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Red Internacional
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Minería. La "economía de guerra" de los empresarios es excusa para aumentar ataques a trabajadores de la minería

Con la excusa de las consecutivas bajas del precio del cobre y la desaceleración económica, CODELCO se propone despedir 3.000 trabajadores contratistas. A esto se suman lo más de 700 trabajadores que se ven perjudicados por el cierre de minera Pedro de Valdivia. Si no han habido respuesta a estos ataques, se debe al rol que vienen jugando los dirigentes de las diversas organizaciones mineras.

Martín López

Martín López Trabajador del Litio

Viernes 25 de septiembre de 2015

Durante esta semana el precio de la libra del cobre sumó bajas consecutivas durante cinco días seguidos, cerrando su valor en la bolsa de metales de Londres en US$2,28 la libra. Estas bajas que hacen que el cobre no pueda salir a flote de las expectativas empresariales se debe principalmente a la incertidumbre que genera el inestable momento económico por el cual viene atravesando China, la que durante esta semana marcó nuevamente una baja en sus bolsas.

A esto se le suma las palabras de desaliento para los empresarios de Mario Marcel -el candidato de Bachelet al consejo del Banco Central- que recalca que el escenario para los países emergentes como Chile está lleno de incertidumbre, la que no deja ver claramente en que puede concluir la desaceleración económica atravesada por los vaivenes de la economía del gigante asiático; alertando con esto a que mientras más bajo sea el potencial de crecimiento económico más bajo será el espacio para llevar adelante las políticas fiscales y monetarias del gobierno, mostrando el escenario adverso por el que pasa el país.

A su vez el gobierno ya ha anunciado las políticas que se enfocarían en ’levantar’ la economía, las cuales giran en torno principalmente al financiamiento estatal a los proyectos de emprendimiento que tengan relación a sectores que son más rentables en estos momentos delicados de la economía mundial, buscando también simplificar los trámites y permisos para proyectos que se relacionen a estas nuevas áreas más rentables.

Sin duda un escenario complejo para la clase obrera, la que viene siendo atacada a destajo por los empresarios con cierres de proyectos en la minería y despidos, más en momentos en que la carestía de la vida aumenta. Aún así los planes de gobierno están lejos de entregar salidas beneficiosas para los trabajadores, es más éste hace oídos sordos a los despidos y se empecina en solventar los intereses de los empresarios a través de su política para simplificar la entrada de las inversiones extranjeras con métodos más flexibles a los permisos para los proyectos de nuevos capitales.

La "economía de guerra" de las dos principales productoras de cobre

La llamada "economía de guerra" que están llevando adelante las compañías mineras producto de las sucesivas bajas históricas del cobre, ha cobrado durante este año miles de puestos de trabajo rodeando los 15.000 trabajadores desvinculados. Esto se ha reflejado en las dos principales mineras productoras de cobre a nivel nacional-Minera Escondida y Codelco-, realizando lo que los empresarios llaman "programas de optimización operativa conducentes a reducir costos e incrementar productividades laborales".

La primera se dio en Escondida con el conocido plan de retiro ’voluntario’ dejando sin trabajo a más de 1.200 trabajadores. En Codelco el plan de retiro se propuso el año 2012 con la firma de los tres sindicatos de la división de Chuquicamata, este promovería el retiro de más de 1.000 trabajadores entre los años 2013-2016.

Durante el año 2013 los trabajadores que se vieron obligados a acoger el plan superó los 470 trabajadores, pero este año de los supuestos 480 trabajadores que deberían hacerlo son sólo 60 los que lo han hecho. A pesar de esto último Codelco ya anunció que durante estas semanas despedirá 3.000 trabajadores contratistas pertenecientes a las áreas de operaciones y proyectos, en la división El Salvador terminaron contrato con tres empresas contratistas de las cuales sólo 340 trabajadores serán internalizados por sus posiciones estratégicas en la producción y en El Teniente se dio por finalizado el contrato con una empresa francesa de construcción de túneles mineros-con la cual tenía contrato hasta el 2019, dejando a 1.000 trabajadores en la calle.

Por lo tanto, la denominada "economía de guerra" ya se puso en marcha dejando miles de familias en la calle de las cuales faltan aún más trabajadores, ya que según los datos entregados a principio de año sólo en la minería se espera reducir el 10% de la mano de obra, es decir aproximadamente habría que llegar a los despidos de un total de 24.000 trabajadores. Aún así es una mal llamada "economía de guerra" porque hasta el momento es sólo un bando el que ataca, el de los empresarios en contra del pueblo trabajador.

El complejo escenario de los commodities traspasó la minería metálica

Este jueves la corrupta empresa SQM de Ponce Lerou-ex yerno de Pinochet-, retomó la iniciativa contra los trabajadores llevando adelante nuevamente políticas de reducción de costos. Recordemos que durante el año 2013 llevó adelante el plan ’SQM 100’ en la cual se despidieron más de 400 trabajadores pertenecientes a la compañía. Esta vez con el objetivo de bajar los costos de producción en una de sus faenas en Antofagasta, los dueños de la empresa tomaron la decisión de cerrar la operación minera y parte de las plantas productivas de Pedro de Valdivia.

Esto involucra los puestos de 713 trabajadores de los cuales- según la compañía- se estaría buscando la reubicación de 500 en otras faenas de la empresa como lo es Nueva Victoria y Coya Sur donde la firma apuesta aumentar la producción de yodo. Pero nada está claro con los otros 213 trabajadores que lo más probable es que sean totalmente despedidos.

¿Por qué no hay respuesta de los trabajadores a los ataques de los patrones?

La falta de una respuesta a los descarnados ataques de los empresarios de la minería contra los trabajadores están vinculados al rol que vienen jugando los dirigentes de las diversas organizaciones mineras. El papel pasivo de las direcciones burocráticas de los sindicatos, confederaciones y federaciones mineras se traduce en la complicidad de estos a los despidos realizados por los patrones. Lo hemos visto en el rol de los dirigentes del Partido Comunista en la CTC que no han dado ni un paso para radicalizar las políticas ni las acciones en el contexto de la negociación del Acuerdo Marco a pesar del asesinato del minero Nelsón Quichillao y la toma de dos de las divisiones de Codelco empujada por los trabajadores de base.

Es más los dirigentes de la CTC emplazan al gobierno confiando en que este pueda solucionar el conflicto, el mismo gobierno dueño de Codelco y del 49% de Minera El Abra donde los 1.700 despidos pasaron sin pena ni gloria para la Nueva Mayoría. Por otro lado tenemos al presidente de la FTC, Raimundo Espinoza, que se alineó con la estatal para criminalizar a los contratistas cuando retomaban las movilizaciones.

Tampoco se puede esperar mucho de los dirigentes de los sindicatos de SQM donde el ejemplo más claro de burocracia la encontramos en el sindicato de El Salar donde los dirigentes actúan como meros agentes de Ponce Lerou, y para qué hablar de los dirigentes del Sindicato de Escondida que terminaron cediendo a los masivos despidos encubiertos en los planes de retiro, donde los mismo dirigentes llevaron adelante acciones de manera solitaria sin organizar a la base del sindicato.

La única solución es la confianza en la propia fuerza de los trabajadores

La única salida que le queda a los trabajadores para enfrentar los despidos es confiar en sus propias fuerzas, pero no levantando sólo acciones que queden en lo espontáneo, si no que llevando adelante los métodos históricos de la clase obrera radicalizando la política, levantando un plan de lucha por la defensa de los trabajadores, con un pliego único de demandas para defender los puestos de trabajo.

Esto a la vez que los trabajadores de base puedan emplazar y superar a los dirigentes burocráticos que no quieren luchar por los intereses de sus propios compañeros de trabajo, imponiendo la democracia de base con delegados que representen cada área de trabajo los cuales puedan ser removidos si no cumplen el mandato de las bases. Además es necesario para enfrentar los miles de despidos contratistas en Codelco que los trabajadores superen el Acuerdo Marco luchando por acabar con el subcontrato, al mismo tiempo que se propongan la necesidad de la pelea por la re-nacionalización del cobre bajo control de los propios trabajadores, lo que permitiría a los mismos obreros re-organizar la producción y las horas de trabajo para no dejar a más familias en la calle y hacer que la crisis la paguen los verdaderos responsables, los patrones que impulsan la llamada "economía de guerra" en la minería.