Durante esos años de lucha por la autodeterminación en Catalunya los Comunes han tratado de mantener una equidistancia entre el sector independentista y las fuerzas españolistas. Aunque para ello siempre se han apoyado en las reglas de “juego” de la Constitución del 78.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 16 de septiembre de 2019
Los Comunes han reivindicado y aún sigue dentro de su ideario la realización de un referéndum de independencia. Aunque la forma para lograr la convocatoria de dicho referéndum debe ser pactada con el Estado español. Esto se ha demostrado imposible, no solo porque ninguna fuerza política central quiera pactarlo, sino porque cuando los catalanes organizaron el referéndum del 1O, fueron reprimidos duramente con la Policía y la Guardia Civil.
Y, éste domingo las fuerzas lideradas por Ada Colau han comenzado a redefinir la política respecto del referéndum. En una reunión del Consell Nacional de Catalunya en Comú se han expresado las diferentes familias que la constituyen para buscar alguna fórmula que deslice aún más la falsa equidistancia hacia el constitucionalismo. Hay que tener en cuenta que en Barcelona se han aliado con el PSC (y el apoyo de Valls) y que busca junto a Podemos un Gobierno de coalición con el PSOE de Sánchez.
La equidistancia afín al Régimen del 78
Aquí está el quid de la cuestión. El PSOE, PP, y Cs no tienen voluntad alguna de pactar un referéndum en cual se consulte a los ciudadanos catalanes si quieren seguir dentro del Estado español o si quieren separarse para constituirse en un nuevo estado. Prueba de ello es que el Congreso de Diputados rechazó en 2014 ceder competencias para que Catalunya organice una consulta independentista. Los líderes de PP y el PSOE han dejado claro que la Constitución plantea que la “soberanía nacional reside en el pueblo español” y la “indisoluble unidad de la Nación española”.
Por tanto, el referéndum pactado no es posible realizarlo siquiera en el medio plazo. Puesto que para ello se necesita que haya una mayoría de Diputados y Senadores que así lo quieran. Digamos que el camino “constitucional” para realizar un referéndum de autodeterminación se parece mucho a callejón sin salida, un oxímoron. El Régimen del 78 construido sobre la base de la Constitución y los Pactos de la Moncloa entra la izquierda los Franquistas “reformados” ha taponado ese camino. El PSOE y el PP, que fraguaron éste régimen, son sus máximos protectores.
El mensaje para esa multitud de ciudadanos catalanes que se movilizan por el referéndum y la independencia desde 2010 y que han votado en las dos consultas del 9N de 2014 y el 1O de 2017 es claro: ganar las elecciones para cambiar la Constitución. Los mecanismos para cambiar la Constitución implican que las 3/5 partes de los Diputados voten a favor e iniciar así un nuevo período constituyente. Las reglas para cambiar esta Constitución que niega el derecho de autodeterminación son extremadamente difíciles y condena la lucha del pueblo catalán a la frustración.
La jerarquía de los Comunes en diversas ocasiones ha contrapuesto, en general, el derecho a decidir de la nación catalana con el derecho a decidir sobre los problemas sociales. Esto significa que no entienden que las movilizaciones masivas en Catalunya por la autodeterminación es la forma que adquiere para esos millones de catalanes la forma de tratar de resolver las graves consecuencias económicas y sociales, como el paro, la precariedad, las tasas universitarias, los recortes en sanidad y educación que hemos estado padeciendo en estos años de crisis por parte de los gobiernos de Rajoy (y también de Convergència i Unió, hay que recordar que Artur Mas daba lecciones de cómo recortar).
La misma actitud muestra la cúpula de los Comunes con los presos políticos y el Juicio Farsa. De vez en cuando denuncian alguna injusticia que se han dado a lo largo del juicio “imparcial” que sufren los dirigentes independentistas. Pero la clave es que actúen los poderes y que si hay condena se busque un indulto o algún tipo de amnistía utilizando los mecanismos del poder judicial o parlamentario. Otra vez nos llevan al callejón sin salida del Régimen del 78.
El “federalismo” del PSC/PSOE entre los Comunes
El PSC en sus inicios tenía en su programa ejercer el derecho de autodeterminación en Catalunya. Duró menos que un amor de verano. Pactos de la Moncloa con el franquismo “reformista” y sostén de la corona de estos “reyes” de la democracia. El PSC y el PSOE cambiaron la autodeterminación por un federalismo de “boquilla”. No hay que olvidar que en los años de mayoría absoluta de González, el PSOE no hizo nada por su “proyecto federal”. El mismo camino parece seguir Catalunya en Comú.
En el Consell del domingo la corriente interna “Comuns federalistes” se plantean abandonar la consigna de “derecho de autodeterminación” porque “ahora no hay ningún acuerdo mayoritario que lleve a un referéndum de independencia”. El reclamo del 80% de la sociedad catalana que quiere votar parece que no es suficientemente mayoritario. ¿De dónde sacan que no es mayoritario?
Para los “Federalistes” el “único camino practicable, la reforma de la Constitución”. Una reforma que Defina “al Estado español como un Estado Plurinacional i Plurilingüe” dentro de un “proyecto federal”. Es llamativo que en la reforma constitucional propuesta se hable de “Estado español” pero de “República” y por supuesto la ausencia de la crítica al sistema monárquico en el que estamos. De todas formas, es un federalismo que nos lleva nuevamente al callejón sin salida de los mecanismos de reforma constitucional.
Es más o menos lógico. Esta corriente surgió en noviembre de 2017 reivindicando “la no participación en un 1-O que pretendía legitimar la Declaración Unilateral de Independencia”. No les importa la movilización de más de dos millones de personas que votaron el 1O. Les importa mucho más negociar con los diputados del PSOE, PP y Ciudadanos: “Entendemos que es urgente construir salidas acordadas y posibles”
El hecho de menospreciar la movilización y las luchas de las masas laboriosas no es potestad exclusiva de ésta corriente interna. Ada Colau también lo ha hecho con la luchas de los trabajadores del Metro y de los técnicos de Movistar. Y, también la alcaldesa de Barcelona prefiere la negociación entre cuatro paredes como la del acuerdo con la que logró seguir en el consistorio gracias a la “ayuda” de Miquel Iceta y Manuel Valls. Dime con quien andas…
El espacio de los Comunes lleva años adaptándose a los estrechos límites del Régimen del 78. Lo han hecho siguiendo la estela del PSOE durante la transición, aunque a velocidad de la luz. Mismo camino que lidera Pablo Iglesias y toda la cúpula de Podemos. Cada vez es más claro que no representan al movimiento indignado del 15M. Han abandonado la calle (si es alguna vez han estado) para meterse en el “toma y daca” de la negociación institucional.
Es necesario construir una izquierda basada en las luchas de los trabajadores contra la precariedad, las mujeres trabajadoras y estudiantes del 8M, la juventud que soporta unos niveles de paro y precariedad altísimos y los trabajadores inmigrantes y sin papeles que son perseguidos por la policía y obligados a trabajar en condiciones esclavistas.