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Red Internacional
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Las turbulencias y las perspectivas económicas. La economía después del fallo Griesa

El gobierno enfrenta varios desafíos económicos para llegar con alguna posibilidad de incidir en la sucesión presidencial: resolver la crisis de la deuda, evitar una nueva devaluación y tratar que la inflación no pegue un nuevo salto. El problema central es la escasez de dólares agravada por el fallo de Griesa que traba la posibilidad de nuevo endeudamiento. Pero estos problemas “macro” no se reflejan en la situación de las empresas, que mientras presionan por mayor devaluación, remarcan precios y se alarman por el intervencionismo, la siguen “levantando en pala” a pesar que algunas ramas son afectadas por la recesión.

Pablo Anino

Pablo Anino @PabloAnino

Martes 30 de septiembre de 2014

El problema central que afronta la economía es la escasez de dólares. A esa situación se llegó por la enorme transferencia de riquezas que hizo el gobierno con los pagos de la deuda: casi u$s200 mil millones de dólares se dilapidaron en la “década ganada” a favor de los especuladores. Otro tanto se fugó oficialmente en ganancias de las empresas imperialistas y la crisis energética. La burguesía local completó el vaciamiento de dólares del país con la fuga ilegal. Por eso la especulación y presiones devaluatorias no actúan en el aire.
Intervencionismo con sacarina.

Las medidas intervencionistas que el gobierno saca a la luz no deben confundirse con un avance sobre los negocios privados. Son, en sentido opuesto, un indicador de su impotencia frente a las presiones empresarias.
La reforma de la Ley Penal Cambiaria para atacar a las “cuevas” actuará sobre un mercado, el del dólar “blue”, que el propio gobierno señala como marginal. En realidad esas “cuevas”, como denunció hace unos días Jorge Capitanich, operan amparadas por los grandes bancos.

Pero a la vez que concentra su intervencionismo en las “cuevas”, el gobierno deja correr la fuga oficial a través del “dólar bolsa” y “contado con liqui”. Esas operaciones son gestionadas por los grandes bancos y los operadores de bolsa.

Las maniobras de los grandes exportadores que esconden granos, de las automotrices que “encanutan” autos y otras tantas patronales, también ocurren bajo la mirada contemplativa del Ejecutivo. Como hacen en el fútbol los referís permisivos, el gobierno les dice “juegue, juegue”.

No la pasan tan mal

Llamativamente (o no tanto) la desconfianza patronal en el gobierno por la Ley de Abastecimiento y el supuesto intervencionismo no se traduce en la bolsa porteña. Según el último informe mensual del Instituto Argentino del Mercado de Capitales: “En agosto de 2014, el Índice Merval registró la mayor suba mensual del año, con un 19,9% para la medición en pesos y un 17,2% en dólares. Esta alza representó el sexto mes consecutivo de aumentos y, para la medición en pesos, la mayor cantidad de meses sucesivos con incrementos desde marzo de 2009 (…). Así, el Índice Merval acumuló una suba del 82,1% en pesos desde fin de 2013, y del 41% si la medición se realiza en dólares”.

Claro que parte de esa suba se debe a las especulaciones del “dólar bolsa” y el “contado con liqui” que se procesan con bonos y acciones. Pero también refleja el estado de salud de las ganancias.

Aluar registró beneficios por $457 millones de pesos en los tres primeros meses del año. Entre enero y junio, el Banco Macro ganó $1.919 millones, el Francés informó $1.761 millones de resultados positivos, el Galicia $1.524 millones, Petrobras $1.052 millones, Telecom $1.805 millones, Tenaris (Techint) ganó $6.900 millones, YPF $4.407 millones, entre las más destacadas. Si bien hay algunos casos de caída, el tono de la mayoría es el alza. En casi todos los casos está aumentando el resultado en relación al patrimonio. Es decir, mejorando la ecuación de las ganancias.

En enero los bancos se ganaron $9.737 millones por el sólo efecto de la devaluación. Pero no se detienen. En su columna de este domingo, Alfredo Zaiat, un vocero del oficialismo, refiriéndose a los beneficios de los bancos en concepto de intereses, señala que “En los siete meses del año, ese rubro acumula 35.331 millones de pesos, 7.487 millones más que en igual período de 2013.”. En 2008 el nivel de ganancias de los bancos en relación al activo neteado era 3,1%. Hoy está en 5,8%. Los que más ganan son los bancos extranjeros con 8,2% (Página 12, 28/9).

Estos increíbles resultados los lograron aún con el (o gracias al) “intervencionismo” oficial que reguló, a través del Banco Central, una baja en la tasa de interés en los últimos meses. Los bancos respondieron con una reducción en la tasa que pagan a los pequeños y grandes ahorristas por plazos fijos y depósitos, ampliando la brecha entre la tasa que pagan y la que cobran. Alentaron de paso la huida al dólar. Mucho discurso en la ONU. Ni un raspón a las ganancias de los “terroristas financieros”.

La caída de los precios de los granos está agregando más especulación a la ejercida por la oligarquía terrateniente y las grandes multinacionales exportadoras por una devaluación. No obstante, las previsiones del propio sector para el año próximo indican que la soja mantendrá sus niveles de producción. Aún con los precios más bajos en cuatro años siguen apostando al “yuyito”. Es un indicio de las ganancias extraordinarias que hicieron y que la soja sigue siendo rentable.

La medida sintética de la situación de las ganancias la ofrece la evolución de los precios de las dos clases fundamentales. Los salarios obreros en paritarias subieron en promedio 25,7% considerando su aplicación de cuotas. La remarcación empresaria llevó a la inflación anual entre 35 y 40%. En varios casos los aumentos anuales fueron mayores. Justamente allí donde los precios están regulados por la temida intervención estatal: naftas, precios cuidados, transporte. Es cierto que hay sectores afectados por la recesión y una menor demanda. Es el caso de las automotrices que, no obstante, se compensaron con una buena suba de los precios en enero y otra ahora con el lanzamiento de la segunda etapa de Pro.Cre.Auto. Pero en el cuadro general, las ganancias sacaron una ventaja a los salarios y es lo que están reflejando los balances.

Esperando el verano

En enero pasado el oficialismo imaginó una vuelta a los “mercados” para alimentar de dólares a la economía y reactivarla. Para eso arregló con el Ciadi, Repsol y el Club de París. El fallo del juez Griesa trabó ese plan.
Ahora todas las expectativas apuntan al próximo enero cuando la cláusula RUFO no impida un arreglo con los “buitres”. Esa hipótesis, con o sin mediación de Soros u otro “buitre” amigo, circula entre el establishment económico. A ese dato responde la contención coyuntural del dólar “blue” y las alzas de la bolsa. El otro dato es que la Ley de Pago Soberano que hoy martes tendría que acreditar sus credenciales frente a los acreedores va a tener un debut sin pena ni gloria. Hay que ver los resultados reales, pero su fracaso no dejaría al gobierno mucho margen para evitar un arreglo con los “buitres”. En este contexto, el gobierno y las patronales esperan la llegada del verano para disfrutar de “aire y sol”. Mientras tanto la recesión avanza y, primero, hay que pasar la primavera.


Pablo Anino

Nació en la provincia de Buenos Aires en 1974. Es Licenciado en Economía con Maestría en Historia Económica. Es docente en la UBA. Milita en el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Es columnista de economía en el programa de radio El Círculo Rojo y en La Izquierda Diario.

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