La Iglesia Católica está interviniendo activamente en los debates políticos de Chile. En la discusión de la reforma educacional, rechazándola. En la discusión del Acuerdo de Unión Civil, rechazándolo. En la discusión del aborto, rechazándolo, y autodenominándose “pro-vida”. Ahora, el rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, anunció que no respetará la ley en caso de que se apruebe el proyecto de ley que permite el aborto en tres casos: inviabilidad del feto, violación, peligro de muerte de la madre. Y el Cardenal Ezzati, recurrirá al Papa Francisco.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 5 de febrero de 2015
Los “temas valóricos”: el abierto activismo político de la Iglesia
No se trata solo del Cardenal Ezzati que es, de todos modos, el jefe de la Iglesia local.
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal monseñor Alejandro Goic, criticó meses atrás lo que llamó el “frenesí legislativo".
El obispo de Temuco y presidente del Área de Educación de la Conferencia Episcopal, Héctor Vargas, presentó 52 indicaciones al Senado cuando se discutía la recientemente aprobada “ley de inclusión” de la reforma educacional.
La Pontificia Universidad Católica (PUC) forzó que el proyecto de ley sobre el Pacto de Unión Civil (PUC) se cambiara a la ley finalmente aprobada por Acuerdo de Unión Civil, para evitar la coincidencia de las siglas.
La abierta intervención política de la Iglesia Católica de Chile en estos meses ha coincidido con los reclamos de la derecha, y sus medios de comunicación. No siempre fue así, como sabemos con su defensa de los DDHH durante la dictadura. Pero es así en el presente. Y se opone activamente a cada reforma en discusión. Referente moral para millones, reviste su intervención de argumentos morales: defensa de la vida, defensa de la familia, defensa de la libertad de enseñanza.
Hay que recordarles su propia máxima: “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Lucas 6, 41-42)
La doble moral de la Iglesia
La Iglesia esta estructuralmente carcomida por una práctica de pedofilia. Haciendo abuso de su autoridad, cientos de sacerdotes en todo el mundo están acusados. De las acusaciones investigadas, se contabilizan 3.000 casos posibles de pedofilia y pederastia, de los cuales 300 han sido probados.
En Chile, el caso de Karadima es el más resonante y brutal. Por la imbricación de este sacerdote con la elite local, y la protección de que gozó por la alta jerarquía.
La doble moral la carcome en múltiples ámbitos. Recordemos algunos.
En marzo del 2012 moría tras ser golpeado Daniel Zamudio, joven homosexual. El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) lo denunció activamente, para que no se naturalicen los ataques homofóbicos. En respuesta, el Cardenal Ezzati acusó de “aprovecharse” del caso. El Movilh respondió evidenciando el "doble estándar" del Arzobispo, que visitaba al sacerdote Fernando Karadima, condenado por abuso sexual a menores, y no tener el mismo gesto hacia el joven durante los 25 días que agonizó.
Poco después, designaron como nuevo obispo de Osorno al monseñor Juan Barros Madrid como nuevo obispo de Osorno, un discípulo del ex párroco de El Bosque Fernando Karadima.
Otro caso de abusos a menores en Chile, esta vez del sacerdote John O’Reilly condenado a 4 años de cárcel por el delito de abuso sexual contra una menor del colegio Cumbres, perteneciente a los Legionarios de Cristo.
Otro cura, Gerardo Joannon, de la Congregación de los Sagrados Corazones (SS.CC.), fue acusado por su presunta participación en una red de adopciones ilegales que habría operado entre la década de los ’70 y los ’80. Muchos de los niños dados en adopción eran dados por muertos para que la madre no los reclamara. El Vaticano declaró que no había “sanción canónica” para estos casos.
Aún así, sí sancionan moralmente sobre estos casos. En la Universidad de Los Andes, del Opus Dei, en 1992, una estudiante de Enfermería quedó embarazada y fue suspendida por estar esperando un hijo sin haber contraído matrimonio.
Y aunque existió un Cardenal Silva Henríquez con la Vicaría de la Solidaridad y su defensa de los DDHH, existe también un cura Hasbun defensor acérrimo de la dictadura y sus servicios de represión.