“Transición pacífica a la democracia”, “congreso plural“, “gobierno del cambio”, “nuevo PRI”, “alternancia”, etc., son los conceptos (y una política) que la clase dominante ha utilizado para mantenerse en el poder ante el hartazgo obrero popular y la erosión de sus formas de dominio. La alternancia en el gobierno fue lo único que sí se cumplió para superar el desgaste de los partidos patronales.
Viernes 15 de julio de 2016
Pero lejos querer avanzar a la democracia, los grupos de poder buscan bajo este maquillaje del autoritarismo, mantener el control político sobre la población trabajadora para que todo siga igual. A mantener este status reaccionario contribuyen los partidos que sostiene este régimen y que se reparten el poder con gubernaturas, presidencias municipales, Delegaciones Políticas del ex DF –ahora llamadas alcaldías y que tampoco llegan a municipios–, y hasta la presidencia del país como los 12 años en que el Partido Acción Nacional (PAN) entró al relevo del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el 2000.
La última “reforma” política en el DF acordada entre Mancera, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Peña Nieto, prometió a los capitalinos una Asamblea Constituyente que elaboraría las leyes que los gobernaría supuestamente con autonomía de la poder federal. Otra falsedad, pues las decisiones estratégicas competen a la federación.
Asimismo, Mancera y Peña Nieto aseguraron que los capitalinos decidiríamos a través de los diputados que eligiéramos libremente, qué tipo de constitución queríamos. A esto se sumaba la novedad de que podían competir como candidatos independientes –unos no tan independientes como el charro sindical de bomberos del DF impulsado por el represor Mancera–, los aspirante que lograran recabar casi 74 mil firmas en un mes. Es decir, requisitos que en los hechos negaban el discurso “democrático” e incluyente que Mancera propagandizó como parte de una política ligada sus aspiraciones presidenciales.
Pero la convocatoria a la Asamblea tenía un pequeño problema (y otra falsedad), pues ya la “clase política (presidencia nacional, gobierno del DF, senadores y diputados), se había adjudicado por decreto el derecho de agenciarse de antemano el 40 por ciento de las diputaciones.
La voz de los trabajadores, las mujeres y la juventud en las elecciones
De los aspirantes independientes a la Asamblea Constituyente que pudieron competir por la candidatura, destacó la fórmula 5 (Anticapitalistas a la Constituyente) integrada por dos combativos maestros socialistas, Sergio Méndez Moissen y Sulem Estrada, maestros con precarias condiciones laborales, que se han sumado a la lucha contra la mal llamada reforma educativa desde el primer momento. Cabe destacar que la Plataforma Anticapitalistas a la Constituyente ha sido impulsada por el Movimiento de Trabajadores Socialistas (MTS).
Estos profesores, pese a los magros recursos otorgados para realiza las campañas –mientras los principales partidos del Congreso (PRI, PAN, PRD, MORENA) llenaban de carísimos spots la televisión, la radio y el metro–, lograron cerca de 11 mil votos como resultado de una campaña muy esforzada.
La falta de recursos fue suplida con mucho ingenio y el invaluable apoyo activista de gente del pueblo, intelectuales, artistas, y del diálogo realizado con sectores de trabajadores, la juventud y las mujeres en foros, mítines, spots en las redes sociales que hasta los funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE) pudieron constatar.
Las propuestas filtradas del INE: una lección punitiva para los anticapitalistas
Sin embargo, recientemente la prensa filtró que el INE estaba discutiendo la posibilidad de multar al candidato socialista y anticapitalista Sergio Méndez Moissen –y con ello al Movimiento de Trabajadores Socialistas-MST– con una cantidad casi millonaria.
Desde ya que los candidatos anticapitalistas no se creyeron el cuento de que se instalaba la democracia en el DF –en el país, ni hablar–, como tampoco se creyeron la trampa de la “transición democrática” del 2000 acordada entre los que después serían los partidos del Pacto por México.
Pero como socialistas consecuentes, utilizaron los limitados resquicios que ley de los “arriba” permitía para dar a conocer las propuestas democráticas radicales con las que querían que la voz de los “de abajo” se escuchara en la Constituyente.
Entre ellas había una que cuestionaba el status social de los funcionarios –como los del INE, que recientemente acordaron ampliar sus ya de por sí ostentosas instalaciones a un costo de más de 1,100 millones de pesos– y de los parlamentaristas, que distan enormemente de los salarios de sus “representados”. La propuesta difundida por los candidatos anticapitalistas es que los funcionarios ganen igual que una maestra.
La filtración a la prensa muestra lo fraudulento de la Constituyente mancerista y del régimen de la “alternancia”.
Estas maniobras hacen recordar a Porfirio Díaz en la histórica entrevista le concedió al periodista estadounidense James Creelman en 1908, donde el viejo dictador hablaba de abrir el juego democrático después de años del tratar tutelarmente al pueblo en sus derechos democráticos –y con mano dura a la clase trabajadora como lo muestra la salvaje represión a las huelgas de Canana y Río Blanco–. El terrateniente Francisco I Madero se creyó el dicho de Díaz y terminó en la cárcel.
Estas medidas punitivas a los anticapitalistas deben ser repudiadas por la izquierda y el movimiento democrático pues son muestras del autoritarismo de las instituciones que, de por sí están muy deslegitimadas.
Los socialistas del MTS opinamos que en la actualidad, hasta para obtener las medidas democráticas formales que gozan países capitalistas más desarrollados, hay que arrancarlas con la movilización. Pues las mismas no serán producto de concesiones filantrópicas de una democracia tan degradada como la que impone este régimen.
Abajo cualquier medida punitiva contra candidatos anticapitalistas, pues pretenden inhibir la participación de las organizaciones de trabajadores y los socialistas.

Mario Caballero
Nació en Veracruz, en 1949. Es fundador del Movimiento de Trabajadores Socialistas de México.