarse, por eso es necesario crear las secretarías de género y sexualidad como forma amplia de organización, donde podamos discutir los planes de estudio, para que tengan materias en todos los grados, para todos los estudiantes que hablen sobre cuestiones de género y sexualidad, de la par de luchar contra la tecnificación de estos.
Además que es necesario sacar lecciones de la diversidad sexo genérica en Ecuador, Costa Rica, Chile, que salió a las calles a enfrentar al gobierno, no solo por nuestras demandas, sino que además de la mano de las mujeres, los trabajadores y la juventud, que es la única forma de luchar por nuestras demandas, para poder tener la universidad que nos merecemos los hijos de los trabajadores, que somos quien día a día vivimos la violencia en nuestros barrios y en la colonias periféricas a las ciudades, en nuestro camino a la casa y a la escuela.